La defensa de Jonathan Andic rebate uno por uno los indicios que le acusan de homicidio: de la caída previa de su padre a su problema en las rodillas

En su recurso de apelación contra el auto de prisión, aportan incluso un informe pericial que recrea con tecnología de EEUU una caída del fundador de Mango diez meses antes
El teléfono de Jonathan Andic fue 'pinchado' por orden de la jueza tras reabrirse el caso y en el marco de la investigación que le acusa de homicidio
BarcelonaLa defensa de Jonathan Andic, ejercida por el prestigioso abogado Cristóbal Martell, ha presentado un recurso contra el auto de prisión provisional de la jueza que trata de desmontar uno por uno los indicios a los que alude para acusarlo de homicidio tras la muerte de su padre, Isak Andic, el fundador de Mango, el 14 de diciembre de 2024 en la montaña de Monserrat.
Reparando en todos los momentos que rodean al deceso del entonces hombre más rico de Cataluña, la representación legal del hijo del empresario se refiere así a circunstancias ocurridas tanto antes como durante y después del suceso investigado. Así, no solo niegan desencuentros, “manipulación” u “obsesión por el dinero” por parte de Jonathan, como se desprende del auto, sino que insisten en que Isak Andic murió tras una caída accidental y aportan un elaborado informe pericial que refrenda, –en base a una caída de 10 meses antes–, que padecía problemas de rodilla y aquel día en el macizo rocoso de Montserrat pudo sufrir un evento similar al de entonces, pero en este caso con desenlace fatal.
La caída previa de Isak Andic y el informe pericial elaborado con tecnología de EEUU
En lo relativo a lo sucedido antes de la muerte del fundador de Mango, la estrategia de la defensa de Jonathan Andic centra el foco con toda intención en lo que sucedió el 20 de febrero de 2024. Aquel día, 10 meses antes de su muerte, Isak Andic sufrió una caída repentina en el vestíbulo de la sede de Mutua Universal Barcelona sin que aparentemente nada mediase para que se desequilibrase.

En esos instantes, el suceso quedó registrado por las cámaras de seguridad de la entidad y muestran cómo posteriormente las personas que se encontraban con él trataron de ayudarlo.
La secuencia que captó el momento ha sido analizada e interpretada al milímetro, con las imágenes diseccionadas por la defensa de Jonathan Andic hasta el punto de haber utilizado tecnología avanzada para reproducir el patrón de la caída en el mismo escenario donde murió: la montaña de Montserrat.
No en vano, y como informa el medio La Vanguardia, para ese propósito el equipo del abogado de Jonathan Andic empleó desde maniquíes con sensores hasta drones y cámaras de alta definición que expresamente han sido traídos desde Estados Unidos.
Con todo ello, un perito especializado, de la también conocida agencia Método 3, ha podido reproducir ese mismo patrón de caída para concluir que las lesiones documentadas son compatibles con las mismas que refiere la autopsia, indicando así, con ello, que lo ocurrido sí puede sustentarse bajo la tesis accidental.

La dolencia en las rodillas de Isak Andic y la ausencia de lesiones en la palma de sus manos
Incluyendo esas conclusiones en el recurso de apelación contra el auto de prisión, la defensa ejercida por Cristóbal Martell, junto con la pericial, ha querido encontrar además una explicación científica y médica a la caída previa del fundador de Mango. Por eso, ha llegado incluso a acudir a dos doctores de la Universidad Complutense de Madrid que han acreditado que Isak Andic sufría dolencias en sus rodillas.
Concretamente, han apuntado que padecía “gonartrosis bilateral” con una “incapacidad neuromotora documentada” que le impedía “activar el reflejo protector ante una caída”; una dolencia que aseguran que Jonathan Andic desconocía.
Esa conclusión tampoco es baladí. Fundamentalmente porque con ella no solo refuerzan su versión de que el empresario murió de forma accidental, sino porque además explican con ello la ausencia de lesiones en la palma de las manos de Isak Andic, algo que la jueza enumera entre los indicios incriminatorios y que los Mossos también refieren en su investigación para dudar sobre la posible implicación del hijo en lo ocurrido.
Esencialmente, según los investigadores de la policía catalana, esa ausencia de lesiones en la palma de las manos podría indicar que el empresario no tuvo opción de reaccionar ante una caída imprevista que pudo derivar de una acción de su hijo, pero la reconstrucción pericial de la defensa, así como las conclusiones de los doctores sobre la dolencia del empresario en las rodillas, sugieren que esa incapacidad para “activar el reflejo protector cante una caída” es compatible con lo que le habría pasado también en Montserrat según su versión.
¿Por qué visitó Jonathan Andic la montaña de Montserrat pocos días antes y en varias ocasiones?
Entre las grandes incógnitas sobre el caso y entre uno de los más potentes indicios que refiere la jueza para apreciar “una participación activa y premeditada” de Jonathan Andic en la muerte de su padre, se encuentran las contradicciones en sus declaraciones sobre el hecho de que hubiese visitado apenas días antes la montaña de Montserrat en la que murió su padre.
Los servicios de localización de su coche llevaron a los Mossos a señalar que el vástago del empresario acudió al macizo rocoso los días 7, 8 y 10 de diciembre, siendo esta última visita solo cuatro días antes del deceso de su progenitor. Por eso, la jueza ha remarcado esa posible “participación premeditada”. ¿Planificó los hechos? Esa es la pregunta que ha llegado a deslizarse tras todo lo que se ha desprendido del auto.
Frente a ello, la defensa, insistiendo en que todo fue un accidente, niega que Jonathan Andic fuese tres veces al mismo lugar de la caída en esos días previos, afirmando en su lugar que solo fueron dos y con el propósito de hacer excursiones por el icónico macizo rocoso de Barcelona: una el día 7 de diciembre y otra el día 10, cuando hubo de cancelar la ruta por las inclemencias meteorológicas.

La huella de Isak Andic en el lugar de la muerte: “Estuvo contaminada”
Pasando de lo sucedido antes de la muerte de Isak Andic al momento exacto del deceso, otro punto clave de la investigación que ha llevado a acusar de homicidio a Jonathan Andic es la que analiza la huella de Isak Andic en el lugar donde murió. Al respecto, la Unidad de Montaña de los Mossos ha valorado que, tanto por su profundidad como por su posición, era más marcada que la que se produciría como producto de un resbalón, ante lo cual hubiese sido más superficial. Por eso, no descartan que pudiese ser así de marcada como producto de un forcejeo previo, deslizando así las sospechas sobre una posible implicación de Jonathan Andic. ¿Lo empujó deliberadamente? Es la pregunta que emerge en este caso tras todo lo dispuesto.
Frente a ello, nuevamente, la defensa rebate: las conclusiones de la Unidad de Montaña de la policía catalana apuntando a que la pisada “no se pudo realizar de forma fortuita” tras la realización de hasta diez simulacros no tiene valor científico porque la zona no fue ni aislada, ni acordonada, por lo que estuvo “contaminada”.
El argumento es claro en ese punto: por las mismas razones, otras personas pudieron pisar sobre la misma huella. Desde el policía local que llegó primero a los dos escaladores que atendieron a Jonathan Andic cuando le oyeron y le asistieron incluso cogiendo su teléfono para explicar al 112 dónde se encontraban exactamente.

La defensa descarta contradicciones: Jonathan Andic no vio la caída
Centrándose en los momentos del suceso, la defensa descarta también contradicciones de Jonathan Andic en las cinco declaraciones que hizo a Emergencias, los Mossos d’Esquadra y la jueza a la hora de narrar el accidente.
La representación legal del hijo del fundador de Mango incide en que Jonathan se encontraba delante, escuchó un ruido y se giró para ver qué había pasado. No vio la caída, sostienen, porque estaba de espaldas, pero sí apuntan que vio un “cuerpo rodando”.
En este sentido, el recurso de apelación apunta expresamente que el propio informe elaborado por la Unidad de Montaña de los Mossos concluyó “no se pueden determinar las causas que generan la caída ni la participación de otras personas en el desarrollo de los hechos causantes de la muerte”.

La llamada al 112 llorando: “Mi padre se ha caído por un barranco”
Y desde el antes y el durante al después, la estrategia de la defensa de Jonathan Antic también apunta a los momentos posteriores a la muerte de Isak Andic, refiriéndose concretamente a esos instantes en que el hijo cogió su teléfono para llamar al 112 y relatar entre lágrimas lo que acababa de ocurrir.
“Mi padre se ha caído...estamos en Collbató, se ha caído”, manifestó, llorando, justo antes de responder a la pregunta de la operadora sobre si se había tropezado o qué había sucedido exactamente. “Se ha caído por un barranco, por favor envíen a alguien, envíen a una ambulancia, envíen a alguien, por favor”, expresó.
Tras ello, la llamada se derivó a los Bomberos, ante los que el hijo del empresario volvió a repetir: “Mi padre se ha caído". También a una enfermera que se puso en contacto después le dijo lo mismo: “No lo veo, no lo veo y no me responde. Se ha caído por un barranco. El problema es que no sé dónde está", señaló.

