Cada vez más ciudades obligan a limpiar la orina del perro durante el paseo bajo amenaza de multa

Cada vez más ciudades exigen llevar agua durante el paseo para limpiar o diluir la orina de los perros
"Mi perro ha tenido crías y quiero venderlas": la multa a la que te enfrentas, según la Ley de Bienestar Animal
MadridSalir a pasear con el perro implica comprobar que se lleva algo más que las llaves de casa y la correa. Las bolsas para recoger los excrementos se han convertido en un elemento indispensable, pero en cada vez más ciudades españolas hay otro objeto que no puede faltar en estos paseos: una botella de agua para limpiar o diluir la orina del animal.
Lo que para algunos propietarios es simplemente una cuestión de civismo, ya es una obligación recogida en diferentes normativas. Ciudades de diferentes puntos de España han incorporado reglas destinadas a evitar que la orina permanezca en aceras, fachadas, portales o mobiliario urbano, y en ciertos municipios, olvidarse de limpiarla puede acarrear una multa.
No existe, sin embargo, una única sanción idéntica para toda España. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece unas obligaciones generales, mientras que los ayuntamientos pueden desarrollar y concretar determinadas cuestiones mediante sus ordenanzas. Por eso, la cantidad a pagar puede cambiar considerablemente dependiendo de la ciudad.
La Ley de Bienestar Animal ya habla de los orines
Aunque muchas de estas medidas se presentan como una novedad municipal, existe una base estatal que hay que conocer. El artículo 26 de la Ley 7/2023 establece las obligaciones específicas de las personas responsables de animales de compañía. Entre ellas se encuentra la de “evitar que los animales depositen sus excrementos y orines en lugares de paso habitual de otras personas, como fachadas, puertas o entradas a establecimientos”, añadiendo que se deberá proceder a su retirada o limpieza con productos biodegradables.
Por tanto, la legislación estatal no se limita a hablar de las heces, también menciona, y de manera expresa, los orines y su limpieza. A partir de ahí, distintos ayuntamiento han desarrollado sus propias normas de limpieza y convivencia, detallando cómo debe actuar la persona que pasea al perro y qué sanciones pueden imponerse.
La botella de agua se convierte en una habitual del paseo
La solución adoptada en muchas ciudades es simple: llevar una botella de agua y usarla para diluir la orinainmediatamente después de que el perro haga sus necesidades. No se pretende recoger el líquido, sino reducir su concentración y minimizar los efectos sobre el espacio urbano.
Esta medida busca combatir principalmente con los malos olores, las manchas y el deterioro que pueden sufrir determinados elementos de la vía pública cuando reciben continuamente orina de muchos perros. El problema es especialmente visible en esquinas, farolas, papeleras, portales y fachadas.
De Barcelona a Almería: las ciudades endurecen sus normas
La obligación no es una rareza aislada. En 2024 alrededor de una treintena de municipios españoles habían implementado medidas relacionadas con la limpieza de los orines. Desde entonces se han producido nuevos cambios. Uno de los ejemplos más recientes es Barcelona, donde la nueva Ordenanza de Convivencia que entró en vigor el 15 de febrero de 2026 introdujo la obligación de diluir con agua los orines de los perros en el espacio público.
No todas las ciudades han esperado a los últimos años. En 2019, Almería comenzó a modificar su ordenanza de limpieza para incorporar expresamente la obligación de usar líquido para minimizar el impacto de esas micciones sobre el entorno y el mobiliario urbano.
Nos encontramos ante una gran diversidad de normas municipales, por lo que aunque la legislación estatal establece el marco general, la ordenanza del municipio en el que se pasea al perro resulta fundamental para conocer exactamente qué se exige y cuál puede ser la multa.
Estas multas pueden cambiar mucho dependiendo de la ciudad. En Almería, cuando se impulsó la modificación de su ordenanza, el Ayuntamiento explicó que el incumplimiento relacionado con la limpieza de los orines se incorporaba a las infracciones leves donde se contemplan multas de entre 120 y 750 euros. En Barcelona puede sancionarse con hasta 300 euros.
No todos los lugares son iguales. La propia Ley de Bienestar Animal menciona específicamente fachadas, puertas y entradas a establecimientos como ejemplos de espacios de paso habitual donde se debe evitar que los animales depositen sus excrementos y orines. Esta norma tampoco significa que el propietario pueda controlar con absoluta precisión cada micción del perro. El objetivo es adoptar medidas razonables para dirigirlo hacia lugares más apropiados y, cuando orine donde pueda generar suciedad o molestias, que se pueda proceder a limpiar o diluir los restos.
No vale cualquier producto
Otro detalle muy relevante es qué se debe usar para limpiar. La Ley 7/2023 habla de productos biodegradables, mientras que algunas ordenanzas concretan más el procedimiento.
La opción más sencilla suele ser llevar agua en una botella y verterla sobre el lugar donde se ha orinado el animal. Dependiendo del municipio, pueden existir algunas indicaciones adicionales sobre las sustancias permitidas. Por eso tampoco conviene improvisar y utilizar productos de limpieza agresivos como puede ser lejía, amoniaco u otra sustancia que pueda resultar perjudicial para animales, personas, plantas o determinados materiales urbanos.
