La defensa de Óscar, acusado de la muerte de Esther López, argumenta con una foto que el sótano era visible en los registros de 2022: ¿por qué no se inspeccionó?

Las abogadas insisten en que el acusado del crimen comunicó su existencia en la primera inspección ocular: “No se ha utilizado para esconder ilegalmente a nada ni a nadie”
El informe preliminar de la Guardia Civil sobre el registro del zulo del antiguo chalé de Óscar, ya en manos de la jueza del caso Esther López
BadajozLa defensa de Óscar, el único investigado y principal sospechoso de la muerte de Esther López en Traspinedo, vuelve a insistir: su representado no ocultó a las autoridades el ‘zulo’ al que instan a llamar bodega y al que la Guardia Civil siempre se ha referido como sótano. Ese punto del antiguo chalé familiar de Óscar, que pasó desapercibido para la inspección que realizaron las autoridades hace cuatro años, durante los registros acometidos en el inmueble entre el 9 y el 12 de abril de 2022, fue revelado recientemente por el nuevo propietario de la vivienda, quien halló, bajo una litera y tras una baldosa, una trampilla que conducía a un habitáculo que en las últimas semanas ha supuesto un vuelco para el caso y la investigación.
“De unos 2,5 metros de altura y dos metros cuadrados de superficie (4x3 metros)”, esa estancia, accesible a través de “una escalera oxidada en mal estado y sin algunos peldaños”, ha centrado la atención en los últimos días después de que la jueza, al observar razones suficientes, autorizase un nuevo registro en el antiguo chalé familiar del acusado para recabar nuevas pruebas en busca de posibles indicios incriminatorios. Todo ello, con la atención puesta sobre una de las grandes incógnitas sin resolver alrededor del caso: dónde ocultó y mantuvo el asesino el cuerpo de Esther López desde que desapareció (el 12 de enero de 2022) y la atropelló, dejándola malherida, –según la acusación–, hasta que su cadáver fue colocado en una cuneta 24 días después, el 5 de febrero.

Óscar, sospechoso de la muerte de Esther López insiste en que no ocultó la bodega a la UCO
Alrededor de esa cuestión no resuelta la expectación por el denominado ‘zulo’ ha ido creciendo y su hallazgo motivó así unos nuevos registros que se prolongaron la pasada semana hasta 15 horas. En ellos estuvo presente Óscar, quien a través de una de sus letradas ya manifestó que en la primera inspección ocular, cuatro años atrás, ya había hablado a las autoridades de la existencia de esa bodega. Por eso, llegó a asegurar incluso que la UCO “miente y manipula”, insistiendo en que conocían ese lugar.
Para evidenciar esto último, la novedad ahora es que en un segundo pronunciamiento de las abogadas del acusado han insistido en que no se puede imputar a su cliente “la ocultación de información alguna” a ese respecto, aportando ahora una fotografía para insistir en que esa estancia era visible ya en el registro de 2022.
“Si tenemos en cuenta que se recogieron muestras de la base del escritorio de dicha habitación, se tiene así una visibilidad total del suelo. Por eso, resulta mucho más increíble que no se percataran de la misma. Desconocemos por qué el Equipo Central de Inspección Ocular (ECIO) descartó la inspección de esa parte”, recalcan en un comunicado recogido por El Norte de Castilla.
“En ningún momento ha ocultado la existencia de esa bodega, es más, lo manifestó en esa primera inspección ocular, en la que no se le permitió el acceso a la casa”, insisten, incidiendo además en que esa estancia debería ser denominada ‘zulo’.

La defensa de Óscar insta a no llamar zulo a la nueva estancia registrada por la UCO
Según las letradas del principal sospechoso de la muerte de Esther López, ese espacio que descubrió el nuevo propietario al detectar humedades en una baldosa bajo una litera, hallando así una trampilla bajo una capa de espuma de poliuretano, nunca debió ser referido como ‘zulo’, término que consideran sensacionalista y que puede “condicionar la opinión pública y generar una idea distorsionada de la realidad”.
“Se ha utilizado intencionadamente por los medios de comunicación para generar en la sociedad una opinión o sentimiento adverso y de instrumentalización de la información, puesto que el actual propietario de la misma cuando comunicó a las autoridades su localización, lo refirió como lo que realmente era, una bodega”, sostienen.
Al parecer, según han explicado, la abrió el padre de Óscar y fue cerrada después por problemas de filtraciones de agua debido, al parecer, a un acuífero cercano, coincidiendo con lo que apuntó también un vecino que indicó que vio como la construían y la sellaban tiempo después, hace ya “quince o veinte años”. De hecho, en las primeras exploraciones de la Guardia Civil sobre ese punto, comprobaron cómo la estancia tenía “un nivel de agua de unos 30 centímetros junto a restos de ferralla, dos garrafas, maderas flotando y lo que parece ser una bomba de extracción de agua”. Además, en el registro de la pasada semana, pese a achicar agua, volvía a llenarse.
Así, la representación jurídica del acusado insiste en que ese lugar no ha sido empleado para esconder elementos ilegales, que no debería denominarse ‘zulo’ y que el actual propietario informó a las autoridades sobre su existencia bajo el término real de "bodega".
En esta línea, con respecto a las informaciones que apuntan a una supuesta ocultación de la estancia, las abogadas han desmentido tales extremos y alegado que, en las fotografías tomadas por el Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) de la Guardia Civil durante la primera inspección realizada en abril de 2022, se observaba con claridad la existencia de la trampilla y el acceso a dicha zona, por lo que han cuestionado los motivos por los que el citado equipo descartó su revisión.
A todo ello, añaden: “No se ha utilizado para esconder ilegalmente a nada ni a nadie”. Todo mientras se sigue esperando a los resultados de los laboratorios de Criminalística de Madrid sobre las nuevas muestras recabadas durante las 15 horas de registros de múltiples cuerpos especializados de la Guardia Civil en ese punto: ese habitáculo al que se denomina ‘zulo’, bodega o sótano del antiguo chalé familiar de Óscar, ubicado en la calle Uno de la urbanización de El Romeral de la localidad vallisoletana de Traspinedo.
