Desaparecidos

Las incógnitas de la desaparición de Emilio, 31 años después: salió en chanclas en pleno marzo y su rastro se perdió entre los bosques de Ponga

Emilio, desaparecido en el concejo asturiano de Ponga hace 31 años: “Hubo una gran movilización vecinal"
Emilio, desaparecido en el concejo asturiano de Ponga hace 31 años: “Hubo una gran movilización vecinal". Informativos Telecinco
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Entre desfiladeros, bosques profundos y caminos rurales de uno de los concejos más aislados de Asturias se produjo hace 31 años la desaparición de Emilio D. M., un vecino de Ponga de 32 años cuyo rastro se perdió el 22 de marzo de 1995. Más de tres décadas después, el caso sigue sin respuestas y sin una sola pista concluyente sobre lo ocurrido.

"Emilio tiene familia aquí todavía", señala la actual alcaldesa del concejo de Ponga, Marta Alonso Guijarro, en declaraciones a la web de 'Informativos Telecinco', en un municipio marcado por el silencio que dejó su desaparición.

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Según consta en la alerta que sigue vigente en el Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES), Emilio medía 1,70 metros, tenía el pelo negro y rizado y la última vez que fue visto vestía pantalón de paño azul, cazadora vaquera con cuello de borreguillo blanco, camisa oscura y chanclas. Unos detalles que, con el paso del tiempo, siguen siendo de las pocas certezas del caso y que, al mismo tiempo, siguen despertando incógnitas.

Cartel de la desaparición de Emilio D. M.
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La desaparición de Emilio y la movilización vecinal

Emilio residía en el concejo de Ponga, donde se ubica el Parque Natural de Ponga, un territorio dividido en nueve parroquias: San Juan de Beleño (la capital administrativa), Sobrefoz, Taranes, Viego, Cazo, Carangas, Casielles, Abiegos y San Ignacio. Cada una de las parroquias, además, cuenta con aldeas pequeñas con accesos complejos. En este contexto, una desaparición puede producirse sin testigos y sin dejar huella clara.

El joven desapareció en este entorno de bosques densos y valles profundos aquel 22 de marzo de 1995. Nadie volvió a saber de él. A pesar de ello, la falta de respuestas contrastó con la intensa búsqueda que se organizó en las jornadas posteriores. "Los vecinos salieron a buscarle y estuvieron muchos días realizando batidas. Hubo una gran movilización vecinal. Sin embargo, no se encontró ningún indicio de qué le pudo ocurrir", recuerda la alcaldesa. La complejidad del terreno y los limitados medios de la época dificultaron unas labores que, desde el principio, se enfrentaron a la ausencia total de pistas.

Una vestimenta que no encaja

No obstante, hay elementos del caso que siguen llamando la atención. Entre ellos, la ropa que llevaba Emilio en el momento de su desaparición, poco habitual para un entorno de montaña y para esa época del año.

Especialmente significativo es el uso de chanclas en una zona donde el terreno es irregular y las temperaturas pueden ser bajas en marzo. Este detalle sugiere que no se trataba de una salida planificada para adentrarse en zonas de difícil acceso, sino más bien de un desplazamiento breve o improvisado. Pudo no cambiar de calzado por su confianza en conocer la zona o por la urgencia que tuviese en ese momento.

Bosque en Ponga

Sin rastro: entre el accidente y la incógnita

¿Qué le pudo ocurrir? ¿Tuvo un accidente? Los riesgos naturales en esa zona son reales. Hay caídas en barrancos o simas, y cualquier estado de desorientación puede ser fatal. En los años 90, muchas zonas ni siquiera estaban bien cartografiadas para rescate. El tipo de vestimenta pudo influir. Sin embargo, Emilio conocía bien el paisaje y no se ha hallado ningún rastro suyo en todo este tiempo

¿Y si fue víctima de un crimen? Aunque en entornos rurales la criminalidad suele ser menor, el aislamiento también puede dificultar la obtención de pruebas o testimonios. En cualquier caso, hasta ahora no se ha hallado ningún indicio sobre la posible intervención de terceros. Además, respecto a la posibilidad de una fuga voluntaria, la familia lo descartaría, sobre todo por el tiempo transcurrido y la falta de señales de vida.

Un caso fuera del municipio

El caso de Emilio sigue sin resolverse y la información disponible es limitada. El Ayuntamiento de Ponga únicamente conserva registros administrativos básicos, como el padrón municipal o trámites fiscales. "En estos casos, dependemos del partido judicial de Cangas de Onís. La Guardia Civil y otros efectivos se gestionan desde allí. En el ayuntamiento no tenemos base de datos más allá de lo que puede ser cuando Emilio estaba empadronado", explica la alcaldesa.

Esto implica que tanto la investigación como el expediente judicial del caso se centralizan fuera del concejo, en los juzgados correspondientes y en las fuerzas de seguridad, lo que deja al ámbito local sin acceso directo a la información.

Mapa de Ponga, en Asturias

Una desaparición que persiste en el tiempo

Nacido el 11 de noviembre de 1962, Emilio tendría ahora 63 años. Su desaparición en un entorno como Ponga, una de las zonas más vírgenes del país, y en una época sin teléfonos móviles, redes sociales ni sistemas de geolocalización complica cualquier perspectiva de resolución.

A pesar del paso del tiempo, su recuerdo sigue presente en el concejo. Su caso forma parte de las desapariciones de larga duración que continúan abiertas en España, sin respuestas y sin indicios que permitan cerrar lo ocurrido aquel 22 de marzo.