Asesinatos

El acusado de matar a la madre de su ex en Mallorca asegura durante el juicio no acordarse de lo sucedido: "Si he sido yo, no lo recuerdo"

Juicio del acusado por matar a la madre de su expareja
Juicio del acusado por matar a la madre de su expareja. E.P
  • La hija de la víctima solicita cadena perpetua por la edad y "vulnerabilidad" de su madre

  • En la escena del crimen se hallaron dos huellas de sangre compatibles con la suela del calzado del procesado

Compartir

El acusado de asesinar a la madre de su expareja en una finca de la Colònia de Sant Jordi, en Mallorca, en septiembre de 2024 tras golpearla hasta la muerte, ha asegurado este miércoles 13 de mayo en el juicio con jurado que "si fue él, no lo recuerda".

La Fiscalía ha elevado su petición a 25 años de prisión y una indemnización de 150.000 euros para la familia de la víctima, mientras que la hija de la mujer solicita cadena perpetua porque era una víctima "vulnerable" por la edad y los problemas de salud que presentaba la madre.

PUEDE INTERESARTE

El acusado recuerda una "sensación extraña"

La defensa, por su parte, ha pedido la absolución del acusado o que, en caso de condena, se tenga en cuenta la circunstancia atenuante de haber actuado bajo los efectos del consumo de alcohol, después de que el presunto autor haya reconocido que el día del crimen bebió una botella de vino tinto.

Los hechos que se juzgan en la Audiencia de Palma ocurrieron el 25 de septiembre de 2024 en una vivienda de la Colònia de Sant Jordi, al sur de Mallorca, donde el acusado convivía junto con la víctima y su expareja, hija de la fallecida.

PUEDE INTERESARTE

"¿Como murió?", ha preguntado la fiscal este miércoles al acusado. "Ni idea", ha respondido. "¿Usted estaba allí?", ha continuado la acusación pública. "Al parecer sí", ha respondido el hombre, de origen portugués.

En su declaración, el encausado ha recordado "una sensación extraña, como de despertar de un sueño, mirar hacia abajo y ver sangre". Ha añadido que llamó dos veces a la Policía pero que no se podía expresar muy bien ya que no entendía muy bien lo que le decían.

Varios golpes y un charco de sangre

Un agente de la Guardia Civil confirmó durante el juicio que la agresión se produjo en el suelo, donde la víctima de la agresión Erika Helene Rohrig, suiza de 74, quedó tendida boca abajo y sobre un charco de sangre. Recibió varios golpes, varios de ellos en la cabeza.

Bajo el cuerpo de la víctima había una chancla que presuntamente perdió el procesado durante la agresión. En la escena del crimen también se hallaron dos huellas de sangre compatibles con la suela del calzado del procesado.

En los alrededores de la finca estaba el exyerno de la víctima. "Tenía manchado de sangre el pie derecho y el pantalón, así como salpicaduras en la camiseta. No tenía ninguna lesión en el cuerpo que pudiera ser consecuencia de una pelea", comentó un agente.

Discusiones e insultos habituales

En la primera jornada de testificales, la hija de la víctima contó que retiró dos denuncias previas por malos tratos por miedo al presunto autor.

También relató que en la vivienda eran habituales las discusiones, los insultos y las amenazas, hasta el punto de dormir con un mueble bloqueando la puerta de su habitación o con el calzado puesto por si tenían que huir del lugar.

En su intervención explicó que el día del crimen, mientras estaba en el trabajo, recibió una llamada de su madre en la que escuchó gritos "desgarradores", por lo que se dirigió hasta la vivienda familiar en estado de shock. Allí el procesado la animó a llamar a su madre.