Las imágenes de Rosalba antes y después de acabar en la calle: su familia sigue sin poder hablar con ella tras ser localizada en Madrid

La familia de Rosalba García Cárcamo comparte imágenes de su vida en España, incluida una en la que aparece viviendo en la calle
El padre de Rosalba, localizada viviendo en la calle tras casi dos años desaparecida en Madrid: "Necesitamos hablar con ella"
Rosalba García Cárcamo, una salvadoreña de 45 años, desapareció en Madrid el 7 de octubre de 2024 después de quedarse en la calle tras perder su trabajo y romper la relación con la tía con la que vivía. Durante casi dos años, sus padres, Luis García Moreno y María Magdalena Cárcamo de García, no supieron dónde estaba y llegaron a temer por su vida. El pasado 8 de agosto, la mujer fue localizada en la zona de Atocha, pero su familia continúa sin poder hablar con ella casi un mes después.
Rosalba fue diagnosticada de depresión cuando era joven y, según explica su padre, desde que se quedó en la calle dejó de tomar el tratamiento que seguía. Sus padres temen ahora que su situación de vulnerabilidad dificulte que pueda recibir ayuda. Entre los recuerdos que conservan de estos años hay fotografías que muestran distintas etapas de la vida de la salvadoreña en España: en una aparece junto a su tía en Madrid y en otras se la ve cuando todavía trabajaba y trataba de salir adelante. También guardan una imagen tomada el año pasado en la que Rosalba ya aparece viviendo en la calle. Ahora han decidido compartirlas con la web de 'Informativos Telecinco' para mostrar cómo ha cambiado su situación y contribuir a que pueda recibir atención.
Desde que fue localizada, sin embargo, la incertidumbre no ha terminado. Luis asegura que el Consulado de El Salvador en España le comunicó que la Policía Nacional estaba trabajando para establecer un enlace con su hija, pero ese contacto todavía no se ha producido. Rosalba tampoco ha vuelto a ser vista en el lugar donde fue localizada y se desconoce qué ocurre con la orden de expulsión que pesa sobre ella. El Consulado General de El Salvador en Sevilla, que trabaja conjuntamente con el de Madrid, asegura que conoce el caso, pero por el momento no ha facilitado nueva información sobre la situación de la mujer.
Una vida estable antes de acabar en la calle
Rosalba llegó a España en 2023 después de aceptar la propuesta de una de sus tías, que le aseguró que podría ganar más dinero que en El Salvador. Antes de viajar, llevaba una vida estable en su país. Había sido diagnosticada de depresión cuando era joven, pero, según explica su padre, seguía el tratamiento y trabajaba en una empresa dedicada a la venta de piezas para teléfonos. También mantenía el contacto habitual con su familia.
Durante aproximadamente un año después de llegar a Madrid, Rosalba encadenó distintos trabajos y trató de construir una nueva vida. Llegó a cobrar 1.300 euros en un mes, algo que, según recuerda Luis, la llenó de ilusión. Sin embargo, no consiguió encontrar un empleo fijo ni regularizar su situación administrativa. Con el tiempo, además, la convivencia con su tía se fue deteriorando, hasta que finalmente Rosalba tuvo que abandonar la vivienda. Luis afirma que aquella familiar nunca la apoyó, pese a que, según sostiene, Rosalba había aportado dinero y se había esforzado por salir adelante.
Fue entonces cuando Rosalba comenzó a vivir en la calle y, según explica su padre, dejó de tomar el tratamiento que seguía para la depresión. En esas circunstancias quedó expuesta a una situación de especial vulnerabilidad. Aun así, durante un tiempo mantuvo el teléfono y podía hablar diariamente con sus padres por videollamada. No obstante, el 7 de octubre de 2024 perdió ese teléfono y dejó de comunicarse con su familia, que presentó en El Salvador una denuncia por desaparición ante el temor de que pudiera haberle ocurrido algo.

Las fotografías que conserva su familia
Las fotografías que ahora comparte la familia permiten poner rostro a las distintas etapas que atravesó Rosalba durante su estancia en Madrid. En una de ellas aparece junto a sus dos tías en la capital, mientras que otras corresponden a la época en la que trabajaba y mantenía una vida más estable. Son recuerdos familiares anteriores al periodo de mayor vulnerabilidad que atravesó después.
Entre las imágenes hay también una fotografía tomada el año pasado en la que Rosalba aparece ya viviendo en la calle. Fue un avistamiento. La familia quiere mostrarla con respeto, sin ocultar la situación en la que se encontraba, pero evitando que la imagen se convierta en un elemento de exposición innecesaria. Para sus padres, la fotografía forma parte de la reconstrucción de los meses en los que no sabían dónde estaba su hija.
La imagen corresponde a un momento anterior a su localización del pasado 8 de agosto, cuando los agentes encontraron a la mujer casi dos años después de que sus padres perdieran el contacto con ella.



Rosalba fue localizada, pero sus padres siguen sin hablar con ella
La localización de Rosalba permitió a la familia recuperar la esperanza, pero no ha supuesto todavía el reencuentro que esperaba. Luis recibió la comunicación de que la Policía Nacional estaba trabajando para establecer un enlace con su hija y facilitar que pudieran hablar por teléfono. Sin embargo, según explica, ese contacto todavía no se ha producido y continúa sin recibir noticias directas de Rosalba.
El padre asegura que su hija no ha vuelto a ser vista en el lugar donde fue localizada, en la estación de autobuses de Atocha. Cree que podría incluso evitar a los agentes debido a las complejas condiciones en las que se encuentra. La situación vuelve a generar preocupación en una familia que pasó casi dos años sin conocer su paradero. "He vivido muchos meses de incertidumbre", detalla Luis.
La familia quiere ahora que las autoridades puedan localizarla de nuevo y establecer un canal de comunicación con ella. Su principal objetivo, insiste Luis, es saber cómo se encuentra y poder hablar con su hija. La familia vive en El Congo, un distrito del municipio de Santa Ana, en El Salvador, y lleva meses intentando obtener respuestas.
El Consulado conoce el caso, pero no aporta novedades
Después de conocer la localización de Rosalba, el Consulado de El Salvador en España comunicó a Luis que la Policía Nacional estaba trabajando para facilitar el contacto entre la mujer y sus padres. El Consulado General de El Salvador en Madrid mantiene comunicación con las autoridades españolas, según trasladó la familia, y Luis asegura que ha colaborado aportando la denuncia de desaparición y documentación presentada ante la Fiscalía de El Salvador.
'Informativos Telecinco' ha consultado también al Consulado General de El Salvador en Sevilla, que trabaja conjuntamente con el de Madrid. La institución ha confirmado que conoce el caso y que existe coordinación con el consulado madrileño y las autoridades españolas, pero por el momento no ha facilitado nueva información sobre la situación de Rosalba ni ha informado de nuevas gestiones para ponerla en contacto con sus padres o gestionar su posible regreso.
Luis ha intentado contactar además con distintas instituciones, entre ellas la Fiscalía y la Policía de El Salvador y la Embajada de España. Ahora confía en que la coordinación entre las autoridades permita localizar de nuevo a su hija. Para ello, ha creado además un correo electrónico familiar que, con su autorización, pone a disposición de instituciones, organizaciones o personas que puedan aportar información o ayudar en las gestiones relacionadas con Rosalba: luisgarciamoreno1956@gmail.com.

Una orden de expulsión y una situación de especial vulnerabilidad
Rosalba se encuentra además en una situación administrativa compleja. Según la información facilitada por la plataforma Adonay, sobre ella pesa una orden de expulsión y cuenta con una abogada de oficio. Sus padres desean que pueda regresar a El Salvador, pero Luis también ha dejado claro que respetaría que su hija decidiera permanecer en España si pudiera hacerlo en unas condiciones adecuadas y recibir la atención que necesita.
La normativa española de extranjería prevé garantías específicas para la ejecución de una expulsión cuando se trata de una persona enferma y la medida puede suponer un riesgo para su salud. El reglamento también contempla determinados supuestos de autorización de residencia temporal por razones humanitarias vinculados a enfermedades graves, siempre que se cumplan los requisitos establecidos y se acrediten las circunstancias correspondientes. La existencia de una enfermedad, por sí sola, no implica que una orden de expulsión quede suspendida.
En el caso de Rosalba, por tanto, cualquier decisión sobre su situación administrativa deberá atender a sus circunstancias concretas y a las valoraciones de las autoridades y profesionales competentes. Mientras tanto, sus padres siguen esperando algo mucho más sencillo: poder escuchar de nuevo la voz de su hija. "Solo queremos que esté bien atendida, hablar con ella y no perder más el contacto", resume Luis.
