El fiscal, sobre el acusado de matar a su ex con 66 puñaladas, que alega defensa propia: "Es la maldad personificada"

El fiscal, sobre el acusado de matar a su ex con 66 puñaladas que alega defensa propia: "Es la maldad personificada". Europa Press
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"Es la maldad personificada, jamás había visto una salvajada como esta". Son las palabras del fiscal en el juicio sobre el acusado de asesinar en 2024 a su exmujer en un coche en Palma. Le dio 66 puñaladasante su hija de 21 meses. Lo ha expresado este miércoles en la sesión final de un juicio con jurado en la Audiencia de Baleares, donde el ministerio público ha mantenido su petición de 27 años de prisión a G.V.T. por los delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, lesiones en el ámbito familiar y quebrantamiento de una medida cautelar.

No es una opinión solo del fiscal, sino que el inspector jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional también ha declarado en el juicio que "no había visto una burrada semejante en 16 años de servicio". El acusado fue encontrado ensangrentado en un banco tras cometer el homicidio. Solo dijo "he sido yo".

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"Me volví loco, tenía el demonio dentro"

El acusado ha reconocido en el juicio su culpa. "Me volví loco. Tenía el demonio dentro. Juro por Dios que no era yo en ese momento", ha afirmado tras asegurar que iba drogado y que llevaba dos días sin dormir. El procesado, entre sollozos, ha pedido perdón a la familia. "Desde aquel día me odio a mi mismo. Odio el día en que nací. Dejé a mis hijas huérfanas y destrocé una familia. Nunca me podré perdonar lo que hice. Era una buena persona [sobre su pareja] y una buena mamá. Era la mejor del mundo entero. Nunca podré pagar el daño que he hecho. Me merezco mucho más de lo que pide el fiscal. Nunca planee matar a mi mujer", ha insistido, antes de añadir que hubiera preferido morir él.

La fiscalía acusa a G.V.T. de asesinar el 10 de diciembre de 2024 a su expareja, sobre la que tenía una orden de alejamiento, después de conseguir convencerla para que ambos fueran juntos en coche a recoger a una de las dos hijas menores de edad que tenían en común a la escuela de educación infantil.

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Según el escrito, una vez recogida la menor, por el camino de Can Pastilla, el acusado, que llevaba el coche, acuchilló brutalmente a la mujer, que iba de copiloto, con 66 puñaladas, delante de la menor, de 21 meses, y luego condujo de forma temeraria hasta que estrelló el vehículo con la niña dentro, que resultó herida.

Una constante convivencia de miedo y maltrato

"El acusado solo ha dicho una verdad, una: que ha destrozado a una familia", ha manifestado el fiscal, que también ha subrayado que este caso es "el típico y tópico cuadro de violencia sobre la mujer", puesto que la fallecida sufría "amenazas, coacciones y malos tratos".

Ha recordado que la mujer declaró, en una instrucción de otra causa previa al asesinato por malos tratos de la que ya hay sentencia no firme, que "el acusado le causaba miedo", y que desde el inicio de la relación, que empezó de muy joven, "había sufrido tanto vejaciones como insultos y amenazas".

"El acusado había sido siempre muy controlador para cualquier acto cotidiano", ha relatado el representante del ministerio público. Además, el procesado era ludópata y obligaba "bajo amenazas de muerte" a la víctima a pedir dinero a familiares y conocidos, entre otras situaciones, según el fiscal.

El acusado alega defensa propia y que el cuchillo lo sacó ella

G.V.T., "siempre" ha reconocido que mató a su ex, pero ha negado que planeara hacerlo, ya que ha relatado que lo hizo porque ella, que se encontraba alterada en el coche, sacó un cuchillo del bolso. Ha asegurado no recordar cómo mató a su mujer, pero que en ningún caso se trataba de un asesinato, sino que le clavó las 66 puñaladas en "defensa propia", y que perdió la cabeza.

También ha relatado que no estrelló el coche a propósito, sino que fue parte de su estado supuestamente enajenado, y que posteriormente fue él quien confesó a agentes policiales el crimen.

Ejerció fuerza en el ataque

El forense que hizo la autopsia a la víctima ha revelado en la sesión de este miércoles que el procesado ejerció una "fuerza significativa" en el ataque, puesto que las heridas llegaron a estructuras profundas y resistentes del cuerpo, como cartílagos. Ha detallado que la grave hemorragia tanto interna como externa que sufrió la víctima hizo que la muerte se produjera "en muy poco tiempo, en cuestión de segundos".

Una vez finalizado el juicio, se prevé que el tribunal popular reciba el jueves el objeto del veredicto, tras lo que quedará incomunicado para la deliberación del caso.