La denuncia de la mujer de Óscar Freire contra el exciclista: “Me obligaba a realizar prácticas sexuales que hacía con sus amantes”
En su relato, la expareja del exciclista afirma que sufrió "acoso continuo", amenazas y vejaciones desde que empezaron los problemas en la relación
Óscar Freire y su expareja lanzan un comunicado tras la condena al exciclista: “Parte de los datos y afirmaciones no se corresponden con los hechos”
Óscar Freire, tricampeón del mundo de ciclismo en ruta, ha vuelto al foco mediático por una cuestión completamente distinta a su trayectoria deportiva: acaba de ser condenado delito de vejaciones injustas contra su mujer, de la que se está divorciando. En consecuencia, tendrá que estar nueve días localizable de forma permanente y, además, tendrá que cumplir durante seis meses con una orden de alejamiento por la que se le ha prohibido acercarse a menos de 200 metros del domicilio de su esposa, su lugar de trabajo o cualquier otro que frecuente, ni comunicarse con ella. Todo ello, a través de un juicio rápido celebrado el lunes que acabó en acuerdo y que no recoge, sin embargo, toda la gravedad de los hechos relatados por su mujer en la denuncia, donde, entre otros, narró un “acoso continuo”, con amenazas y vejaciones, llegando a aseverar que la hacía sentirse “inferior” y que la obligó en ocasiones a “realizar prácticas sexuales que (el exciclista) hacía con sus amantes”.
Fue el pasado domingo 12 de abril cuando agentes de la Guardia Civil lo detuvieron como presunto autor de un delito de malos tratos contra su mujer después de que ésta acudiese a alrededor de las 14:00 horas de ese día a un cuartel de la Benemérita para denunciar al exciclista, con el que tiene tres hijos, –dos de ellos menores–, tras un episodio muy tenso a la salida de una misa y en presencia de otras personas, dirigiéndose contra ella con expresiones que, según refiere la sentencia del magistrado encargado de Violencia sobre la Mujer de Torrelavega, "perturbaron la tranquilidad de la denunciante, atentando contra su integridad moral". Los hechos desencadenaron el juicio rápido, que, sin embargo, y tras un acuerdo, quedó en un delito leve de vejaciones injustas.
El suceso que desencadenó la denuncia contra Óscar Freire por malos tratos
Todo ocurrió concretamente en el marco de una misa en la iglesia de Puente de San Miguel (Reocín), donde el exciclista habría provocado una discusión tras situarse cerca de ella en el interior del recinto religioso y donde llegó, según ha denunciado, a agarrarle “fuertemente” del brazo cuando ella se levantaba para marcharse de allí, algo que acabaría haciendo.
Ya fuera de la iglesia, ella intentó llamar al hermano del exciclista, pero le arrebató el teléfono, pese a que después se lo devolvió. Todo ello, delante de un grupo de personas que allí se encontraba, según relató.
Por todo ello, la mujer, que no convive con Óscar Freire desde noviembre de 2025 y que se está separando de él, acudió al cuartel de la Guardia Civil, donde presentó una denuncia que acabaría desembocando en un juicio rápido que acota y mucho parte de las acusaciones al quedar en una condena por el delito leve de vejaciones injustas.
Según María Mendieta, la abogada de la expareja de Óscar Freire, en declaraciones a Europa Press, el procedimiento se ha resuelto de este modo por protección de la víctima al estar “muy afectada” y no poder entrar en detalles durante su declaración, pese a ratificar la denuncia presentada.
Según ha detallado, la condena al exciclista se circunscribe por ello únicamente al último episodio relatado por la mujer en la denuncia, sucedido ese 12 de abril en la iglesia de Puente San Miguel en Reocín, Cantabria.
En ese sentido, fuentes del entorno de la mujer citadas por El País apuntan que ella está “muy afectada”, sin fuerzas para afrontar un procedimiento largo, reiterando declaraciones y reviviendo todos los hechos que ha atravesado en este tiempo, desde que empezasen los problemas de pareja desde el año 2023, 20 años después de contraer matrimonio.
Por todo ello, ésta última rehúsa hacer declaraciones públicas y, en acuerdo, todo el caso ha acabado dirigido hacia resolverse mediante una condena por un delito leve tipificado en el artículo 173.4 del Código Penal. Así, el fallo es firme y, además, tras ello han emitido un comunicado conjunto en el que han apuntado que “parte del os datos y afirmaciones” que han circulado “no se corresponden con los hechos”, pidiendo que no se establezca un “juicio paralelo” y pidiendo “la máxima reserva y discreción en un asunto de carácter íntimo y personal” que, a su entender, “no deberían ser objeto de interés público”.
La denuncia de la mujer de Óscar Freire
En su denuncia inicial, y en un relato recogido en un atestado del que se ha hecho eco Europa Press, la mujer de Óscar Freiere narra, no obstante, distintas situaciones de acoso, amenazas y vejaciones por parte del exciclista, del que dice que “siempre ha sido muy controlador durante toda la relación”.
Ejemplificándolo, contó que el tricampeón mundial de ciclismo en ruta llegó a colocarle micrófonos y localizadores GPS, e incluso a duplicarle su WhatsApp. Así, relató que siempre sabía “donde está y lo que hace”, subrayando que es “muy celoso y posesivo”, algo que también hace constar en ese atestado apuntando que llegó a llamarle 13 veces durante la recepción de la denuncia.
En todos esos episodios, la denunciante sostuvo en su relato que Freire la hizo sentir “inferior y muy sumisa”, y también en lo económico, durante “muchas discusiones violentas”.
Entre estas últimas, la mujer relató distintos momentos como uno ocurrido en septiembre de 2025, cuando Óscar Freire, supuestamente, le arrebató también su teléfono con violencia cuando, también entonces, intentó llamar al hermano del exciclista.
En ese momento, cuenta que el exciclista se lo destrozó lanzándolo contra el suelo, tras lo cual ella dijo, al verlo “muy agresivo”, que iba a avisar a la Policía. Entonces, cuenta que él la agarró de los brazos, llegando a empujarla contra la puerta de la entrada, si bien después ella se zafó y se fue de la vivienda.
Además, en su denuncia, de la que también se hace eco El País, la mujer habría narrado lo ocurrido otro día, durante la madrugada, cuando el deportista comenzó a romper el mobiliario del domicilio, rompiendo un lienzo y arrancando su cara mientras le decía: “Esto es lo que quieres”.
Más allá, contó que su marido tenía “una vida paralela” y “no se escondía” respecto a sus relaciones con otras mujeres, afirmando que ella era “una chica muy corriente” y se lo tenía que “perdonar”. Además, afirmó que contándole lo que hacía con ellas “le obligaba a realizar prácticas sexuales que hacía con sus amantes”.