Óscar, principal sospechoso de la muerte de Esther López, presente en la nueva inspección en su antiguo chalé familiar por el zulo descubierto

A los múltiples cuerpos especializados desplegados se ha unido incluso el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil
La inspección del zulo donde pudo estar Esther López antes de morir: buscarán “restos biológicos y humanos" y todo quedará grabado
La Guardia Civil ha iniciado este jueves 16 de abril un nuevo y amplio despliegue en torno al que era el chalé familiar de Óscar, el único y principal sospechoso de la muerte de Esther López en Traspinedo. Aunque el inmueble ya fue registrado entre el 9 y el 12 de abril de 2022, hace cuatro años, el caso ha dado un vuelco con el descubrimiento de un espacio oculto que pasó entonces desapercibido para los agentes desplazados a la zona. Lo descubrió el nuevo propietario tras la venta de la vivienda después de picar sobre una baldosa situada bajo una litera y al detectar humedades. Allí, en ese punto y tras una trampilla, encontró un zulo que ahora ha reactivado los registros, en los que el propio Óscar vuelve a estar presente.
El principal investigado, acompañado de su abogada, se ha bajado de un vehículo en torno a las 10:10 horas tras permanecer en él desde que llegase al lugar en torno a las nueve de la mañana. Todo entre un fuerte dispositivo con una nutrida presencia policial compuesta de múltiples cuerpos especializados a los que se ha sumado incluso el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil.
La nueva inspección al antiguo chalé de Óscar: el zulo centra el foco de la nueva búsqueda
A diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, esta vez la nueva búsqueda se centra en un punto muy concreto y específico: ese zulo al que algunos vecinos se refieren como una “bodega” y al que las autoridades, –en su atestado policial y tras la primera comprobación visual efectuada tras recibir la alerta del nuevo propietario del inmueble–, han descrito como un “habitáculo” accesible “mediante una escalera oxidada en mal estado y sin algunos peldaños” y que conforma un espacio “de unos 2,5 metros de altura y dos metros cuadrados de superficie (4x3 metros)”.
En ese primer chequeo, hallaron “un nivel de agua de unos 30 centímetros junto a restos de ferralla, dos garrafas, maderas flotando y lo que parece ser una bomba de extracción de agua”. Sin embargo, ahora lo que ha comenzado sobre ese punto y sus alrededores es una inspección y un registro exhaustivo en busca de cualquier elemento o prueba incriminatoria que pueda ayudar a resolver un caso que ha permanecido durante estos cuatro años con una gran incógnita por resolver: dónde mantuvo el asesino el cuerpo de Esther López desde su desaparición, el 12 de enero de 2022, hasta que apareció su cuerpo tras ser colocado en una cuneta en una carretera en dirección a su pueblo el 5 de febrero, es decir, 24 días después.
Por eso, ese zulo ha desencadenado ahora una nueva e intensa búsqueda sobre el lugar, una vez la jueza titular de la plaza 5 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valladolid la ha autorizado al apreciar requisitos “suficientes” para ahondar en ello para encontrar cualquier elemento que pueda ser útil a la investigación, que aún continúa pendiente de juicio.

Buscan restos biológicos y humanos que puedan ser incriminatorios en la muerte de Ester López
Con ese propósito, un amplio número de efectivos de distintas brigadas policiales han llegado hoy a la zona. Desde miembros del Equipo Central de Inspección Ocular- Grupo ECIO de la Dirección General de la Guardia Civil, que lidera el operativo, hasta la Unidad de Intervención de la Policía Judicial de Valladolid, a los que se han sumado también integrantes del GEAS pasadas las 12 del mediodía de este jueves; un dato que puede ser significativo habida cuenta de que los registros han arrancado a partir de las 9:00 horas.
En su labor, los distintos equipos tratan de recoger cualquier muestra que pueda ser una prueba, poniendo especial atención en la identificación de restos biológicos y humanos; una actuación policial que será además registrada y grabada.
“No hay otro modo de buscar indicios nuevos sobre el hecho investigado, y que se trata de un hallazgo hasta ahora desconocido; amén de la gravedad del caso, la alarma social causada y la valoración conjunta de este casa”, apuntaba la jueza respecto a este nuevo trabajo en el antiguo chalé de Óscar, donde el nuevo propietario halló ese punto, que estaba fuera de plano, tras detectar unas humedades en una baldosa bajo la citada litera. Allí, tras picar sobre esa baldosa y cubierta por una capa de espuma de poliuretano, localizó la trampilla que ahora puede conducir a un avance clave en el caso.
Los agentes tendrán que resolver ahora si todo se queda en un simple hallazgo que pasó desapercibido hace cuatro años o si, por el contrario, puede aportar alguna prueba incriminatoria o alguna pista clave sobre lo sucedido, reafirmando al mismo tiempo que Esther López estuvo allí.
La inspección en el antiguo chalé de Óscar, clave para una investigación pendiente de juicio
Con la investigación pendiente de juicio y a la espera de las conclusiones de estos nuevos registros que no dejan de generar expectación en torno al caso, la Fiscalía insiste en situar a Óscar como principal sospechoso de la muerte de la joven, de entonces 35 años.
El Ministerio Público cree que la madrugada del 13 de enero Esther López le dijo a Óscar S.M que no quería ir a dormir al domicilio de sus padres y éste le ofreció entonces dormir en la casa familiar de Traspinedo, lo que ella aceptó. Allí, sin embargo, se habría producido una discusión que propició que ella se marchase del lugar, siendo tras ello cuando, según la acusación, Óscar la siguió con su coche y la atropelló a una velocidad de unos 40 kilómetros por hora; una acción que el Ministerio Público considera intencionado y con la intención de matar.
Pese a ello, y tras ser atropellada, Esther aún estaba viva. Aunque muy malherida, habría salvado la vida si se hubiese solicitado asistencia para ella, pero según la Fiscalía, Óscar la dejó morir, añadiendo a los cargos contra él el de omisión de socorro.
La autopsia apuntó a un shock multifactorial como causa de la muerte y el Ministerio Público señala que el acusado comprobó su fallecimiento y ocultó el cuerpo y sus pertenencias en el maletero de su vehículo, pasando 24 días de su desaparición hasta que dejó su cuerpo en una cuneta que habría supervisado hasta 13 veces con su vehículo.
La acusación, que incide igualmente en que se cuidó de borrar rastros también en el navegador del coche, incide en que dejó agonizar a la víctima. Dónde, en concreto, sigue siendo algo que se analiza. Por eso, ahora todas las miradas apuntan a ese zulo a la espera de una conclusión.
