La UCO infiltró a dos agentes en Hornachos y contrató como tractorista a uno de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas para revelar el crimen
Los agentes de la Guardia Civil, como hicieron con el caso de Manuela Chavero, se infiltraron en el pueblo y monitorizaron a los hermanos
Los hermanos de los dos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas siguen la línea de Julián, el asesino confeso, y exculpan a Manuel
BadajozLa irrupción de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en 2024 en la investigación sobre la muerte de Francisca Cadenas fue absolutamente clave para desbloquear un caso que permanecía desde hacía siete años sin avances, enquistado en la incógnita de qué paso aquel 9 de mayo en que se perdió todo rastro de la vecina de Hornachos. Sin pruebas concluyentes hasta entonces, fue un exhaustivo trabajo de los distintos agentes implicados lo que llevó por fin, el pasado mes de marzo y casi nueve años después, a la detención de Julián y Manuel en la localidad pacense. Los dos hermanos, detenidos después de que la UCO hallase los restos óseos de la víctima ocultos en el patio de la vivienda de ambos, habían estado mintiendo sin escrúpulos a la familia de su vecina, a las autoridades y a todo el pueblo, pero los agentes trazaron una minuciosa y exhaustiva estrategia que acabó por delatarlos.
Los especialistas de la Benemérita no solo instalaron micrófonos en sus coches y en su lugar de residencia, vigilando hasta 20 lugares de interés que comprendieron desde algunos bares hasta el cementerio. También, junto a todo ello, ejecutaron un operativo que pasó incluso por infiltrar a dos agentes en Hornachos y conseguir acercarse a ellos sin que se percatasen de nada.
La UCO infiltró a sus agentes en Hornachos como en el caso de Manuela Chavero en Monesterio
Como ya hiciesen en el caso de Manuela Chavero, –la mujer desaparecida un 5 de julio de 2016, también en la provincia de Badajoz, en Monesterio, y cuyo cuerpo fue encontrado cuatro años después–, la Guardia Civil también activó en este caso un dispositivo para infiltrarse en el entorno de los responsables del crimen hasta desenmascararlos. Para ello, no solo alquilaron una finca, sino que además contrataron al mayor de los hermanos, Manuel, como tractorista. Todo con el único objetivo de aproximarse a él y extraer información que pudiese inculparlos o ayudase a resolver lo ocurrido.
Si en el asesinato de Manuela Chavera fue Eugenio Delgado el detenido, un vecino residente a escasa distancia de su vivienda, en el caso de Francisca Cadenas el patrón se volvería a repetir: Julián y Manuel, ‘Juli’ y ‘Lolo’, como les llamaban en su entorno, también residían a apenas unos metros de la casa de la víctima.
La familia de Francisca sospechaba de ellos desde el primer momento; desde aquella noche en que uno de sus hijos fue puerta por puerta preguntando a los vecinos sobre su madre, que había salido de casa apenas un momento para acompañar hasta el coche a un matrimonio, a cuya hija cuidaba. Sin embargo, nunca regresó.
Buscándola, llamaron también esa noche a la puerta de los hermanos, y fue Julián quien les abrió. Lejos de mostrarse colaborativo, sorprendió su respuesta: dijo que no les podía atender porque estaba cuidando de su tío, y cerró sin mediar en la búsqueda.
Aquel día los primeros agentes que participaron para buscar a Francisca llegaron a preguntar a los hermanos y a ver un bulto en un taller de la vivienda que dijo Julián que era un “familiar durmiendo”, pero no se registró ni comprobó en ese momento, algo que pudo ser clave y que no deja de generar dolor entre los familiares. Sin autorización en ese momento, ni requerirla posteriormente, no se tiró de ese hilo y el caso permaneció sin avances significativos hasta que la UCO llegó.
Los dos agentes de la UCO que se acercaron a los acusados de la muerte de Francisca Cadenas
Desde que la unidad especializada de la Guardia Civil desembarcase en la investigación, comenzaron a trabajar con un perfil claro que dejó muy bien definido la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo (SACD) del Instituto Armado. A ellos encargó la UCO evaluar todas las pistas, testimonios e interrogatorios de los que disponían, y no se equivocaron al señalarles que probablemente estaban ante “un homicidio con ocultación de cadáver” y en el que el autor debía ser un “vecino de las viviendas próximas al túnel” donde desapareció Francisca, muy cerca de su casa.
Fue así como comenzaron a trabajar, buscando ese perfil o perfiles, y a sabiendas de que los familiares de Francisca Cadenas, así como varios vecinos, sospechaban de ellos.
De ese modo, la Guardia Civil se fue acercando cada vez más a Julián y Manuel ejecutando una estrategia que, más allá de las escuchas en puntos clave de interés como sus coches y su casa, pasó también por movilizar a dos agentes discretamente para lograr meterse en el entorno de los acusados.
Con ese propósito, tal como informa el medio ‘Hoy’, la UCO alquiló una finca cercana a la localidad e hizo pasar a un agente como capataz del terreno y a otro como un compañero interesado en formarse en la conducción de tractores; una excusa que utilizaron a sabiendas de que ‘Lolo’ era conocido en el pueblo por su habilidad con esos vehículos.
Bajo ese pretexto, los agentes infiltrados lograron contratar al mayor de los hermanos por sus dotes de tractorista, lo que les permitió tener una idea mucho más cercana de sus movimientos, sabiendo así cuándo pinchar sus dispositivos y teniendo una mejor monitorización de éste.
El operativo, de hecho, fue tan minucioso que motivó que los agentes tuviesen que contratar también la colaboración de una empresa de tractores, a la cual la Guardia Civil ha agradecido su labor y su ayuda para llegar hasta la detención de ambos.
La presión de la Guardia Civil provocó que Julián confesase el crimen
Con ese acercamiento, y durante un año, la UCO continuó siguiendo a los hermanos y poco a poco, incrementando la presión sobre ellos. Vigilados y con micrófonos en los puntos de interés, les llegaron a colocar carteles de la desaparición de Francisca Cadenas en el coche y en la puerta de casa para escuchar sus reacciones, algo que sirvió para captar diálogos y hasta soliloquios, como el de Julián, en el que comprobaron que, –tal como refieren sus informes–, mostraban cierta “obsesión” con la víctima.
En las conversaciones grabadas, no solo obtuvieron frases como un “no la vais a encontrar” de Julián, sino también otras en las que sexualizaban a la víctima y hablaban de la noche del crimen, lo que ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que haya un móvil sexual tras el crimen, algo que se trata de determinar.
Además, en una de las últimas escuchas los agentes pudieron escuchar a Julián hablando con su hermano, quien habitualmente le decía lo que tenía que decir a los agentes: “Lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando”, le dijo.
Con esas palabras, se refería el menor de los hermanos a esa arqueta tapada con losas y cemento en el patio de la vivienda de ambos en la que habían estado ocultando los restos de Francisca Cadenas. Cuando los agentes le informaron de que lo habían encontrado e iban a picar allí, Julián confesó.
En su declaración, reconoció el crimen y dijo que la mató “ofuscado” después de que Francisca entrase en su vivienda a preguntar por su tío enfermo y sorprenderle ‘metiéndose’ “una raya de cocaína”. Ante sus reproches, dijo que la mató de un solo golpe, pero las conclusiones forenses iniciales del análisis de los restos hallados lo contradicen, apuntando a que la víctima sufrió una violencia extrema antes de morir. Fue golpeada, amordazada, atada y desnuda de cintura para abajo.
Durante su confesión, Julián exculpó a su hermano, que siempre ha mantenido la coartada de que estaba en un hospital de Mérida esa noche, en el momento en que ocurrieron los hechos, pues estaba visitando a su padre. Sin embargo, del del auto del juez se desprende, que “conoce los elementos del momento de la muerte y hace afirmaciones sobre las partes íntimas de la víctima” en las conversaciones registradas por la UCO.
Con la incógnita de cuál fue el grado de participación de cada uno en el crimen, así como de qué forma la mataron exactamente, la investigación, que espera resultados los informes periciales definitivos, entre ellos los forenses y antropológicos, continúa con ambos en prisión.