La llamada del 112 Cantabria a la Policía Local de Santander antes de la tragedia: "El puente está roto, el que pase por encima se puede caer a las rocas"
Tras la tragedia que se ha cobrado la vida de seis estudiantes tras ceder una pasarela de la playa de El Bocal, se investiga por qué no se cerró al paso si se avisó de su mal estado
El dolor de Fernando, el hombre que alertó al 112 sobre el estado de la pasarela de El Bocal: "Podría haber hecho más"
No hay palabras para describir ahora el dolor por la tragedia en la que seis jóvenes de entre 19 y 22 años perdieron la vida en Santander. Máxime cuando una llamada al 112 justo un día antes del suceso hace pensar que sus muertes podrían haberse evitado. Una pasarela, ubicada en una senda costera habitualmente transitada y junto a la playa de El Bocal, provocó el desastre. Su estructura cedió al paso de siete estudiantes –seis mujeres y un hombre–, y solo una joven, que fue trasladada a una UCI, sobrevivió al fatal suceso.
Todos ellos alumnos del Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) La Granja de Heras, en Medio Cudeyo, acababan de recibir unas notas ese día, que era de despedida de los estudiantes que se iban de Erasmus. Lo que iba a ser una ruta por la naturaleza, en un paisaje marcado por el mar y los acantilados, terminó ese martes 3 de marzo a las 16:30 horas en una tragedia desoladora que ahora permanece judicializada y bajo investigación.
Las advertencias sobre el estado de la pasarela y la llamada del 112 a la Policía Local
Junto a la tristeza y el dolor, la rabia y la indignación también se abren paso a medida que cobran fuerza las hipótesis que señalan a que lo ocurrido pudo no ser simplemente un fatal accidente. Los investigadores tendrán que determinar si, como apostillan vecinos de la zona, la pasarela carecía del mantenimiento pertinente y también si había algún fallo en su diseño. Además, mientras el Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Medio Ambiente y Ayuntamiento de Santander, –las tres administraciones implicadas–, aportan la documentación pertinente al juzgado, que junto con el atestado policial tendrá que llegar a las causas de lo ocurrido y dirimir responsabilidades, hay un hecho sumamente hiriente que no deja de generar estupor: una llamada al 112 para advertir del mal estado de la pasarela un día antes de la tragedia.
En esa llamada, un vecino alertaba de la estructura y de la peligrosidad del paso sobre ella. Por eso, lo que no se entiende en estos momentos, después de que seis jóvenes hayan muerto, es que esa pasarela no estuviese clausurada; cerrada al paso.
Según informa Cadena SER, el 112, tras recibir ese aviso, llamó a la Policía Local de Santander. “El puente está roto. El que pase por encima se puede caer a las rocas”, habría comunicado la sala del Centro de Atención a Emergencias de Cantabria a las autoridades locales, según refiere el citado medio.
Esa comunicación, siempre de acuerdo a estas fuentes, se produjo tan solo un día antes de la tragedia: el lunes 2 de marzo, apenas 24 horas antes del suceso y poco después de que fuesen alertados primero por un vecino que hoy permanece desconsolado y en shock por lo ocurrido.
¿Por qué no se cerró al paso la pasarela de El Bocal?
En su comunicación, el 112 además indicó a la Policía Local de Santander el punto en el que se situaba ese “puente” al que hacían referencia: la pasarela de El Bocal. Sin embargo, y pese a ello, todo indica que no hubo una acción posterior en consecuencia. Según Cadena SER, tras ese aviso del Centro de Atención a Emergencias, el personal que atiende al teléfono de la Policía Local “no hace nada”. Es decir, ni se movilizaron efectivos ni se actuó sobre la estructura.
Por todo ello, ahora la investigación tendrá que llegar al fondo y la verdad de todas las cuestiones y todas las incógnitas que permanecen tras la tragedia. Corresponde al juzgado juzgar y dirimir responsabilidades, pero ya es tarde para reparar el daño, la profunda indignación y el indescriptible dolor.