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Paco Lobatón, clave en el caso de Francisca Cadenas, sobre los hermanos acusados de su asesinato: "Se vistieron de una especie de neopreno de impunidad"

Paco Lobatón, junto a un cartel de la búsqueda de Francisca Cadenas. Informativos Telecinco
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El caso de Francisca Cadenas es uno de los ejemplos más contundentes en España de cómo una desaparición de larga duración puede acabar en el olvido si no es por la insistencia de los familiares. Nueve años después de aquel 9 de mayo de 2017, el hallazgo de sus restos y la detención de los sospechosos en marzo no solo reabre heridas, sino que obliga a reflexionar sobre el papel de las instituciones, la presión social y, sobre todo, el acompañamiento a las familias.

En el recorrido de la familia todos estos años ha sido clave la figura de Paco Lobatón, presidente de la Fundación QSD Global, que ha estado con ellos desde el primer momento. Así lo ha explicado a la web de 'Informativos Telecinco' el propio periodista jerezano, cuya mirada no solo permite entender la evolución del caso, sino también lo que ocurre -y lo que falla- cuando una desaparición se prolonga durante años.

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Casi una década de acompañamiento

Desde el inicio, la implicación de Paco Lobatón fue directa y sostenida en el tiempo. El periodista recuerda cómo ese apoyo se tradujo tanto en gestiones concretas como en respaldo humano a la familia en los momentos más duros: "Nosotros hemos acompañado a la familia de Francisca desde el comienzo. Cuando ahora revisas los archivos te das cuenta de lo que son nueve años, que éramos nueve años más jóvenes. Teníamos todavía muchas esperanzas en que el caso se resolviera con prontitud".

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El presidente de QSD Global incluso facilitó decisiones clave en los primeros compases de la investigación: "Quien ahora es su abogada, Verónica Guerrero, estaba colaborando con la fundación y propiciamos el encuentro entre Verónica y la familia. También buscamos informes policiales para transmitir e hicimos visitas a la comandancia de la Guardia Civil de Badajoz. Transmitimos la petición que hacía desde el principio la familia relativa a la posible intervención de la UCO".

"Recuerdo otro momento en que fuimos al Parlamento de Extremadura, donde tuvimos reuniones con la delegada del Gobierno para propiciar un refuerzo en la investigación”. Durante este proceso, descubrieron un elemento controvertido: "Descubrimos que el caso lo llegaron a archivar a las 24-48 horas en los juzgados de Villafranca, algo que me parece increíble, por lo que pedimos intensificar los esfuerzos". Aquel apoyo de la asociación se tradujo en un vínculo más allá de lo profesional, con "un componente humano muy importante". Además, las demandas acabaron siendo determinantes.

El desgaste del tiempo en una familia marcada

Más allá de la investigación, el paso del tiempo ha dejado huellas profundas en el entorno de la víctima. Lobatón describe con detalle cómo la desaparición de Francisca atravesó la vida de sus familiares, especialmente la de sus tres hijos.

"He sido testigo de diversos eventos familiares en el discurrir del tiempo. Al principio estaban pendientes de su abuela, que tuvo que ser trasladada a una residencia y falleció", explica el periodista.

"Luego, José Antonio, el más joven, que siempre ha sido el que ha recibido más directamente el impacto, buscó a un antiguo profesor suyo y escribió un libro titulado 'Lucharé por encontrarte', donde participé en el prólogo", precisa Lobatón sobre el hijo de Francisca, quien además "acaba de ser padre recientemente de un niño precioso".

La persistencia social que mantuvo vivo el caso

Uno de los elementos que explican la evolución del caso es la presión sostenida desde el entorno social. Para Lobatón, no se trata de una presión en sentido estricto, sino de visibilización: "Tengo el convencimiento de que hacer pública la voz de los familiares es fundamental. No se trata de hacer presión, sino de hacer consciente a la sociedad y a la administración del sufrimiento que supone una desaparición".

En Hornachos, esa conciencia colectiva se tradujo en movilizaciones constantes durante casi una década: "Ha habido una persistencia admirable. No ha faltado un año en el que dejara de haber concentración". La magnitud de esas convocatorias resulta especialmente significativa en un municipio pequeño: "En una población de unos 3.500 habitantes llegué a ver a más de 1.000 o casi 2.000 personas, una cosa impresionante". En esas concentraciones, además, han estado presentes otras familias con desaparecidos y siguen pendientes de las novedades.

Este 9 de mayo, el aniversario de la desaparición se plantea como un momento simbólico. "Va a ser como una despedida, un homenaje a la memoria de Francisca", explica Lobatón. A ese respaldo que reciben los seres queridos de Francisca se suma la actitud de la propia familia, que siempre mantuvo una postura contenida: "Tenían indicios y una sospecha que al final se ha verificado como cierta. No era una intuición imaginaria, sino un anticipo de lo que finalmente ha ocurrido. Es admirable su comportamiento, han demostrado una auténtica resiliencia".

La "inquietante" sensación de impunidad de los sospechosos

La detención de Julián y Manuel, los sospechosos del crimen, reabre una de las preguntas más perturbadoras del caso: cómo pudieron convivir durante años con normalidad en el mismo entorno y mirando a los ojos a los hijos de Francisca. "No solo es impactante, es desconcertante. Te sitúa ante una reflexión sobre qué resortes mueven a un ser humano a un comportamiento tan extremadamente cruel. Te preguntas cómo han realizado ese simulacro de normalidad en la relación incluso con la propia familia Cadenas".

Su interpretación apunta a un elemento clave como es la falta de resolución inicial: "Mi impresión es que ellos se sentían impunes. Como la investigación no se había resuelto, a pesar de que había habido visitas a su vivienda sin profundidad, se vistieron de una especie de neopreno de impunidad y navegaron en ella”.

El periodista pide evitar caer en explicaciones simplistas o especulativas: "Los que tienen que ayudarnos a entender estos comportamientos son los antropólogos y los psicólogos forenses. Tenemos que escucharles a ellos para intentar entenderlo y no entrar en juegos de aproximaciones". Lobatón subraya la importancia del tratamiento informativo de estos casos: "Hay elementos que solo alimentan el morbo. Todos los periodistas tenemos que preguntar en voz alta a nuestros colegas que entran en esa dinámica qué aportan esos datos. Hay que apelar al respeto por el dolor. Si tu vecino tiene una experiencia traumática no se te ocurre dirigirte a él de una forma que no sea respetuosa".

Justicia lenta y responsabilidad mediática

Con la causa aún en fase de instrucción, el foco se desplaza ahora hacia el proceso judicial. Lobatón insiste en la necesidad de respetar los tiempos, pero también en la urgencia de revisarlos. "Se trata de que el juicio llegue hasta el final y sea un acto de justicia, pero los tiempos de la justicia son los que son".

El problema, advierte, es el impacto que esa lentitud tiene en las víctimas. "Lo que hay que hacer es una reclamación para acortar los tiempos de estos procesos judiciales. Porque ahora queda un horizonte de dos, tres o incluso cuatro años para el juicio. Eso es terrible, porque prolonga el sufrimiento. Ellos tienen que seguir con su vida, pero todo queda embargado por un duelo que se hace lento, pesaroso y penoso, porque hasta que no termine el juicio y no haya una sentencia que esperemos que sea justa y reparadora, van a tenerlo ahí".

Una espera que, sumada a los años anteriores, puede alargar el proceso hasta más de una década: “Al final pueden ser 12 o 13 años en total para la familia. Creo que las autoridades deben tenerlo en cuenta".

Resiliencia y derecho a la atención

Los restos mortales de Francisca se hallaron el pasado 11 de marzo en una arqueta ubicada en el patio de la vivienda de Julián y Manuel. Se está investigando si actuaron solos o si contaron con ayuda para encubrir el crimen. El hallazgo ha permitido un primer alivio a la familia, aunque no un cierre definitivo: "Tienen el respiro de poder poner un punto y aparte, pero no es un punto final".

El proceso que queda por delante seguirá siendo complejo para el entorno: "Es inevitable que durante el camino haya sufrimiento. La mente humana trata de entender qué y cómo ha ocurrido todo. Ahí, ellos van a necesitar, y me consta que ya están teniendo, un apoyo psicológico. Porque esa herramienta se necesita".

Lobatón destaca que el apoyo de profesionales debe ser un derecho y que han promovido informes para demostrar su importancia: "Las familias han empujado mucho con nosotros. El Plan Estratégico en materia de personas desaparecidas que ha promovido el CNDES y el Ministerio del Interior, tanto el primero como el que está ahora vigente, el segundo plan, contempla ya esa asistencia".

El estatuto de las personas desaparecidas

El siguiente objetivo de Lobatón y su fundación es que vea luz verde el estatuto básico de la persona desaparecida sin causa aparente, que busca consolidar derechos ya contemplados parcialmente en los planes estratégicos: "Tenemos el borrador en el Congreso de los Diputados. El engranaje parlamentario se está poniendo en marcha después de muchos años. El primer borrador lo presentamos en 2016", señala sobre el documento con el que busca establecer un marco integral de atención a las familias en España.

El periodista insiste en que ya hay medidas en vigor como el apoyo psicológico, pero que la mayoría de intervenciones en la actualidad son virtuales, una limitación importante en casos especialmente complejos: "En casos como el de Francisca es evidente que se necesita la máxima atención".

Lobatón busca consolidar derechos en nuestro país ante casos como el de Francisca, pero también acude habitualmente a Bruselas para participar en la elaboración de un estatuto de personas desaparecidas a nivel comunitario, un trabajo que ha alcanzado un punto de inflexión tras confirmarse un principio de acuerdo "muy interesante e importante" en el seno del Parlamento Europeo. Este avance, que busca asentar las bases de un marco jurídico común en la Unión Europea, nace de la urgencia de evitar que otras familias transiten por el mismo calvario de incertidumbre que ha castigado a la calle Nueva, confirmando que Francisca Cadenas ya no es una ausencia, sino una exigencia de justicia cuya historia demuestra que solo la prioridad en las primeras horas puede evitar una espera de casi una década frente a la mirada del asesino.