Joel Rifkin, el asesino en serie más 'prolífico' de Nueva York: un jardinero que violó y descuartizó a 17 mujeres en solo cinco años

Joel Rifkin es considerado como el asesino más prolífico de Nueva York al violar, matar y descuartizar a 17 mujeres en solo cinco años
Aquí puedes ver el episodio completo sobre el asesino en serie Joel Rifkin, completo y en abierto, en Mediaset Infinity
Nueva YorkLa serie documental ‘NY Killers’, que puede verse en abierto en Mediaset Infinity, regresa una semana más de la mano de Mamen Sala. En un nuevo episodio la criminóloga y corresponsal de Mediaset España en Nueva York repasa y recopila los detalles de los crímenes cometidos por Joel Rifkin, un jardinero aparentemente 'discreto' que, en realidad, escondía una de las trayectorias criminales más largas y perturbadoras de la historia de Estados Unidos.
En menos de cinco años, este jardinero neoyorquino violó, asesinó y descuartizó a, al menos, 17 mujeres, muchas de ellas trabajadoras sexuales, cuyos cuerpos fueron abandonados en distintos puntos de la ciudad y sus alrededores.
El hallazgo de una cabeza decapitada en un campo de golf, la pista que desató los crímenes de Joel Rifkin
El 5 de marzo de 1989, dos vecinos de Nueva York disfrutaban de una mañana jugando al golf. Iba a ser un día tranquilo y relajado, o eso pensaban ellos, pero no fue así. Cuando llegaron al hoyo siete, se encontraron con la cabeza decapitada de una mujer. Los hombres dieron la voz de alarma y, en pocos minutos, el lugar se llenó de agentes de Policía. El rostro estaba desfigurado y sin dentadura, lo que dificultaba enormemente su identificación.

Sin embargo, los análisis preliminares revelaron que podría tratarse de una joven de unos 25 años aproximadamente. Ante la falta de pruebas, los expertos se esmeraron en realizar bocetos del rostro de la víctima que pudiese ayudar a identificarla, pero las herramientas del momento eran bastante rudimentarias y la reconstrucción facial no fue nada fácil.
Con el tiempo, la carpeta de este crimen comenzó a desplazarse poco a poco al montón de los 'casos fríos', como se conoce en la jerga policial estadounidense a aquellos crímenes que están sin resolver. Durante un tiempo, los investigadores llegaron a pensar que podía tratarse de un crimen relacionado con la mafia. La idea de un asesino en serie aún no estaba plenamente asentada en las primeras investigaciones policiales.
Los hallazgos de otros dos cadáveres en Coney Island: mujeres en estado de descomposición ocultas en bidones
Ocho meses después de que se hallase la cabeza decapitada en el campo de golf, un ciudadano encontró en un arroyo del condado de Morris (situado a 128 kilómetros del campo de golf) dos piernas amputadas. Tras recogerlas y analizarlas, los forenses confirmaron a través de las pruebas de ADN que se que la huella genética de las piernas coincidía con la de la cabeza encontrada meses atrás en un campo de golf de Nueva Jersey.

En ese momento, las comisarías no estaban conectadas entre ellas. Los agentes no compartían datos de sus investigaciones y esta falta de colaboración entre las fuerzas del orden impedía que fluyese la información y se vinculase delitos con patrones similares. Además, el término asesino en serie prácticamente acababa de nacer. Sin mucha base científica y con la investigación prácticamente estancada, los agentes descartaron que se trate de un asesino en serie y se centraban sus investigaciones en las organizaciones criminales.
Con el paso de los años, comenzaron a aparecer más cuerpos. En 1991, los bomberos encontraron el cadáver de una mujer en avanzado estado de descomposición flotando en el agua. Poco después, un pescador descubrió otro cuerpo dentro de un bidón. En los meses siguientes, se confirmaron varios casos estremecedores que coincidían con los anteriores. Algunas víctimas pudieron ser identificadas: Lorraine Orvieto, de 28 años, y Mary Anne Holloman, de 39. Todas compartían características comunes: eran mujeres jóvenes, muchas con problemas de drogas y vinculadas a la prostitución.
La detención de Joel Rifkin: su fuga de la Policía y el hallazgo de un cadáver en su camioneta
Tras estos últimos hallazgos, se empezaron a movilizar patrullas de agentes por casi todas las calles de Nueva York y comienza una investigación a contrarreloj con más incógnitas que certezas. Agentes camuflados se infiltran en la noche neoyorquina y descubren que varias prostitutas han estado desapareciendo en los últimos meses.
El caso dio un giro radical en la madrugada de una noche de verano cuando un coche patrulla detectó una camioneta sin matrícula circulando por una carretera de Nueva York. Los agentes intentaron detenerla, pero el conductor aceleró y se dio a la fuga. En plena huida, su conductor perdió el control y se estrelló contra un poste de luz.

Tras asistir al conductor, los agentes detectaron un olor nauseabundo que provenía de la camioneta. Al abrir el maletero, los policías encontraron el cadáver de una mujer en avanzado estado de descomposición. Finalmente, los agentes acabaron identificando al dueño de la camioneta blanca que guardó silencio absoluto. Era Joel Rifkin: un jardinero neoyorquino a simple vista inofensivo, que terminaría revelando una larga trayectoria criminal.
El detenido no mostró arrepentimiento ni sorpresa en ningún momento. Le interrogaron sobre el cadáver que llevaba en la camioneta y él, sin el más mínimo sobresalto, confesó que se trataba de una prostituta que recogió en Manhattan hace una semana. Según su relato, tras mantener relaciones sexuales, la mató.
La lista de las víctimas que Joel Rifkin confesó haber asesinado: más de 17 mujeres en menos de cinco años
Pero lo más impactante llegó después. Sin que los agentes se lo pidieran, comenzó a enumerar a otras mujeres a las que había asesinado en los últimos años. Entre ellas estaban Julie Blackburn, Barbara Jacobs o Mary Anne DeLuca. Algunas de ellas llevaban años desaparecidas y sus cuerpos no habían sido identificados hasta ese momento.
Las confesiones de Joel Rifkin permitieron a los agentes reconstruir el 'modus operandi' de este jardinero: solía contactar con sus víctimas en la calle, las llevaba a su casa y, tras mantener relaciones sexuales, las asesinaba. En muchos casos, las golpeaba y estrangulaba. Después, desmembraba los cuerpos y los abandonaba en distintos puntos de la ciudad o en zonas cercanas.

Tras inspeccionar la vivienda, los agentes quedaron completamente asombrados al descubrir que, tras matar a sus víctimas, Joel Rifkin guardaba objetos personales como recuerdo. En la vivienda encontraron joyas, ropa, bolsos e incluso fotografías. También hallaron herramientas manchadas de sangre, entre ellas una motosierra.
¿Quiénes eran las tres víctimas sin identificar de Joel Rifkin?
Gracias a su confesión, la policía logró identificar a, al menos, 14 víctimas. Sin embargo, Rifkin aseguró haber matado a 17 mujeres.

Algunas de ellas nunca pudieron ser identificadas y fueron enterradas como 'Jane Doe', término que se utilizan los investigadores estadounidenses para referirse a las víctimas sin identificar.
Joel Rifkin y su condena de cárcel por los asesinatos de casi una veintena de mujeres
Tras su detención y su brutal confesión, el juicio por estos asesinatos estuvo marcado por una enorme atención mediática. Por su parte, la defensa del jardinero trató de argumentar que sufría trastornos mentales.
Sin embargo, el jurado no aceptó esa versión y, en un primer juicio, fue condenado a 25 años de prisión. Una vez celebrado este primer litigio, llegaron uno a uno los juicios de sus otras víctimas. Finalmente, la suma de las condenas alcanzó los 203 años de prisión.

Durante los juicios, la actitud fría y distante de Joel Rifkin llamó especialmente la atención. Mientras los familiares de las víctimas escuchaban los detalles de los asesinatos, él permanecía impasible.
Joel Rifkin y su fama de asesino despiadado en la cárcel: su situación actual y las entrevistas que ha concedido
Años después, en 2013, los avances en el ADN permitieron identificar a la mujer cuya cabeza había sido hallada en el campo de golf en 1989. Se trataba de Heidi Balch, de 25 años. Según explicó el mismo Joel Rifkin, tras recogerla en su coche discutieron por el consumo de drogas de la joven. Después la mató y trató de evitar su identificación descuartizando el cuerpo, arrancando su dentadura y eliminando sus huellas.

En la actualidad, Joel Rifkin continúa en prisión. Desde la cárcel, el jardinero ha concedido entrevistas en las que ha relatado sus crímenes con una frialdad que sigue sorprendiendo. No muestra arrepentimiento ni parece consciente del daño causado. Hoy permanece recluido, y todo apunta a que pasará el resto de su vida entre rejas.
