Maternidad

La historia de Elena y Mery, una familia monoparental que normaliza más maneras de ser madre: "Tenemos tanto que avanzar"

Elena Philip y Mery Vázquez con su hija
Elena Philip y Mery Vázquez con su hija. Cortesía
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El domingo 4 de mayo se celebra el Día de la Madre. En España, se lleva festejando desde hace, año arriba, año abajo, un siglo, desde las primeras iniciativas en los años 20. A nivel global arrancó poco antes, pero en todo caso sus orígenes se vinculan a una idea concreta de maternidad, 'la clásica'. Sin embargo, la maternidad es mucho más variada que la que la que mostraban esos poemas, sellos y demás elementos que arrancaron estas fiestas. Seguramente, ya lo era incluso en ese mismo momento. En el siglo XXI, las madres son de muchísimas maneras y los perfiles de lo más variado. No hay una única respuesta a cómo es una madre.

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Tampoco existe una única respuesta a qué es una familia. Hay tantos modelos como familias existen. Elena Philip y Mery Vázquez cuentan en redes sociales cómo es su experiencia como familia homoparental. Se definen como “un matrimonio de dos mujeres con una hija maravillosa” y una “familia deseada, construida con mucho amor, compromiso, viviendo una etapa de plenitud, muchísima ilusión y agradecidas de lo que estamos viviendo”. Son una familia como otra cualquiera: tener dos madres no es nada especial, apuntan.

Aun así, hablando con ellas, queda claro que todavía hay un camino por andar a la hora de normalizar este modelo de familia. Philip cuenta que no tienen mucho hate en redes sociales, pero que de vez en cuando sí lo reciben y es una constatación de que queda camino por andar. “Tenemos tanto que avanzar, para que se vea como normal, que lo es”, apunta. Ellas transmiten en su perfil “la realidad, tal cual es”.

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¿Se encuentran con incomprensión o normalidad ante su modelo de familia? En general, aseguran, sienten bastante aceptación, especialmente en su entorno cercano, pero todavía hay puntualizaciones. Como apunta Vázquez es algo “en teoría aceptado”, pero en la práctica todavía hay quienes lo “miran raro” o persisten ciertos estereotipos y comportamientos. Estas madres cuentan su experiencia ahora que han empezado a recorrer las puertas abiertas de los colegios de su zona: en uno le preguntaron a la directora si se abordarían los diferentes modelos de familia con normalidad y si su hija no se encontraría con discriminación. Les respondió que, si bien ella quería a todo el mundo, “eso no os lo puedo asegurar”. Es una respuesta tristemente sorprendente.

De hecho, cuando les preguntamos qué es lo que están hartas de que les pregunten, Vázquez señala “la típica pregunta es quién es la madre”. A veces es curiosidad sobre quién es la madre gestante, otras es total desconocimiento o hasta falta de imaginación. Como cuenta esta madre les pasa ir a la consulta médica, empezar una de ellas a contar síntomas de su pequeña y que le interrumpan para preguntar ‘pero entonces quién de las dos es la madre’, como si te hubieses llevado a tu amiga al pediatra de tu hija.

Las claves del proceso

Estas madres recurrieron a una clínica de fertilidad para formar su familia, un camino que siguen para ser madres cada vez más mujeres con perfiles de lo más diverso. Philip explica que, en su caso, arrancaron buscando información en internet, algo que “te ayuda hasta cierto punto”. A ellas, cuenta, les ayudó especialmente la relación que establecieron con la clínica en la que hicieron el proceso. De hecho, recomiendan buscar acompañamiento, que se sienta casi como en familia, cuando se escoge dónde y cómo se realizará. “Es tu intimidad, necesitas orientarte con alguien que te sientas a gusto”, asegura Elena Philip. “Es tan bonito el proceso que quieres compartirlo”, indica.

Aun así, no romantizan la experiencia, sino que la comparten de forma realista. “Es duro, lo vives intensamente”, señala Philip. Eso es justo lo que quieren enseñar en redes, una realidad en la que, como suma Vázquez, ni todo es precioso ni todo es lo peor del mundo. Es un proceso con altibajos, que además depende de tu cuerpo. “El proceso puede llegar a ser largo”, explica Vázquez, recordando que, por ejemplo, si el día previsto de implantación los resultados de análisis no son los adecuados se frena.

“La cara C, la más importante, es la persona que te acompaña”, explica Vázquez. Este es un proceso de dos, aunque una persona sea la gestante. Ellas siempre fueron juntas a todas las citas. La pareja debe implicarse completamente en el proceso, porque puede ser muy duro y el acompañamiento es fundamental.