El asesino en serie de Gilgo Beach: un arquitecto con familia ejemplar acusado de matar y descuartizar a una decena de mujeres
En el nuevo episodio de 'NY Killers', que puedes ver en el vídeo de apertura completo y en abierto, Mamen Sala repasa el patrón del asesino en serie de Gilgo Beach
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Nueva YorkLa serie documental ‘NY Killers’, que puede disfrutarse en abierto en Mediaset Infinity, regresa una semana más de la mano de Mamen Sala. En este tercer episodio la criminóloga y corresponsal de Mediaset España en Nueva York repasa el patrón del asesino en serie de Gilgo Beach, el criminal que acabó con la vida de varias mujeres, las desmembró y utilizó la playa de Long Island como 'cementerio privado' para ocultar sus cadáveres. Tras años de investigación, de seguimiento, hipótesis y pesquisas, los agentes lograron dar con su identidad.
Desde su detención, Rex Heuermann, un arquitecto 'ejemplar' que trabajaba en la Quinta Avenida, estaba casado y era padre de una hija, se encuentra en prisión a la espera de juicio. El litigio está previsto para septiembre de 2026. Hasta entonces, el acusado permanece entre rejas mientras continúan los análisis de pruebas y la playa neoyorquina de Gilgo Beach sigue siendo sinónimo de misterio y dolor. En 'Informativos Telecinco' repasamos su historia.
La primera desaparición que arrancó la investigación de este asesino en serie
La madrugada del 1 de mayo de 2010, cuando la mayoría de los vecinos del condado de Suffolk dormían, una llamada despertó todas las alertas en la línea de Emergencias neoyorquina. Eran casi las cinco de la mañana cuando Shannan Gilbert, de 23 años, pidió auxilio mientras relataba entre gritos que su cliente quería matarla. Fue la última vez que alguien tuvo noticias de ella con vida.
Aquella desaparición, que en un primer momento parecía un caso aislado, destapó uno de los episodios más oscuros de la historia criminal reciente de Nueva York. La búsqueda a contrarreloj de Shannan llevó a los agentes a adentrarse en la zona de matorrales que bordea la carretera Ocean Parkway, junto a Gilgo Beach, en Long Island.
Long Island, el cementerio privado de un asesino en serie que llevaba años actuando
Ocho meses después, en diciembre de 2010, un perro que se encontraba aprendiendo tareas de adiestramiento encontró en la zona de playa un hallazgo macabro: los restos de una mujer enterrados entre la maleza. Era Melissa Barthelemy.
El descubrimiento fue solo el principio. En cuestión de días aparecieron más cadáveres y restos humanos. En cuestión de semanas, fueron localizados hasta 10 cadáveres a lo largo de la costa sur de Long Island.
Algunas víctimas estaban descuartizadas. Otras, enterradas en distintos puntos con la aparente intención de dificultar su identificación. Entre los restos hallados había también el cuerpo de una niña de dos años y el de un hombre de origen asiático, al que durante años se conoció como ‘Asian Doe’.
Siendo conscientes de la cantidad de cuerpos que habían sido localizados, la Policía del condado de Suffolk empezó a temer lo peor y sospechaba que la carretera costera se hubiera convertido en el 'cementerio privado' de un asesino en serie que llevaba años actuando sin ser detectado. Por eso, los agentes decidieron hacer pública la investigación.
Los perfiles de las víctimas
La mayoría de las víctimas compartían un perfil similar: eran mujeres jóvenes que ejercían la prostitución y que ofrecían sus servicios a través de páginas web de contactos. Megan Waterman, de 22 años; Amber Costello, de 27 años, o Maureen Brainard-Barnes, eran algunas de las víctimas. Todas desaparecieron tras concertar citas con clientes a través de una página web de contacto.
Los investigadores comenzaron a reconstruir las últimas horas de cada una. En el caso de Melissa Barthelemy, su madre y su hermana recibieron llamadas inquietantes desde el teléfono de la joven tras su desaparición. Las comunicaciones se rastrearon hasta una cabina en Manhattan, pero entonces no se logró identificar al interlocutor.
‘WH’, la pista clave para la investigación: unas iniciales grabadas en un cinturón
Durante años, la investigación estuvo estancada y sin ningún tipo de avance. Todo cambió cuando la Policía hizo público un detalle que había mantenido en secreto: el asesino había utilizado un cinturón de cuero negro para atar a una de las víctimas. En él aparecían grabadas las letras WH.
Tras hacer público este detalle, se habilitó un buzón digital para recibir información ciudadana. Cada pista, cada llamada, cada dato fue revisado minuciosamente. Los agentes también pusieron el foco en un testimonio clave: Amber Costello había sido vista subiendo a un Chevrolet Avalanche. Se elaboró un listado con propietarios de ese modelo en la zona y se cruzaron datos con hombres que residieran cerca de Gilgo Beach.
¿Quién es Rex Heuermann?
Uno de los nombres que apareció en ese cruce fue el de Rex Heuermann, un arquitecto de Manhattan que durante años había llevado una vida aparentemente normal. Casado, padre de familia, con oficina en la Quinta Avenida de Nueva York. Un ciudadano sin antecedentes que, según sus vecinos, no llamaba la atención.
Sin embargo, las sospechas de la Policía llevaron a solicitar a los agentes una orden judicial para vigilarle. Durante meses, los investigadores siguieron sus movimientos. Descubrieron que había estado en contacto con, al menos, tres de las víctimas y que frecuentaba las mismas páginas web donde ellas ofrecían sus servicios. También comprobaron que había buscado información detallada sobre la investigación de los crímenes y sobre los propios asesinatos.
El avance decisivo llegó en enero de 2023 cuando Heuermann salió de su oficina y arrojó a una papelera una caja con restos de pizza. Los agentes recogieron el cartón y enviaron muestras al laboratorio. El ADN obtenido fue comparado con un cabello masculino encontrado años atrás en la escena de uno de los crímenes. La coincidencia fue determinante.
Más de 200 armas en su casa y una guía para descuartizar
En julio de 2023, el arquitecto fue detenido a las puertas de su oficina. El juez ordenó su ingreso en prisión sin posibilidad de fianza. Inicialmente fue acusado del asesinato de tres mujeres, pero con el paso de los meses las imputaciones aumentaron. El 6 de junio de 2024 fue acusado formalmente del asesinato de seis mujeres.
Además, en los registros efectuados en su vivienda se halló un arsenal de más de 200 armas y un disco duro con documentos que contenían información sobre los crímenes y los métodos para cometerlos.
¿Quién era la pequeña hallada muerta en Long Island?
Con el paso de los meses y según avanzaba la investigación, se fueron sumando más nombres a la lista de víctimas identificadas. Una de las víctimas que fue apodada durante años como ‘Peaches’ por el tatuaje de melocotones que llevaba en el cuerpo, fue finalmente identificada en 2025 como Tanya Jackson.
Tras analizar las pruebas forenses se descubrió que esta mujer era la madre de la niña que había aparecido años antes muerta en la zona de playa neoyorquina. La pequeña fue identificada como Tatiana Dykes.
Sin embargo, este caso no fue vinculado con Rex Heuermann. En esta ocasión, el asesino de esta niña de solo dos años y de su madre fue identificado por las autoridades como Andrew Dyke, un veterano del Ejército que defiende su inocencia aunque se encuentra en la cárcel a la espera de juicio.
La situación actual de Rex Heuermann: juicio, divorcio y las dudas de su hija
El que también ha defendido su inocencia desde que fuese detenido ha sido Rex Heuermann. Su equipo legal ha solicitado que cada caso se juzgue de manera individual y ha cuestionado la validez de las pruebas de ADN, argumentando que se utilizaron técnicas no reconocidas por la legislación de Nueva York.
Desde que se conociese el hallazgo de todos estos cadáveres y la detención de Rex Heuermann el caso ha generado una enorme expectación mediática. La familia del acusado ha quedado en el centro del foco público. Su mujer terminó pidiendo el divorcio, aunque solo se trata de una estrategia legal ya que, actualmente, sigue visitándole en prisión. Por su parte, su hija ha confesado públicamente que duda de la inocencia de su padre.
El juicio está previsto para septiembre de 2026. Hasta entonces, el acusado permanece entre rejas mientras continúan los análisis de pruebas pendientes.