El asesino de la "huella del pie" del crimen de Rinconada se declara "inocente": está acusado de matar a José de 20 puñaladas

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El asesino de la "huella del pie" del crimen de Rinconada se declara "inocente". Telecinco
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Se le conoce como el asesino de la "huella del pie", en Rinconada, porque la huella del pulgar de su pie izquierdo quedó marcada en un charco de sangre en el escenario del crimen. La víctima, José Ricardo M. G., fue encontrada sin vida el 6 de mayo de 2025 en un local de la calle Hernán Cortés que estaba reformando y que anteriormente había sido un negocio familiar.  Había recibido 20 puñaladas. Su cuerpo apareció boca abajo entre un sofá y una cama. Aunque el hallazgo se produjo ese día, la autopsia determinó que la muerte se había producido varios días antes, entre la madrugada del 3 de mayo y el mediodía del día 4.

El sospechoso del asesinato, Manuel F. G., está en prisión provisional desde hace nueve meses y se ha declarado hoy inocente en el juicio. Justifica su huella manchada de sangre en el suelo porque iba "descalzo porque era verano"  y se dirigía a la cocina para encender la luz. Lo que no ha querido o podido explicar es por qué, vista la sangre, no llamó a nadie. El cadáver de su amigo fue encontrado el día después. Manuel ha testificado que "Soy incapaz de hacerle daño a nadie y mucho menos a uno de mis mejores amigos".

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No es lo que creen los investigadores que consideran que Manuel perdió su babucha durante la pelea con José en la que acabó con su vida. Al quedarse descalzo de ese pie, pisó la sangre que ya había en el suelo y dejó marcadas varias huellas de la planta del pie izquierdo. Una de esas marcas permitió a los especialistas analizar el rastro y vincularlo con el sospechoso. En el escenario también apareció una de las zapatillas manchada de sangre, lo que reforzó la reconstrucción de los hechos realizada por los agentes.

Se da la circunstancia de que José había acogido a Miguel en su casa y este, pese a que dice que es incapaz de dañar a nadie cuenta con numerosos antecedentes policiales, varios de ellos relacionados con delitos violentos. La Guardia Civil considera que el ataque fue rápido y sorpresivo, ya que en la vivienda no se encontraron señales de lucha ni objetos desplazados, lo que habría reducido las posibilidades de defensa de la víctima.

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Según la investigación, Manuel después de matar José Ricardo, subió al piso de arriba para ver un partido de fútbol con los hermanos de la víctima, para que cuando los agentes le preguntaran dónde estaba a esa hora, hubiera testigos que confirmaran que no estaba con José Ricardo.

Además, Manuel llamó durante la tarde del crimen y al día siguiente ocho veces al teléfono de José Ricardo. En los mensajes que le dejó le preguntó que si estaba con las mujeres con las que habían pasado la noche -algo que era mentira y que se inventó para dar más solidez a la coartada-. Incluso mientras veía el partido "llegó a bajar al piso a coger comida al frigorífico porque tenía hambre", ha relatado Moya.

Manuel ha puesto en duda la investigación en dos elementos clave. Cree "imposible" que no se haya encontrado ADN suyo en el cadáver, después de que la víctima recibiera una veintena de puñaladas, y también ha cuestionado la identificación de su huella realizada por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.

Pero, como señala El Diario de Sevilla, la prueba irrefutable de la autoría del homicidio es la huella localizada en el escenario del crimen. Cada una de ellas tiene unos puntos característicos y en España la jurisprudencia establece que ocho o diez puntos característicos "son suficientes para establecer la identidad entre dos huellas o impresiones, siempre que estos sean idénticos en cuanto a los parámetros topográficos (ubicados en la misma zona), morfológicos (de igual forma) y matemático (mismo número de crestas entre unos y otros), y no presente ninguna desemejanza natural". Incluso si hubiera ido en calcetines, se podría haber analizado su pisada, que también tiene rasgos únicos.

El informe acredita la existencia de "doce puntos característicos", por lo que identifican sin duda alguna dicha huella con la del "dedo pulgar" izquierdo del detenido.