Identifican al ladrón de un bar en Hernani, Guipuzcoa, por el rastro de sangre que dejó en el local: decretan dos años de prisión

Identifican al ladrón de un bar en Hernani, Guipuzcoa, por el rastro de sangre. Europa Press
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Tres años y medio después, la Audiencia Provincial de Guipuzcoa ha confirmado la condena a dos años de prisión al acusado de robar 200 euros del interior de un bar de Hernani después de que su sangre se quedase en el suelo del establecimiento. Los análisis de ADN permitieron relacionar los restos biológicos recogidos por los agentes e identificar su perfil genéntico.

Según cuenta ‘El Diario Vasco’, los hechos ocurrieron sobre las dos de la madrugada del 15 de agosto de 2023 en una taberna de Hernani. El condenado utilizó una piedra para golpear el cristal de una ventana y abrir un hueco por el que pudiera entrar. Después, quitando con el codo los fragmentos de vidrio que quedaban se introdujo en el establecimiento donde cogió los 200 euros en efectivo que había en la caja.

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Sin embargo, al intentar entrar, se hizo unos cortes que dejaron un reguero de sangre que quedaron por la superficie del establecimiento. Además de los 200 euros que robó, los desperfectos causados están cifrados en 190 euros por la ventana y 500 euros por la pantalla del dispositivo.

Los agentes encontraron la ventana rota y restos de sangre

El atraco hizo saltar la alarma y varios agentes de la Ertzaintza acudieron al lugar. Cuando llegaron, encontraron el cristal roto, una piedra y restos de sangre en el interior del bar. La inspección ocular permitió recoger muestras que posteriormente fueron analizadas por la Policía Científica y pasado el tiempo, los agentes cotejaron la sangre recogida con el perfil del acusado.

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Tras una primera resolución dictada por el Tribunal de Instancia de Donostia-San Sebastián, el hombre recurrió la pena de dos años de prisión que se le imponía al considerar que no existían pruebas suficientes para demostrar que él hubiera sido el autor de los hechos. Alegó que nadie lo había identificado, que las imágenes de las cámaras de seguridad no permitían reconocerlo porque llevaba una capucha y que la condena solo se apoyaba, entre otras cosas, de la prueba de ADN que se realizó con la sangre recogida.

La Audiencia ha rechazado sus argumentos

Aún así, la Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha rechazado sus argumentos y ha concluido que las pruebas practicadas durante el juicio permiten atribuirle el asalto sin que exista una explicación alternativa razonable. Los magistrados, además, han eludido a un detalle relevante y es que los restos de sangre que coinciden con el acusado, se localizaron tanto en la entrada de la barra y en la zona de la caja registradora que había sido manipulada y cuya pantalla terminó rota.

Aunque las imágenes de la cámara de seguridad no permitían identificar directamente al asaltante, los jueces entienden que deben valorarse junto con el resto de las pruebas, y no de forma aislada. Las declaraciones de los agentes confirmaron, además, las circunstancias que encontraron al llegar al bar y la existencia de los restos biológicos.

Con estos argumentos, el tribunal desestima íntegramente el recurso y confirma la condena de dos años de prisión, así como la obligación de indemnizar al propietario del bar con 890 euros por los daños ocasionados en la ventana y en la pantalla del TPV.