La Audiencia de Madrid condena a Richard Fermín P.S. a 23 años por el asesinato de su novia a la que mató de 45 puñaladas en 2023
En su sentencia, el magistrado reconoce que la víctima sufrió un maltrato habitual, tanto físico como psicológico
La hija de Miguela, mujer asesinada por su pareja de 45 puñaladas en Villaverde, Madrid, durante el juicio: “Le dijo que tenía que respetar a los hombres”
MadridLa Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Richard Fermín P.S. a 23 años de prisión por asesinar de 45 puñaladas a su novia en septiembre de 2023 en el distrito madrileño de Villaverde, en una sentencia que también le considera responsable de un delito de maltrato habitual.
En la resolución, a la que ha tenido acceso EFE, el tribunal considera que el procesado, dominicano de 30 años y que figuraba en el Sistema de Seguimiento Integral de casos de Violencia de Género (VioGén), mató a Miguela N.N., de 35 y también dominicana, de forma "sorpresiva" y con ensañamiento y le aplica para fijar la pena la agravante de discriminación por razón de género.
Maltrato habitual
Asimismo, el magistrado, en consonancia con el veredicto del jurado que enjuició el caso, reconoce que la víctima sufrió un maltrato habitual, tanto físico como psicológico, algo que evidencian mensajes en redes sociales en los que Richard la amenazaba o le decía que debía "respetar a los hombres".
La sentencia da por acreditado que en la madrugada del 24 de septiembre de 2023 el acusado se encontró con Miguela en su domicilio, discutieron y, en un momento dado, él la atacó con un cuchillo de 32,3 centímetros con el que le propinó hasta 45 puñaladas en cara, cuello, brazos, tórax y piernas, ocasionándole un dolor "importante y gratuito" que no era "en absoluto necesario" para matarla.
La mujer logró salir "arrastrándose" del domicilio y pidió ayuda a los vecinos, quienes llamaron a la Policía, mientras el agresor huyó y, 17 horas después, acudió a la Comisaría de Policía Nacional de Usera-Villaverde.
El magistrado ha descartado que el agresor sufriera una alteración psicopatológica relevante como pretendía hacer valer la defensa para conseguir una atenuante, ya que tales síntomas son "simulados e incongruentes" con la sucesión de los hechos, tal y como argumentó el jurado.
Tampoco ha visto probado que el acusado se "entregase" en comisaría pues para el momento en que acudió hacía muchas horas que le buscaban y decidió no declarar, por lo que no concurre la atenuante de confesión, como tampoco la de consumo de alcohol y drogas.
Por su parte, el abogado de los familiares de la fallecida, que solicitaba una pena de 28 años de prisión, ha dicho a EFE que "lamentan" que la agravante de parentesco haya sido rechazada con el argumento de que agresor y víctima no vivían juntos en el domicilio del procesado, en la calle de Doña Francisquita.
Respecto a la atenuante por obcecación que proponía la defensa, no se ha probado que, como manifestó el acusado, fuese la víctima la que primero atacase con el cuchillo, ya que no había huellas suyas en el mismo y las heridas que tenía Richard se las había hecho él mismo durante la agresión, según señaló una forense.
Sobre el delito de maltrato habitual, señala que el procesado fue condenado con anterioridad por haber agredido a Miguela y que las pruebas exhibidas en la Sala evidencian en ella un estado de "angustia, ansiedad y desasosiego" y que no terminó con la relación por miedo.
Por esto, el magistrado ha impuesto a Richard una pena de 22 años y medio de prisión por el asesinato y seis meses por el maltrato habitual, así como que indemnice a la familia de Miguela con cerca de 680.000 euros y que no se acerque a menos de 500 metros de ellos durante 25 años.