Crimen

Patrick Nogueira, una década después del crimen de Pioz: seis prisiones y una condena máxima

Imagen de Patrick Nogueira durante la reconstrucción del crimen. Europa Press
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Patrick Nogueira, conocido como el descuartizador de Pioz, cumple su condena en el centro penitenciario Madrid VI, en Aranjuez, después de haber pasado por otras cinco prisiones desde que fue detenido por el crimen de sus tíos y sus dos primos pequeños, cometido el 17 de agosto de 2016. Alcalá-Meco, Estremera, Herrera de la Mancha, Soto del Real y Puerto III forman parte de la trayectoria penitenciaria del brasileño, que regresó voluntariamente a España semanas después de los asesinatos.

Su paso por prisión tampoco ha estado exento de conflictos. En Puerto III, donde permaneció durante años, sufrió en 2021 una brutal paliza por parte de otros internos que le obligó a ser hospitalizado durante cuatro días. Ya en Aranjuez, donde fue trasladado en 2024, protagonizó un enfrentamiento con otro preso y posteriormente un incidente con funcionarios durante un cacheo que acabó con su traslado a aislamiento disciplinario.

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Nogueira, que ahora mantiene un perfil más solitario y ha solido estar en un módulo de respeto, ha pasado así casi una década entre rejas desde aquel cuádruple asesinato que conmocionó a España. Su trayectoria penitenciaria comenzó bajo especiales medidas de seguridad por el riesgo de represalias de otros presos y ha continuado marcada por la naturaleza de sus delitos, su exposición mediática y los problemas de convivencia que ha protagonizado o sufrido.

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De Brasil a Pioz: el joven que llegó a España con sus tíos y acabó asesinándolos

Patrick Nogueira llegó a España desde Brasil junto a sus tíos Marcos y Janaína y sus dos hijos pequeños. La familia se instaló en Pioz, mientras Patrick decidió emprender una vida independiente en Alcalá de Henares, donde comenzó a estudiar Derecho. Tenía 19 años cuando su relación con sus tíos se deterioró y, según la investigación, llegó a sentirse desplazado después de que la pareja decidiera trasladarse con sus hijos a un chalé.

El 17 de agosto de 2016 viajó desde Alcalá hasta la vivienda familiar con unas pizzas y una mochila en la que llevaba un arma blanca. Tras comer con su tía y sus primos, atacó a Janaína mientras recogía los platos y después asesinó a los dos niños. Patrick permaneció en la vivienda y esperó a que Marcos regresara del trabajo. Cuando llegó, también acabó con su vida.

Lo más perturbador del crimen fue que Patrick relató lo que estaba haciendo en tiempo real a su amigo Marvin Henriques Correia, que se encontraba en Brasil. Ambos intercambiaron 101 mensajes por WhatsApp durante los asesinatos y el posterior descuartizamiento de los cuerpos. Patrick describió con frialdad cómo había matado a sus familiares, mientras Marvin seguía la conversación y llegó a realizar preguntas y comentarios sobre lo que estaba ocurriendo. Ambos se reían juntos.

Después, Patrick introdujo los restos en bolsas de basura y abandonó la vivienda. Los cadáveres permanecieron allí durante aproximadamente un mes, hasta que el fuerte olor alertó a personas de la urbanización y la Guardia Civil descubrió los cuerpos. Para entonces, Patrick ya había abandonado España y se encontraba en Brasil, tratando de alejarse del lugar donde había cometido el cuádruple asesinato.

La huida a Brasil, la entrega y la condena por el crimen de Pioz

Patrick huyó a Brasil después de los asesinatos y trató inicialmente de desvincularse de lo ocurrido. Sin embargo, las pruebas que reunía la investigación española, entre ellas las conversaciones mantenidas con Marvin, fueron estrechando el cerco. Su hermana Hanna, abogada, viajó a España, conoció las evidencias contra su hermano y regresó después a Brasil para convencerle de que volviera y afrontara la justicia española.

El 19 de octubre de 2016 Patrick regresó voluntariamente a España en un vuelo procedente de São Paulo. Su familia había intervenido para conseguir que volviera y la Guardia Civil estaba avisada de su llegada. Nada más aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas fue detenido. Dos días después reconoció ante los investigadores su participación en el cuádruple asesinato, aunque durante la reconstrucción y posteriormente en el juicio ofreció versiones con contradicciones respecto a algunos detalles.

En 2018 fue condenado por la Audiencia Provincial de Guadalajara a tres penas de prisión permanente revisable y otra de 25 años. La defensa trató de acreditar que padecía problemas psicológicos y presentó una neuroimagen como prueba, pero los tribunales concluyeron que no sufría una enfermedad mental que anulase su capacidad para comprender sus actos. El Tribunal Supremo ratificó en 2020 las tres prisiones permanentes revisables y la pena de 25 años.

Los informes psicológicos describieron en Patrick rasgos psicopáticos, falta de empatía y ausencia de remordimiento, pero los peritos determinaron que era plenamente consciente de lo que hacía. Su frialdad durante los asesinatos, la planificación y los mensajes enviados a Marvin fueron elementos centrales para valorar su responsabilidad. Mientras Marvin fue finalmente absuelto en Brasil en 2021, Patrick continúa cumpliendo en Aranjuez una condena que le mantiene entre rejas por uno de los crímenes más estremecedores de la crónica negra española.