Asesinatos

Los móviles del canónigo asesinado en Valencia y del único acusado estaban juntos en el momento del crimen

El juicio se celebra en la Ciudad de la Justicia de Valencia. Europa Press
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La primera sesión del juicio contra el único acusado por el asesinato del canónigo de la catedral de Valencia, Alfonso López Benito, ha confirmado la propensión de la víctima de llevarse a su vivienda a chicos jóvenes en situación precaria a los que pagaba cantidades mínimas por sexo, como ha declarado el conserje del edificio de la calle Avellanas donde tenía el piso y donde se produjo el crimen, y la persona que halló el cadáver el 23 de enero de 2024, según adelanta Las Provincias.

En la sesión de este martes será clave para desmontar la tesis de la defensa, de que el encausado es simplemente un cabeza de turco al que el verdadero asesino del canónigo utilizó para sacar el dinero con las tarjetas de crédito del canónigo, ya que no hay pruebas biológicas que lo incriminen.

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El jefe del grupo de Homicidios de la Policía Nacional relatará los indicios que llevaron a la detención e imputación del único acusado, de 42 años y nacionalidad peruana, para el que el Fiscal pide 28 años de prisión, aunque le considera autor material del crimen, si que señala que su participación fue decisiva, facilitando la entrada a la persona que lo estranguló.

Posicionamiento de los móviles

El análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles del acusado y de la víctima, es una prueba objetiva que lo incrimina. Así, el teléfono del acusado lo ubica en el momento del asesinato en una antena que da cobertura al edificio de la calle Avellanas donde residía el canónigo.

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Las pruebas señalan que cuando el móvil del acusado se sitúa en dicha antena, el teléfono de la víctima deja de funcionar y se enciende unas horas después cuando presuntamente el acusado y su cómplice están tratando de acceder a la banca digital del canónigo.

También, el teléfono móvil del fallecido deja de estar conectado al wifi de su casa, cuando el móvil del acusado deja de conectarse a la antena de esa zona y se aleja del lugar. Es decir, ambos teléfonos se van juntos de allí.

Otra prueba son las cinco llamadas a sucursales bancarias en las que se escucha al acusado suplantando la identidad del canónigo para conseguir el pin de la tarjeta de crédito del fallecido. Y otros mensajes al conserje y a un amigo de la víctima en los que también se hace pasar por este.

Afición conocida

En la sesión de este lunes, el conserje relató que era habitual la presencia de chicos jóvenes y personas necesitadas en el domicilio del canónigo para ofrecer servicios sexuales a cambio de dinero.

Estas aficiones del sacerdote, eran conocidas por el vecindario, que ya se había quejado al portero en alguna ocasión, y por ello la víctima del asesinato trataba de que en los últimos meses acudieran a su casa en momentos en los que hubiera menos posibilidad de que se cruzaran con vecinos o cuando el conserje ya había acabado su jornada laboral.

El testigo también ha señalado que en su ausencia el canónigo dejaba encerrados bajo llave a los chicos que habían pasado la noche con él y le decía que le avisara si pasaba algo.