Caso Esther López

El informe preliminar de la Guardia Civil sobre el registro del zulo del antiguo chalé de Óscar, ya en manos de la jueza del caso Esther López

Agentes de la Guardia Civil en los registros del antiguo chalé familiar de Óscar, principal sospechoso de la muerte de Esther López en Traspinedo. EFE
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ValladolidLa jueza del caso Esther López ya tiene en sus manos el informe preliminar de la Guardia Civil sobre el registro del ‘zulo’ descubierto en la antigua vivienda familiar de Óscar, el único y principal investigado por su muerte en Traspinedo. El hallazgo de ese espacio oculto en el inmueble, –que fue localizado recientemente por el nuevo propietario de la vivienda durante una obra de remodelación y tras la detección de humedades en una baldosa situada bajo una litera–, ha provocado que, cuatro años después de la inspección que realizó allí un grupo de agentes, múltiples unidades especializadas tuviesen que volver la pasada semana a ese chalé para analizar ese punto concreto.

El zulo, al que las autoridades siempre se refieren como ‘sótano’, ha supuesto así un vuelco para el caso, centrando de nuevo la expectación ante cualquier posible pista que pueda resolver una incógnita que durante todo este tiempo ha permanecido sin respuesta: ¿dónde ocultó el asesino el cuerpo de Esther López durante los 24 días que pasaron desde la desaparición de la joven, el 12 de enero de 2022, hasta que su cuerpo fue hallado en una cuneta de una carretera de acceso al municipio vallisoletano el 5 de febrero, siendo situado expresamente allí? Por esta cuestión sin resolver, precisamente, la aparición de ese espacio oculto, que no estaba en los planos y que pasó desapercibido para los agentes cuatro años atrás, resultaba también imprescindible para la jueza autorizar su inspección, viendo motivos suficientes para un exhaustivo registro del que ya tiene las primeras valoraciones.

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El registro sobre el zulo en el antiguo chalé familiar de Óscar, sospechoso de la muerte de Esther López

Sobre el terreno, con un amplísimo operativo en el que se integraron múltiples cuerpos especializados, incluido incluso el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, los agentes desplegados estuvieron hasta 15 horas registrando todo lo que involucraba a ese sótano y sus alrededores. Se centraron, sobre todo, en la búsqueda de restos biológicos y humanos; cualquier elemento que pueda arrojar pistas sobre si Esther López pudo estar allí, en ese habitáculo.

De los registros previos ya sabían que la joven, de entonces 35 años, estuvo en ese chalé familiar de Óscar en algún momento, sin embargo, entre casi 500 muestras, no se hallaron pruebas incriminatorias. Por eso, ahora, en la inspección del zulo los agentes han buscado cualquier posible traza de ADN de Esther o alguna fibra de la ropa que llevaba el día en que desapareció.

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Hallado bajo una litera, tras picar el nuevo propietario una baldosa que reveló una trampilla escondida tras una capa de poliuretano, “una escalera oxidada en mal estado y sin algunos peldaños” daba acceso a esa misteriosa estancia, “de unos 2,5 metros de altura y dos metros cuadrados de superficie (4x3 metros)” y anegada por “un nivel de agua de unos 30 centímetros junto a restos de ferralla, dos garrafas, maderas flotando y lo que parece ser una bomba de extracción de agua”.

Allí, sobre ese pequeño espacio al que los vecinos se refieren también como una bodega sellada tiempo atrás por la familia de Óscar por problemas con filtraciones de agua, los agentes se centraron especialmente en la recogida de muestras en las escaleras del sótano y los bordes de la trampilla por la que se accede a la instancia. Todo, también, con el objetivo de tratar de comprobar si en la ropa que llevaba Esther hay alguna señal de roce con cualquier elemento presente en el zulo.

Allí, además, los efectivos policiales también buscaron en ese espacio oculto hasta ahora cualquier posible presencia de hongos, y específicamente porque en el cuerpo de Esther se hallaron algunos de estos organismos, lo que hizo pensar ya cuatro años atrás que la víctima pudo estar en un lugar húmedo. Por eso, los agentes también han buscado para tratar de comprobar su posible presencia en el zulo y, en su caso, si son los mismos.

Sobre esto último, y como señala el medio La Vanguardia, la investigación no pasa por alto tampoco que los dedos de la víctima estaban muy arrugados cuando la encontraron, lo que hizo pensar que pudiese haber estado mucho tiempo en contacto con el agua. No obstante, y pese a ello, la hipótesis principal apunta a que habría resultado sumamente complejo que el asesino introdujese en un espacio tan pequeño su cuerpo para después, tiempo más tarde, sacarlo de allí sin que se hubiesen provocado lesiones o signos que hubiesen quedado revelados por el trabajo forense y la autopsia, entre otros.

¿Estuvo Esther López en el zulo?

Con todo, la jueza ya tiene el informe preliminar de la Guardia Civil, en el que no se sabe todavía si ya están incluidas las conclusiones derivadas de los laboratorios de Criminalística de Madrid, donde fueron enviadas las muestras tomadas por los agentes en el último registro.

Así, por ahora, todavía queda esperar al resultado final de la inspección del zulo, que deberá determinar si el cuerpo de Esther López pudo o no haber estado allí.

A la espera de ello, según ha podido saber Informativos Telecinco, los investigadores creen que ocultar allí el cadáver era muy complejo por las limitaciones del espacio: aunque cuenta con unos 12 metros cuadrados, el acceso se realiza a través de una trampilla de aproximadamente 50x50 centímetros, lo que dificultaría mucho introducir a una persona en su interior. Especialmente, además, si como se ha planteado en algunas hipótesis, Esther aún estuviera con vida tras ser atropellada. Además, si el cuerpo hubiera sido trasladado allí durante una sola noche, el tiempo necesario para retirar las baldosas selladas y completar la maniobra no encajaría con la cronología conocida.

Por todo ello, a priori, parece improbable el traslado del cuerpo por las escaleras hasta ese espacio. Además, si hubiese sido empujado o lo hubiesen dejado caer, las lesiones resultantes no coincidirían con las de la autopsia. Y, de hecho, tampoco encaja la hipótesis de una posterior extracción del cadáver desde el zulo para trasladarlo hasta la cuneta donde finalmente fue hallado.

Por todo ello, la investigación y los resultados del laboratorio son cruciales para desterrar o confirmar hipótesis.