Juicio a Lindsay Clancy: el policía que encontró a los pequeños muertos se derrumba al recordar el horror al entrar en la casa

Juicio a Lindsay Clancy: el policía que encontró a los pequeños muertos se derrumba al recordar el horror al entrar en la casa. Redes Sociales
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El juicio de Lindsay Clancy se ha convertido en un terremoto emocional diario. Al llanto de la madre cada vez que se muestran imágenes de los pequeños y los escenarios del crimen se ha sumado hoy el llanto del policía que los encontró en la casa, fallecidos, y los testimonios, durísimos, de los paramédicos que vivieron el horror en una casa intentando salvarlos.

Hoy, en un día más de juicio que ha sido suspendido de forma abrupta, se ha palpado el horror por una tragedia que nadie supo evitar. Una madre traumatizada, medicada, acabó estrangulando a sus pequeños e intentó matarse sin conseguirlo. Hoy, parapléjica, revive en el juicio las terribles consecuencias de sus actos.

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Los paramédicos que han declarado hoy en el juicio hablan de cuellos morados, ojos inyectados en sangre, rostros pálidos de criatutas inocentes que vieron cómo la persona que tenía que protegerlas les quitaba la vida.

El escenario que han descrito solo puede ser calificado de dantesco. El agente de policía, Stephen Hall, declaró que al entrar en la casa Lindsay estaba tumbada boca arriba en el suelo del patio trasero, debajo de la ventana de su dormitorio, y se encontraba "semiconsciente". Los paramédicos confirmaron que iba y volvía de la consciencia entre gemidos de dolor. Tenía fracturada la columna cervical y todas las costillas del cuerpo tras tirarse por la ventana.

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Patrick, el padre de los pequeños, en total estado de shock, intentaba salvarlos gritando sin cesar: "No puedo despertarlos, ha matado a los malditos niños", gritaba desencajado. Stephen no ha podido evitar llorar mientras contaba los hechos.

Hall vio por primera vez a Dawson, de 3 años, tumbado en su cuna negra con un pañal. "Tenía una coloración extraña, como azulada o morada". Su primera reacción fue intentar que los paramédicos, ya en la casa, intentaran salvarlo, pero los esfuerzos fueron en vano.

Otro de las agentes, Brian Josephine declaró que cuando encontró al hijo de 3 años de Lindsay Clancy tendido en una habitación del sótano, el niño estaba azul y con los ojos inyectados en sangre. "Tenía la cara blanca, gris. Los labios azules, los ojos inyectados en sangre, como si se le hubieran reventado los vasos sanguíneos", dijo el policía.

Josephine intentó tomarle el pulso, pero "sabía que no iba a ser bueno". "Moví la cabeza y fue entonces cuando observé unas marcas rojas en el lado derecho" del cuello. Cora, de 5 años, y Callan, de 8 meses también estaban inmóviles aunque junto a Cora había un charco de sangre en el suelo. Intentaron reanimarlos, pero fue imposible.

El juicio contará con más de 200 testigos, aunque la clave es si Lindsay Clancy era consciente y estaba en condiciones mentales al cometer sus terribles crímenes.