La desaparición de Etan Patz, un niño que se perdió esperando el autobús en Nueva York: los sospechosos e incógnitas 47 años después

Mamen Sala, corresponsal de Mediaset España en Nueva York y criminóloga, presenta ‘NY Killers’, una nueva serie documental en la que, a lo largo de sus 12 entregas, analiza algunos de los casos criminales más impactantes cometidos en la Gran Manzana
En el primer capítulo, que puedes disfrutar completo y en abierto clicando en este link a Mediaset Infinity, Sala pone el foco en la sonada desaparición de Etan Patz, un niño de seis años, que causó gran conmoción a nivel nacional e internacional
Nueva YorkEl primer episodio de 'NY Killers' arranca a lo grande: con la famosa desaparición de Etan Patz, un niño de tan solo seis años cuyo rastró se perdió en 1979 en Nueva York, y que hoy tendría 53 años -más que sus padres el día que desapareció-. Este suceso causó una verdadera conmoción a nivel nacional e internacional y provocó un auténtico giro en la forma de investigar y comunicar las desapariciones infantiles en Estados Unidos. De la mano de Mamen Sala, repasamos esta historia: desde el momento de su desaparición, su búsqueda, los giros en la investigación hasta el dolor de su familia todavía hoy, más de cuatro décadas después.
El 25 de mayo de 1979 amaneció como un viernes cualquiera en el barrio del Soho, en Nueva York. Etan Patz, un niño de seis años que vivía junto a sus padres, desayunó en casa con ellos y salió rumbo al colegio por primera vez solo. Llegar hasta la parada del autobús, a solo dos manzanas de su casa, completamente solo era su ilusión.
El pequeño llevaba días convenciendo a sus padres para que le permitiesen hacer ese recorrido por él mismo. Finalmente, tras analizar los pros y los contras, sus padres accedieron y le dejaron hacerlo. Tan solo tenía que caminar dos manzanas hasta la parada del autobús escolar. Era un trayecto corto que no presentaba ningún tipo de contratiempo... Sin embargo, Etan nunca llegó a clase y tampoco regresó a casa, como se puede ver en el siguiente vídeo.
Cuando pasaron las horas y los Patz vieron que el pequeño no aparecía, la inquietud se transformó en angustia. Llamaron al centro escolar y allí confirmaron lo impensable: el pequeño Etan no había asistido al colegio ese día. Ningún profesor ni compañero lo había visto. En cuestión de horas, la desaparición de un niño que parecía haberse esfumado en pleno Manhattan se convirtió en una carrera a contrarreloj.
La búsqueda de Etan Patz
Nada más conocer la noticia de la desaparición, los agentes peinaron la zona y el barrio neoyorquino donde vivía. Tocaron puertas, hablaron con vecinos, comerciantes, rastrearon solares y edificios en obras: no había señales de la desaparición del pequeño, ni testigos que pudieran aportar una pista clara.
En los días posteriores, la imagen del niño inundó la ciudad de Nueva York. En una época en la que no existían las redes sociales, se imprimieron miles de carteles y su fotografía llegó a aparecer en los cartones de leche, en una iniciativa que marcaría un antes y un después en la visibilización de menores desaparecidos en Estados Unidos.
