A Cristóbal de diagnosticaron cáncer de próstata sin tener síntomas: "Hay un dato en la analítica que es muy importante"

Tras la cirugía convive con incontinencia urinaria y disfunción eréctil, secuelas de las que todavía cuesta hablar a muchos hombres diagnosticados
El cáncer de próstata afectará a uno de cada cinco hombres: "Con un análisis de sangre puede detectarse a tiempo"
Cristóbal tenía 59 años cuando le diagnosticaron un cáncer de próstata. No sentía ningún síntoma. El tumor crecía en silencio mientras él seguía con su rutina diaria sin sospechar que algo no iba bien. "Hacía mi vida normal", recuerda. Fue la insistencia de su pareja para que se hiciera una analítica rutinaria, incluyendo la medición del PSA —una proteína producida por la próstata—, la que acabó cambiándolo todo.
Unos niveles elevados de PSA pueden ser un marcador tumoral, aunque también pueden deberse a otras causas, como una inflamación de la próstata. Por eso son necesarias pruebas complementarias para confirmar o descartar el diagnóstico.
En el caso de Cristóbal, una resonancia magnética, un tacto rectal y una biopsia despejaron cualquier duda. "Escuchar 'tienes cáncer' es un gran impacto. Es algo que cuesta procesar", explica.
La historia de Cristóbal no es una excepción. Cada 15 minutos un hombre recibe un diagnóstico de cáncer de próstata en España. O, dicho de otro modo, mientras transcurre una jornada laboral de ocho horas, cerca de 32 hombres descubrirán que padecen este tumor y más de cinco perderán la vida por esta enfermedad.
Las previsiones apuntan a que el cáncer de próstata será el tumor más diagnosticado entre los hombres en España en 2026, con 34.833 nuevos casos. En 2024 fallecieron 5.967 hombres por esta causa, según el informe Las cifras del cáncer en España 2026 de la Sociedad Española de Oncología (SEOM).
Sin embargo, el pronóstico suele ser favorable cuando se detecta a tiempo. La mayoría de los casos se diagnostican en fases iniciales y la supervivencia a cinco años alcanza el 90%.
"La detección precoz puede salvar vidas con una simple analítica de sangre que mida el PSA. Se recomienda a los hombres a partir de los 50 años", explica Cristóbal en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco' con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, que se celebra cada 11 de junio.
Además de paciente, Cristóbal es voluntario de la Asociación Nacional de Cáncer de Próstata (ANCAP). Desde esa experiencia ha comprobado que muchos hombres siguen retrasando la visita al urólogo. "Existe mucho miedo al tacto rectal y todavía pesa una idea de masculinidad que hace que muchos solo acudan a consulta empujados por su pareja", asegura.
Explica que, detectar el cáncer en una fase temprana no solo aumenta las posibilidades de curación, sino que también puede reducir el impacto de las secuelas. Entre las más frecuentes se encuentran la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil, dos consecuencias de las que todavía cuesta hablar.
Convivir con la incontinencia y la disfunción eréctil
Cuando a Cristóbal le detectaron el tumor en un estadio intermedio, los especialistas le plantearon dos opciones: cirugía o radioterapia. "Fue un momento complicado", recuerda. Finalmente optó por la intervención quirúrgica, la alternativa que, según explica, suele recomendarse con más frecuencia.
Tras la operación tuvo que llevar una sonda urinaria y comenzar un proceso de adaptación a una nueva realidad. "La primera preocupación cuando escuchas la palabra 'cáncer' es sobrevivir. Después, que las revisiones salgan bien. Y luego, cómo convivir con la incontinencia y la disfunción eréctil", resume.
Los primeros meses fueron especialmente difíciles. "Tenía que salir de casa con un pañal. Bajaba las escaleras y ya notaba pérdidas de orina. Incluso alguna vez se me ha manchado el pantalón estando en la calle y se pasa mucha vergüenza", relata. "Eso provoca que muchos pacientes no quieran salir de casa y acaben aislándose".

Encontrar a personas que entienden lo que estás viviendo
En ese momento, conocer una asociación de pacientes marcó un antes y un después. "Pasé de estar solo a formar parte de un grupo donde otras personas estaban viviendo exactamente lo mismo que yo. Compartes información, haces consultas y aprendes muchísimo".
La recuperación también pasa por el trabajo físico. El fortalecimiento del suelo pélvico es una de las herramientas más importantes para reducir la incontinencia tras una cirugía o un tratamiento con radioterapia. "Incluso antes de ellas", expone.
"El volumen de pérdida de orina puede ir desde apenas 50 mililitros hasta más de 500 al día. Es muy variable. Además del suelo pélvico, también influyen factores como el peso o el volumen abdominal", explica. Según su experiencia como voluntario de la asociación, cada paciente evoluciona de manera distinta. Hay hombres que recuperan el control casi por completo o tiene pérdidas leves, y otros que continúan con pérdidas.
Cristóbal empezó a trabajar el suelo pélvico tres meses después de la cirugía. "Fui muy constante. Hacía aproximadamente una hora diaria", cuenta. Tres años y medio después sigue teniendo pequeñas pérdidas, sobre todo cuando realiza ejercicios de fuerza, aunque ha aprendido a convivir con ellas.
La disfunción eréctil también presenta una evolución muy diferente según cada caso. "Existen distintos tratamientos y hay personas que mejoran con el tiempo, pero en otras esa recuperación no llega. Lógicamente, eso influye mucho en algunas personas".
Romper el silencio
Durante todo el proceso, Cristóbal encontró otro apoyo fundamental: la atención psicológica. Acudió a terapia gracias al servicio de psicooncología de ANCAP para aprender a gestionar el impacto emocional del diagnóstico y de las secuelas.
"Hay muchos hombres que no quieren hablar de ello y todo se convierte en un tabú. Contar con un profesional ayuda mucho porque son cuestiones que afectan directamente a cómo uno vive su masculinidad", dice.
Por eso insiste en un mensaje que repite siempre que tiene ocasión: "La detección en una fase inicial puede reducir estos efectos secundarios. Incluir la PSA en la analítica es muy importante".
A quienes acaban de recibir un diagnóstico similar les hace una recomendación sencilla, fruto de su propia experiencia: buscar apoyo psicológico y acercarse a una asociación de pacientes. "Compartir lo que te ocurre con personas que han pasado por lo mismo ayuda muchísimo. Estar solo es lo menos aconsejable", concluye.
