El principal acusado por la muerte de Yoel Quispe sostiene que solo quería intimidar a la víctima con una navaja
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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña ha celebrado este jueves la novena y penúltima sesión del juicio por la muerte de Yoel Quispe, el joven de 22 años que falleció tras ser apuñalado durante la Nochebuena de 2023 en la ciudad herculina.
En el banquillo se sientan tres hombres, identificados como J.L.F.G., Y.G.J. y A.L.F., acusados por su presunta participación en los hechos. Durante la sesión, el principal acusado, señalado como autor material de la puñalada mortal, ha defendido que nunca tuvo intención de matar a la víctima.
"Saqué la navaja para asustarlo"
J.L.F.G. ha asegurado ante el tribunal que aquella noche trató de intervenir para defender a Yoel Quispe de una agresión, pero que acabó enfrentándose a él. "Fui yo a defenderlo. Me pegó a mí, un puñetazo en la cara, me arrebaté un poco y fui a pedirle la navaja a Y.", ha declarado.
Según su relato, abrió el arma blanca con la intención de intimidar a la víctima y poner fin a la pelea, pero la situación se descontroló. "La abrí para asustarlo, pero empezó a pegarme, me puse nervioso y se la clavé. Después me fui", ha explicado. El acusado ha insistido en que no quería acabar con la vida del joven y que abandonó el lugar convencido de que las heridas no eran graves.
Asegura que desconocía que las heridas fueran mortales
De acuerdo con su versión, cuando abandonó la zona, Yoel Quispe seguía de pie y continuaba enfrentándose a otras personas. "Yoel seguía de pie, pegándose con la gente. Quería movida con todo el mundo", ha afirmado.
Por ello, sostiene que nunca pensó que las lesiones pudieran resultar mortales. "No pensaba que lo había matado", ha señalado durante su declaración.
Incluso ha asegurado que inicialmente creyó que el responsable de la muerte había sido otra persona y que no asumió que él era el autor hasta varios días después, cuando comprobó que ese individuo no aparecía en las grabaciones de vídeo: "Lo quería asustar para que se fuera. Yo no lo quería matar ni nada", ha reiterado.
El acusado admite un posible comentario antes de la agresión
Durante su declaración, también ha reconocido que podría haber pronunciado la frase: "Que me dé mi amigo la navaja, me da igual que me lleven preso", aunque ha asegurado no recordarlo con claridad debido al consumo de alcohol y drogas. Los tres acusados han reconocido haber ingerido importantes cantidades de sustancias estupefacientes y alcohol durante aquella noche.
Por su parte, Y.G.J. ha rechazado haber sido el propietario o portador del arma utilizada en la agresión. Según ha explicado, fue el principal acusado quien llevaba la navaja y él únicamente la sujetó de manera momentánea cuando este le entregó sus pertenencias durante la pelea.
Posteriormente, se la devolvió por miedo y no volvió a verla. Además, ha asegurado que fue J.L.F.G. quien se deshizo del arma arrojándola a un contenedor. Esta versión contradice la ofrecida por el supuesto autor material, quien había señalado previamente que alguno de los otros dos procesados fue quien hizo desaparecer la navaja, sin precisar cuál de ellos.
El tercer procesado desvincula su participación
El tercer acusado, A.L.F., únicamente ha respondido a las preguntas de su abogado defensor. En su declaración, ha mantenido que apenas conocía al principal procesado y que aquella noche coincidió con él y con el otro acusado de manera casual. Asimismo, ha afirmado que consumieron drogas juntos, pero que no tuvo ninguna participación en los hechos que acabaron con la muerte de Yoel Quispe.
Tras la práctica de la prueba, la Fiscalía ha modificado sus conclusiones iniciales. En un principio solo acusaba al supuesto autor material por un delito de homicidio, pero ahora ha incorporado al segundo acusado como cooperador necesario y ha elevado la calificación jurídica de los hechos a asesinato.
El Ministerio Público solicita ahora 20 años de prisión para ambos acusados.
Las acusaciones particulares piden hasta 25 años de cárcel
La acusación particular ejercida por la madre de Yoel Quispe reclama 25 años de prisión para los dos primeros acusados, al considerar que existió un delito de asesinato con alevosía.
Además, solicita 15 años de cárcel para el tercer procesado, al que considera cómplice de los hechos.
Sin embargo, la acusación particular que representa al padre del joven fallecido ha modificado sus conclusiones y ha decidido retirar la acusación contra A.L.F., al que inicialmente atribuía un papel de encubridor. Los tres acusados han solicitado su absolución y han invocado diversas circunstancias atenuantes o incluso eximentes, como el consumo de alcohol y drogas.
Además, las defensas han alegado factores como el miedo, la obcecación o una posible inteligencia límite. En el caso del principal acusado, se plantea de manera subsidiaria que, en caso de ser condenado, los hechos pudieran ser considerados un homicidio por imprudencia.
El juicio afronta ya su recta final y queda pendiente la última sesión, en la que las partes expondrán sus informes definitivos antes de que el tribunal quede visto para sentencia.

