El testimonio de la joven que fue agredida por un hombre al que pidió ayuda tras ser violada por su sobrino: "Se aprovechó"

Una joven fue agredida sexualmente por el tío del varón que la violó momentos antes: acudió a él para pedirle ayuda
Detenido el hombre acusado de haber violado a una adolescente de 16 años con discapacidad en l'Horta Sud, Valencia
La joven que denunció a un hombre por agredirla sexualmente cuando fue a pedirle ayuda tras haber sido violada por un sobrino del acusado se ha reafirmado en su versión de los hechos este miércoles en el juicio contra él, que en cambio ha negado su implicación.
"Se aprovechó de a situación, lejos de ayudarme", se ha lamentado en la Audiencia Provincial de Cantabria la denunciante, que tenía 14 años en el momento de lo ocurrido, en diciembre de 2020. Ha explicado al tribunal de la Sección Primera que conocía al procesado, en prisión por un robo con fuerza y que se enfrenta a diez de cárcel por el suceso enjuiciado ahora, desde que era "muy niña", pues pertenecía al "círculo cercano" a su familia, mientras que era la primera vez que veía en persona al chico condenado.
De acuerdo con el relato de la víctima, ambas agresiones se produjeron en una casa del adulto, a la que fue invitada por su sobrino, y ha indicado que al llegar el hombre le ofreció "un porro", que la dejó "aturdida". Después, se fue con el joven a un dormitorio donde la agredió y abusó sexualmente de ella. Tras esto, acudió con "moratones, sangre y en ropa interior" al cuarto del hombre a "buscar protección".
Una vez allí, la abrazó y empezó a tocarla y besarla, hasta que la tumbó sobre la cama para penetrarla. Así que, "lejos de ayudarme", se ha lamentado la chica, "se aprovechó de la situación", una reacción que ella no se "esperaba" dado el trato familiar que tenían.
Tenía miedo de contar lo ocurrido
"Cuando me preguntó si quería, mantener relaciones, yo no sabía qué responder. No me salían las palabras. Acababa de tener un abuso", ha esgrimido durante el interrogatorio, en el que ha estado acompañada por una educadora social. Después, ha proseguido, se quedó "parada, bloqueada y en shock" en la cama y luego la llevaron a casa.
La chica denunció los hechos enjuiciados ahora tres años después porque tras lo ocurrido sentía "miedo" y "vergüenza", y también le daba "pena" el acusado, pues tenía hijas pequeñas. Según ha apuntado, se decidió a denunciar porque así se lo aconsejaron y desde entonces su vida ha mejorado "notablemente", como ha destacado.
Al hilo de lo anterior, ha indicado que avisó al procesado de que iba a presentar denuncia y ha negado que su familia le pidiese dinero a cambio de no interponerla. "Nunca", ha zanjado, para contrastar que su entorno sí ha recibido "amenazas". En la vista oral también ha testificado, por videoconferencia desde un centro penitenciario, el sobrino del enjuiciado, que fue condenado por forzar a la denunciante a mantener relaciones en otra vivienda, tal y como reconoció en el juicio celebrado en su día con conformidad de las parte. Y además, está condenado por agresión sexual a otra menor, amiga de la víctima de este procedimiento.
El chico, natural de República Dominicana y al que su tío trajo a España y ha criado desde pequeño, ha declarado que el día de los hechos el hombre le dejó las llaves de su casa para tener relaciones con la chica, que según ha dicho fueron "consentidas".
El testimonio de los acusados
"Todas", ha apostillado, para manifestar que no sabe "qué pasa hoy en día" con los testimonios de hombres y mujeres en estos supuestos, dejando entrever que a ellas se las cree y a ellos no, y para razonar que por eso "me he comido yo la del pulpo".
Sobre su tío, ha indicado que no vio "nada" de la agresión denunciada y que la víctima tampoco le manifestó "nunca" nada relacionado. "Ella me decía que le gustaba más y que le atraía más mi tío", ha comentado. Por su parte, el hombre ha aseverado que "en ningún momento" tuvo "ningún tipo" de relación sexual con la víctima y que el día de los hechos no se encontraba en casa: "Creo que estaba en un bar del pueblo".
Y ha dicho que es "mentira" y "totalmente incierto" que le ofreciera un porro a la menor. "No he hecho nada. Tengo hijas también. Me están pidiendo muchísimo (pena de cárcel) cuando no he hecho nada", ha avisado durante su derecho a la última palabra.
En el plenario también han comparecido las psicólogas que entrevistaron y examinaron a la víctima y que concluyeron que su relato "tenía sentido" y era "coherente", sin que apreciaran "indicios de fabulación". Además, las peritos creen que las secuelas de la joven, sufre estrés postraumático y sintomatología ansioso-depresiva "con repercusiones significativas en diferentes ámbitos de su vida y en su funcionamiento cotidiano", según Fiscalía, son "compatibles" con el "impacto" de la agresión sexual referida y dentro de su "compleja" trayectoria vital, sin poder establecer una "causalidad exclusiva".
La decisión del fiscal
Tras la práctica de toda la prueba, el fiscal ha elevado a definitivas sus conclusiones manteniendo su petición de diez años de prisión por un delito de abuso sexual a menor de 16 años y una indemnización de 15.000 euros a la víctima, que ha ofrecido una explicación "bastante coherente y firme" de los hechos.
La acusación particular, ejercida por el Gobierno regional -al tratarse de una víctima tutelada por el Instituto Cántabro de Servicios Sociales, el ICASS- ha considerado que sería "disparatado pensar que se ha inventado los hechos" pues "ningún motivo existe" para ello y se ha limitado a contar "la verdad", sin "contradicciones", tan solo "pequeños matices justificables".
A juicio de esta parte, los hechos relatados son "verosímiles" y "coherentes" y se han contado "sin fisuras", en el marco de una incriminación "persistente" y sin "interés vengativo". Pero la defensa cree que ha "mentido" y su cliente "es inocente", pues a su entender el testimonio de ella no es "consistente, creíble ni verosímil", de modo que no constituye y no hay por tanto prueba de cargo suficiente para una condena.