Desaparecidos

El misterio de José Antonio, desaparecido tras una supuesta salida de la residencia en la que se alojaba en Jarandilla: "Hay una pieza que no encaja"

José Antonio, desaparecido en Jarandilla hace más de cuatro meses. RRSS
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Más de cuatro meses después de la desaparición de José Antonio Asensio, su familia sigue sin saber qué pudo ocurrirle la noche del 2 de abril en Jarandilla de la Vera (Cáceres). El hombre, de 74 años, sordomudo y con discapacidad intelectual, se encontraba de vacaciones junto a otros usuarios y monitores de una residencia para personas con discapacidad de Berzosa de Lozoya (Madrid) cuando se perdió su rastro. Desde entonces se han desplegado numerosos dispositivos de búsqueda, se han rastreado durante semanas amplias zonas del entorno y se han seguido diferentes líneas de investigación, pero ninguna ha permitido localizarle.

La propia reconstrucción de sus últimos pasos contiene una incógnita. Inicialmente se comunicó que dos cámaras de vigilancia habían captado a José Antonio después de que saliera de la Residencia Universitaria V Centenario, donde se alojaba. Sin embargo, las imágenes tampoco han permitido confirmar de manera definitiva que la persona que aparece en ellas sea él. La familia duda así de una de las pocas certezas que tenía sobre aquella noche y también de otras hipótesis surgidas después de la desaparición, como el supuesto avistamiento en una estación de autobuses de Ávila.

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"Nos parece muy extraño todo", ha señalado este martes a la web de 'Informativos Telecinco' María, sobrina de José Antonio. El entorno del desaparecido está preparando toda la documentación del caso junto a un nuevo equipo de abogados y asegura estar "muy indignado" ante una desaparición en la que sigue sin existir una pista que permita saber dónde está o qué pudo sucederle.

Una salida que no han podido confirmar

La versión inicial situaba a José Antonio saliendo de la Residencia Universitaria V Centenario alrededor de las 21:30 horas para fumar. Según explicó la familia, salió solo al exterior del edificio y no regresó. En aquel momento se informó de que las cámaras de seguridad habían captado posteriormente su presencia en distintos puntos durante la hora siguiente, imágenes que parecían permitir reconstruir sus primeros movimientos tras abandonar la residencia.

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Con el paso del tiempo, sin embargo, la familia ha conocido que tampoco puede asegurarse completamente que la persona que aparece en esas grabaciones sea José Antonio. Intuyen que podría ser él, pero no tienen una confirmación definitiva. Esto deja abierta incluso una de las preguntas fundamentales del caso: si José Antonio llegó realmente a salir de la residencia y cuáles fueron sus últimos movimientos.

"Hay una pieza que no nos encaja. Que él tomara ese camino, a oscuras y de noche, y que no hayamos encontrado nada de nada en todo este tiempo es muy raro", precisa María. "Las imágenes se siguen analizando. Pero también es extraño que no haya ningún testigo que le viera o se cruzara con él por Jarandilla", agrega. La familia considera especialmente difícil entender que un hombre con las características de José Antonio pueda haber desaparecido sin dejar nuevas pistas en todo este tiempo.

Una búsqueda que no se ha limitado a las primeras semanas

La Guardia Civil ha movilizado numerosos medios desde que se comunicó la desaparición. A los efectivos del instituto armado se sumaron voluntarios y asociaciones especializadas, con equipos caninos, drones y grupos de búsqueda a pie. Las batidas iniciales se centraron especialmente en el entorno de Jarandilla de la Vera y se llegaron a revisar grandes extensiones de terreno, caminos y zonas de difícil acceso.

Las asociaciones Guardias Civiles Solidarios y Subiendo Montañas organizaron varios dispositivos, mientras la Guardia Civil también mantuvo búsquedas y vigilancias en la zona, incluyendo caminos, viviendas aisladas y construcciones abandonadas. Los familiares, por su parte, han continuado colocando carteles y difundiendo la alerta por distintos municipios, además de contactar con albergues, centros de Cáritas y otros recursos que pudieran aportar alguna información.

"No solo se le buscó durante las primeras semanas. Se le ha seguido buscando todo este tiempo y seguimos sin saber nada", recalca María. La falta de resultados aumenta la preocupación de la familia a medida que pasan las semanas.

La pista de Arenas de San Pedro tampoco está contrastada

Una de las líneas que más esperanza generó a la familia surgió aproximadamente un mes y medio después de la desaparición. Un ciudadano aseguró haber visto a José Antonio en la estación de autobuses de Arenas de San Pedro (Ávila), acompañado por otra persona descrita como un hombre de unos 60 años, con barba y aparentemente sin hogar. Según el relato, ambos habrían llegado a coger un autobús.

La posibilidad de que José Antonio hubiera conseguido desplazarse desde Jarandilla hacia la provincia de Ávila fue investigada. La familia explicó que la Guardia Civil había solicitado grabaciones de diferentes líneas de autobús y de varios puntos de Arenas de San Pedro para tratar de verificar el testimonio. Sin embargo, tampoco en este caso existe una confirmación que permita asegurar que el hombre visto en la estación fuera José Antonio.

Por eso, la familia ya no da aquella pista por buena. No descartan que pueda ser cierta, pero tampoco quiere construir la búsqueda sobre un testimonio que no ha podido ser contrastado. Por ello, insisten en mantener abierta esa posibilidad, pero también contemplan que aquel testimonio pueda corresponder a otra persona y no guardar relación con José Antonio.

Una persona especialmente vulnerable

José Antonio, como ha explicado su familia, apenas puede comunicarse, aunque es una persona autónoma dentro de sus posibilidades y no presenta una dificultad física importante más allá de su edad. Cuando desapareció no llevaba dinero ni documentación.

Sus allegados consideran que estas circunstancias hacen especialmente difícil de entender que no aparezca ninguna pista sobre su paradero. Temen que le haya podido ocurrir algo.

Desde el entorno de José Antonio destacan a este medio que es una persona "asustadiza" y que apenas tiene recursos. La familia mantiene su llamamiento a la ciudadanía para que cualquier persona que pueda aportar información sobre su paradero o sobre las circunstancias de su desaparición se ponga en contacto con SOS Desaparecidos, a través del teléfono 868 286 726 o del correo electrónico info@sosdesaparecidos.es. También se puede informar a las autoridades a través del 112.