Entrevistas

Los estafados por el fraude de las escuelas Montessori se unen contra Diego Guerrero: "Hay maestros, proveedores y hasta arquitectos"

Elena Martínez, una de las maestras estafadas por Diego Guerrero. Cedida
Compartir

Después de la mediática denuncia de Verónica Márquez, maestra Montessori a la que Diego Guerrero Cruces estafó una suma de 36.000 euros, muchos otros afectados por la trama del mismo empresario se han unido a la causa contra él. En su caso, Verónica fue presuntamente engañada al prometerle Diego un cargo como socia del conglomerado educativo que tiene en España, siendo ella una de las maestras que ya trabajan en el Montessori Village de Alcalá de Henares, que cerró por impagos del alquiler el pasado mes de enero.

El testimonio de nuevas afectadas por Diego Guerrero

En la web de 'Informativos Telecinco' también hemos hablado con Elena Martínez y Cristina Hernández, ambas también maestras de la misma metodología que, desilusionadas por cómo se aplica muchas veces la técnica en el aula, decidieron montar en Arroyomolinos (Madrid) una escuela que nunca se abrió.

PUEDE INTERESARTE

Al no tener experiencia en la parte financiera del negocio, contactaron con los directivos de los Montessori Village de España y estos les aconsejaron que se hicieran socias de su sociedad para abrir, en un plazo de dos años, la 'escuela de sus sueños'.

PUEDE INTERESARTE

"Como socias, le dimos a Diego 20.000 euros cada una"

"Nos dijeron que nos hiciéramos socias, que era el nuevo modelo, crear una sociedad con ellos. Ellos iban a ser los propietarios de al menos al 51% y nosotras seríamos socias trabajadoras. Así nos quitábamos el estrés de la parte empresarial y nos pareció una buena idea. Nosotras podíamos participar con un 5, 10, 15 o 20 % y ellos ya contactarían con otros posibles socios. Nos enseñaron números de escuelas que ya tenían funcionando con este formato, nos enseñaron el modelo de la escuela de Albacete (que ha cerrado por impagos también) y yo llamé allí y nos pintaron todo bastante bien, así que aceptamos", cuenta Elena a esta web, sobre su reunión con el responsable de expansión de Montessori Village.

De esta forma, ambas mujeres, a través de un MOU (un acuerdo entre las partes) aportaron un 20% de la inversión total del proyecto: 40.000 euros cada una, aunque tuvieron el buen ojo de aportar la mitad en el momento de la firma y la otra mitad cuando la escuela ya estuviera abierta, por lo que han perdido 20.000 euros por cabeza.

Seguidamente, quedaron en persona a Diego Guerrero cuando la sociedad - a la que nunca llegaron a pertenecer realmente ante notario - visitó un antiguo ambulatorio abandonado en Arroyomolinos en el que se podría abrir el centro educativo.

"Diego tiene mucho talante para venderte cosas"

"Él tiene mucho talante para hablar de números y venderte cosas. Hablaba de unos números tan altos, nos decía que Rivas iba a abrir, nos habló del centro de Tarragona, de Alicante. Juntos nos fuimos a ver el local, que para nosotras era cumplir el sueño de nuestras vidas. Nosotras ya dudábamos porque esa reforma iba a subir el precio de lo que habíamos invertido. Se lo comentamos y nos puso una de sus sonrisa irónicas. "Bueno chicas, los números me los tenéis que dejar a mí. Vosotras habéis firmado llave en mano. No os preocupéis", nos contestó", recuerda Elena de aquel encuentro.

Sus sospechas se acrecentaron cuando vieron que el ayuntamiento de Arroyomolinos nunca sacaba a concurso el ambulatorio que ellas querían convertir en una escuela Montessori. "El ayuntamiento nunca contestaba sobre el concurso público. Ellos decían que lo habían mandado todo, que llamaban y no contestaban, muchas excusas. Entonces, pedí hablar con la que había sido propietaria de Montessori Village de La Moraleja antes de vendérsela a Diego, que se había quedado como administradora de la escuela. Me contó que Diego había llevado al centro a la quiebra y eso era solo el principio", ha declarado, tomando conciencia en ese momento de la magnitud del problema.

"Supimos que nuestra escuela nunca iba a abrir"

El centro de La Moraleja fue el primero que cerró por presuntos impagos (según ha trascendido Guerrero Cruces no pagaba ni la calefacción en las aulas de los niños), seguido del de Alcalá de Henares y de una cascada de denuncias de los trabajadores de otras de las escuelas (Albacete, Tarragona, Mataró o Alicante) que han salido a la luz.

"Nosotras decíamos no puede ser, esto no puede ser. En una reunión le echó toda la culpa a su mano derecha, Miguel Moncayo, diciendo que se había ido con todo vuestro dinero. Que nosotras teníamos que denunciarle y, tranquilamente, nos siguió llevando a un nuevo terreno para montar una escuela con contenedores. Pero ya no le creíamos. Nos dimos cuenta de que nuestra escuela nunca iba a abrir", concluye la entrevistada, admitiendo que su sueño se había esfumado por culpa de esta presunta estafa.

Igualmente, Elena nos ha informado de que hasta 30 personas que aseguran haber sido estafados por Diego Guerrero, han creado una plataforma para unir sus fuerzas: "Además de los maestros, también se han unido proveedores y hasta los arquitectos a los que contrataba para iniciar proyectos como un lavado de cara y a los que nunca pagó". Todos tienen la misma abogada y, aunque no guardan la esperanza de recuperar su dinero (en otros casos, Diego se ha declarado insolvente), por lo menos tienen el firme objetivo de que el mundo se entere de sus malas prácticas, para que "no pueda estafar a más gente".