Peritos y expertos forenses no se ponen de acuerdo sobre las causas de la muerte de Ana Bouza: "Las lesiones encajan con esa secuencia"

El inculpado en el juicio de la joven Ana Buza en el banquillo de los acusados. Europa Press
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El juicio con jurado por la muerte de Ana Buza, la joven fallecida en septiembre de 2019 cuando tenía 19 años mientras circulaba junto a su entonces pareja por el tramo de la autovía A-4 que atraviesa Carmona, Sevilla, ha protagonizado una jornada de enfrentamientos entre peritos y expertos en tráfico. En sus testimonios de este jueves, se han visto las contradicciones entre las heridas y lesiones que presentaba su cadáver y las posibles causas que le provocaron la muerte. En el banquillo solo hay acusado: su novio en aquel momento.

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Hipótesis de un “suicidio impulsivo”

Según informa El Periódico, durante cerca de diez horas, seis médicos forenses confrontaron sus conclusiones sobre una cuestión clave: si Ana Buza se lanzó voluntariamente de un vehículo que circulaba a 117 kilómetros por hora o si fue atropellada por el coche que conducía entonces su novio, único acusado en la causa.

El debate giró en torno a la interpretación de las lesiones halladas en el cuerpo de la víctima. Antes de la confrontación entre expertos, el forense que realizó el levantamiento del cadáver recordó que la joven se encontraba boca arriba y aseguró que no presentaba “lesiones en la espalda”.

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Los médicos del Instituto de Medicina Legal de Sevilla, Joaquín Lucena y Antonio Rico, defendieron la hipótesis de un “suicidio impulsivo”. Según su reconstrucción, Ana abandonó el vehículo en marcha, “apoyó” el pie derecho y se proyectó contra el quitamiedos. Ambos sostuvieron que las lesiones encajan con esa secuencia y subrayaron que “no hay lesiones costales, no hay fracturas de cráneo”, por lo que, a su juicio, “no hay ninguna lesión que nos indique que sea un atropello”.

Uno de los pocos puntos de coincidencia entre la mayoría de los especialistas fue la relevancia de las marcas situadas en la parte posterior de los muslos. Cinco de los seis expertos coincidieron en que ese impacto contra el quitamiedos provocó fracturas en ambos fémures y desencadenó la lesión cervical mortal. También compartieron que la causa de la muerte fue un desnucamiento derivado de la fuerza del golpe.

Frente a la tesis del lanzamiento, los forenses de la acusación particular, Eduardo Hidalgo Salvador y Antonio Hernando, cuestionaron que una caída desde un vehículo a esa velocidad pudiera producirse sin lesiones craneales. “La causa de la muerte es la que ha explicado el doctor Rico”, reconoció Hernando, aunque rechazó la explicación del suicidio. “En un lanzamiento debe haber fractura craneal”, insistieron ambos especialistas.

Su hipótesis es que Ana fue comprimida contra el quitamiedos por el vehículo en un “atropello atípico”. Según defendieron, la fractura de ambos fémures en la misma zona solo puede explicarse por un aplastamiento.

Las dudas también alcanzaron a otros indicios, como la posición de la mochila, la localización de un zapato con abrasiones o la ausencia de “tatuaje asfáltico”. El perito Carlos Martí sostuvo además que, de haberse lanzado del coche, “se hubiera roto el tobillo”.

La sesión concluyó sin consenso. Mientras Lucena criticó que las teorías alternativas “solo explican una parte” y “no dan ninguna explicación completa de lo ocurrido”, Hidalgo respondió: “Nuestra pericia trata de ver si es compatible con el lanzamiento. No partimos de la premisa”.