Robert Chambers, 'el asesino pijo' que mató a su amante de 18 años mientras mantenían relaciones sexuales en Central Park

Robert Chambers, conocido como 'el asesino pijo', fue condenado a 15 años de cárcel tras matar a una joven de 18 años en pleno encuentro sexual en Central Park
El sexto capítulo de 'NY Killers' analiza el caso de Robert Chambers: puedes verlo completo y en abierto clicando en este link a Mediaset Infinity
Nueva YorkLa serie documental ‘NY Killers’, que puede verse en abierto en Mediaset Infinity, regresa una semana más de la mano de Mamen Sala. En este sexto episodio la criminóloga y corresponsal de Mediaset España en Nueva York repasa y recopila los detalles del crimen cometido por Robert Chambers, apodado como 'el asesino pijo' o 'el asesino de muy buen gusto', un joven que estranguló a su amante de solo 18 años en Central Park y que, tras ser detenido, aseguró ser víctima de una violación.
La muerte de Jennifer Levin en Central Park en 1986 conmocionó a los medios de comunicación estadounidenses y desató un auténtico juicio sensacionalista contra la víctima de este crimen. Robert Chambers, apodado 'el asesino pijo', fue acusado de matar a la joven de 18 años mientras mantenían relaciones sexuales en el parque neoyorquino. Sin embargo, durante su defensa Chambers alegó haber sido víctima de una violación por parte de Jennifer Levin, detalle que desembocó en una auténtica y brutal campaña mediática contra la joven asesinada.
El asesinato de Jennifer Levin, una joven que fue hallada sin vida en Central Park
La muerte de Jennifer Levin ocurrió durante la madrugada del 26 de agosto de 1986 en Central Park, símbolo de Manhattan que acabó convirtiéndose en el escenario de un crimen que acaparó titulares durante meses. Eran poco más de las 06:00 horas de la mañana cuando un ciclista que atravesaba una zona poco transitada del parque neoyorquino se detuvo al observar algo extraño junto a un árbol. Al acercarse, descubrió el cuerpo sin vida de una mujer. Presentaba evidentes signos de violencia.
Nada más recibir la llamada de alerta, la Policía acudió rápidamente al lugar y acordonó la zona. En un primer momento, la prioridad era identificar a la víctima ya que entre sus objetos personales no se encontró ningún tipo de documento de identidad. Tras una rápida investigación, los agentes confirmaron que se trataba de Jennifer Levin, una joven residente en el barrio del Soho, hija única, recién graduada en el instituto y quería estudiar psicología. Según quienes la conocían, Jennifer Levin no tenía enemigos ni problemas aparentes.
Los últimos pasos de la víctima
Una vez descubierta su identidad, los investigadores comenzaron a reconstruir los movimientos de la joven durante la noche anterior. Las pesquisas les llevaron a un conocido local frecuentado por jóvenes neoyorquinos que provenían de familias acomodadas. Allí, varios testigos aseguraron haber visto a Jennifer en compañía de Robert Chambers, un joven con el que había coincidido en otras ocasiones.

Según los testimonios recabados por los agentes, Chambers había discutido previamente con su novia y, poco después, empezó a hablar con Jennifer. Ambos abandonaron el local entre las 04:00 horas y las 04:30 horas de la madrugada en dirección a Central Park, esa fue la última vez que alguien vio con vida a Jennifer Levin.
La detención de Robert Chambers
Tras recabar todos estos datos, la Policía se centró en Robert Chambers y lo situó como el principal sospechoso de la investigación. Al llegar a su domicilio, los agentes acudieron encontraron a Robert Chambers con la cara y el cuerpo llenos de arañazos.

El joven trató de restar importancia a las marcas. Aseguró que se las había hecho su gato y negó conocer a Jennifer. Sin embargo, las contradicciones en su declaración y los testimonios de quienes los habían visto juntos la noche anterior llevaron a su detención.
En el interrogatorio, Chambers terminó reconociendo la autoría del crimen. No obstante, el joven ofreció una versión que chocaba frontalmente con las pruebas al afirmar que mantuvo relaciones sexuales en el parque y que fue Jennifer Levin la que intentó abusar de él. Según relató el propio Robert Chambers, esto le obligó a defenderse.

Hay que destacar que Robert Chambers no era un desconocido en los círculos sociales de la ciudad. A pesar de sus problemas con el alcohol y las drogas, su aspecto y su carisma le permitían moverse entre ambientes acomodados. Esa imagen pública influyó notablemente en la percepción social y mediática del caso y, muy pronto, los medios de comunicación comenzaron a referirse a él con un apodo que marcaría el desarrollo del juicio: el asesino pijo, o en su versión original, 'Preppy Killer'.
La campaña mediática contra la víctima de este crimen
Debido a todos los datos que envolvían al caso, el crimen de Jennifer Levin adquirió una enorme repercusión mediática. La atención no solo se centró en el asesinato, sino también en la vida privada de la víctima y de Robert Chambers. La defensa de Chambers trató de reforzar su versión presentándolo como víctima.

En paralelo, algunos medios comenzaron a cuestionar el comportamiento de Jennifer Levin, desviando el foco del crimen hacia aspectos personales y turbios que, supuestamente, habría protagonizado la víctima del caso.
El juicio contra Robert Chambers
El proceso judicial comenzó el 4 de enero de 1988, casi dos años después de la muerte de Jennifer Levin. Desde su inicio, quedó claro que no sería un juicio sencillo. La defensa intentó introducir como prueba un supuesto diario personal de Jennifer, pero el juez lo descartó. Durante el proceso, Chambers se desdijo de parte de sus declaraciones iniciales y evitó asumir plenamente su responsabilidad. Sin embargo, el peso de las pruebas y la presión mediática fueron determinantes.

Finalmente, el 25 de marzo de 1988, casi dos años después del crimen, el acusado aceptó un acuerdo con la Fiscalía. Se declaró culpable de homicidio en primer grado y robo en segundo a cambio de una condena de entre cinco y 15 años de cárcel. En su declaración, pidió perdón, aunque sus palabras no convencieron ni a la familia de la víctima ni a buena parte de la opinión pública.
El historial delictivo de Chambers tras el asesinato y su paradero desconocido actual
Tras 15 años en prisión, Robert Chambers cumplió su pena y salió de la cárcel en 2003. Sin embargo, su paso por prisión no marcó el final de sus problemas con la justicia. Poco tiempo después fue detenido de nuevo por posesión de drogas y por conducir con el carné caducado. Aunque recuperó la libertad tras un breve periodo, en 2007 volvió a ser condenado a otros 15 años de prisión por delitos relacionados con estupefacientes.

Ahora y tras haber cumplido sus penas, Robert Chambers se encuentra en libertad condicional hasta, al menos, 2028. No obstante, su paradero sigue siendo desconocido.
Por su parte, los padres de Jennifer han seguido implicados en la defensa de los derechos de las mujeres, especialmente en lo relativo al trato que reciben las víctimas en procesos judiciales y en los medios.
