Abel y Laura cumplen 3 y 16 años en el CUM 'Carlos Sastre' junto a un grupo de 280 desalojados
Última hora de los incendios en Madrid y Ávila: cerca de 88.000 evacuados y confinados por los fuegos
MadridLos cumpleaños de Abel, de 3 años, y Laura, que ayer alcanzó los 16, han arrojado algo de luz a la negrura del humo del incendio que ha obligado a desalojar a unas 35.000 personas -30.000 en el Alto Tiétar- en once pueblos de la provincia de Ávila, mil de ellas alojadas en distintos puntos de la capital.
Uno de esos espacios es el Centro de Usos Múltiples (CUM) 'Carlos Sastre', que anoche alojó a unas 280 personas, entre las cuales se encuentran Abel y Laura, que han hecho sonar por la megafonía de esta instalación deportiva el 'Cumpleaños feliz', llevando una sonrisa a lo alojados.
Los dos han recibido regalos y han celebrado su cumpleaños en una situación excepcional, ya que han tenido que salir desde Burgohondo y El Tiemblo, respectivamente, debido a la alerta motivada por un fuego que ya ha arrasado entre 13.000 y 15.000 hectáreas en la zona sur de la provincia abulense.
Obligados a dejar su casa
Laura, acompañada por dos familiares, Marcos y María, se muestra tímida, junto a otra pequeña que lanza mensajes de tranquilidad con una madurez impropia de su corta edad, mientras ambos rememoran el terror sufrido cuando se vieron obligados a dejar su casa en El Tiemblo, ya que las llamas la acechaban.
De hecho, aún desconocen el grado de afectación que puede haber sufrido, ya que este municipio es el más perjudicado, hasta el momento, por unas llamas que han arrasado la cercana Reserva Natural del Valle de Iruelas, que alberga una de las colonias de buitre negro más importantes de Europa.
Veinte niños
Abel y Laura forman parte de un grupo de unos veinte niños que son atendidos por los voluntarios de Cruz Roja de la Juventud, que tratan de entretenerles con juegos y actividades para distraer su atención de la tragedia, según explica a EFE María de las Vacas Torres, de la ONG, quien destaca la madurez de algunos de ellos para comprender el motivo de su desalojo, junto a sus familias.
Muy cerca de ellos se encuentran Víctor Manuel y Johana, dos ciudadanos que llegaron desde Perú a Burgohondo hace cinco meses en los cuales, además de vivir este devastador incendio, han tenido hace dos meses en Ávila a su primera hija, Isamar.
"Rapidez" en el desalojo
Mientras el padre tiene en brazos a la pequeña, Johana destaca con una sonrisa la "organización" y "rapidez" con la que se produjo todo el desalojo, lo que asegura que les ha dado cierta "tranquilidad".
En este espacio habilitado en Ávila, los niños juegan y dibujan, otros juegan con sus padres y abuelos a las cartas, al tiempo que hay quien lee, pasea o saca a sus mascotas al exterior, después de una noche larga.
El dispositivo montado ha incluido una zona para que los dueños de mascotas puedan estar junto a sus animales de manera tranquila y con comida, en algunos casos, aportada por vecinos de Ávila que se la han hecho llegar, al igual que otro tipo de viandas y bebidas para el resto de los alojados.
