Asesinatos

Investigan si el móvil del crimen de Sueca está relacionado con que el niño asesinado contase el modo en que el asesino confeso trataba a su hijo

Agentes de la Guardia Civil en el lugar del crimen en Sueca. EFE
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Las autoridades continúan investigando el atroz crimen que ha sacudido a Sueca, localidad valenciana donde un menor de 13 años, de nombre Álex, fue brutalmente asesinado en casa de un amigo con el que estuvo jugando a la videoconsola. En la vivienda solo había otra persona más: el padre de este último, quien se entregó a las autoridades como autor confeso de su asesinato. La autopsia ha revelado que, en efecto, el niño murió tras múltiples cuchilladas que tuvieron que ser asestadas por la fuerza de un adulto, si bien los investigadores analizan ahora cuáles fueron las motivaciones del crimen.

Juan Francisco, que se entregó a los agentes de un cuartel de Sueca el pasado sábado en que ocurrieron los hechos, se ha aferrado a una única versión: que actuó por "un ataque de locura". Lejos de tratar de inculpar a su hijo, que es inimputable al ser menor de 14 años, dijo que acabó con la vida del amigo de éste fruto de ese arrebato, pero no aportó más detalles. De él, sin embargo, se sabe que llegó a ser denunciado por su expareja en el pasado por malos tratos y que "hubo una activación en el sistema VioGén en años anteriores", aunque fue "desactivada”, como reveló la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, tras conocerse el crimen. Por eso, se indaga también en esa línea y en el vínculo que la madre de Álex, el niño asesinado, guardaba con la que fue pareja del asesino confeso.

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La madre del menor asesinado, amiga de la expareja del asesino confeso

Según recogen medios valencianos, como Levante-EMV, la madre de Álex habría mostrado su reticencia a que éste acudiese a la vivienda de Juan Francisco. Habría intentado quitarle la idea de la cabeza a su hijo, que, sin embargo, acabó acudiendo al domicilio para instalar un programa de ordenador y jugar con su amigo a la videoconsola.

La progenitora era muy amiga de la expareja del asesino confeso y, por ello, ahondando en todas las pistas que se tienen en torno al caso y tratando de encontrar respuestas sobre la motivación del crimen, la Guardia Civil analiza si todo pudiera estar relacionado con que el menor le contase a su madre en distintas ocasiones el modo en que Juan Francisco trataba a su hijo, gritándolo o castigándolo. Dicha información, por el estrecho vínculo entre las dos mujeres, podía pasar de una otra, y por eso, según la citada fuente, investigan si el asesino confeso actuó de esa forma atroz por algún tipo de inquina o rabia al menor, entendiendo que lo que contaba podía usarlo después su expareja para revisar la custodia de los dos hijos que tienen en común: el mayor de 13 años, amigo de Álex, y una niña más pequeña, de solo 7, y que no se encontraba en la vivienda en el momento de los hechos.

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Siguiendo esa línea, de acuerdo con el citado medio, los agentes han tomado declaraciones a los implicados, mientras se trata de avanzar en las distintas hipótesis, que ya cuentan con el refuerzo de los resultados de la autopsia.

La autopsia confirma que Álex murió asesinado a cuchilladas por un adulto

Fue allí, en esa vivienda en Sueca, donde ocurrió todo y donde, según confesó el propio acusado, acabó con su vida. Los resultados de la autopsia del Instituto de Medicina Legal de Valencia revelan que Álex murió por varias heridas de arma blanca, algunas mortales de necesidad. Las presentaba, como ha avanzado el medio Las Provincias, en la parte frontal del tórax, y tenía también cortes en las manos, lo que indicaría que el menor intentó defenderse.

Analizadas las trayectorias y el alcance de esas heridas, los expertos concluyen que fueron causadas por la fuerza de una persona adulta, lo que, en esencia, descarta otra de las hipótesis que llegó a estar sobre la mesa: que Juan Francisco no estuviese diciendo la verdad y estuviese tratando de encubrir a su hijo. Sin embargo, ahora todo indica a su autoría.

El varón, de 48 años, así lo señaló también el día en que se produjeron los hechos, el pasado sábado, tras entregarse ante las autoridades en un cuartel de Sueca después de haber dejado a su hijo en casa de sus abuelos. Confesó el crimen y se aferró a su versión: un "ataque de locura".

Tras el terrible suceso, el Ayuntamiento de Sueca decretó dos días de luto, mientras los vecinos de la localidad, que todavía permanecen conmocionados, celebraron una emotiva y multitudinaria concentración en memoria del menor.