Retoques estéticos

Investigada en Valencia una falsa médica por hacer más de 180 tratamientos estéticos ilegales

Agente de la Guardia Civil con una jeringuilla
No se pudo verificar de dónde obtenía los productos sanitarios que usaba la falsa médica.. Guardia Civil
  • La mujer de 36 años solo estaba graduada en Odontología y se la acusa de intrusismo profesional, entre otros delitos

  • Los retoques sin control sanitario se realizaban en puntos de la provincia de Valencia y en casa de la investigada

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ValenciaUna falsa médica ha sido investigada en la llamada 'Operación Zubar' por hacer más de 180 tratamientos estéticos ilegales a decenas de personas en la provincia de Valencia.

Según ha informado la Guardia Civil este 7 de febrero, la mujer de 36 años tenía, al menos, 80 clientes registrados en los diferentes centros donde llevaba a cabo los retoques de estética.

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Aunque, en algunos casos, incluso los realizaba en su propia casa. Siempre sin ningún tipo de control sanitario y sin estar habilitada para la actividad, ya que solo tenía un graduado en Odontología por una universidad privada.

Así lo pudieron constatar los agentes encargados de la investigación, que se abrió en marzo del 2025 tras la denuncia que presentó una profesional de la rama sanitaria. En ella detallaba los hechos.

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Inspección de productos sanitarios usados para los retoques

Concretamente, refirió que una persona sin la titulación adecuada se dedicaba a los tratamientos con fines estéticos en una peluquería de Sueca, municipio valenciano.

Tras ese conocimiento previo, comprobaron que también actuaba en otros establecimientos, donde se presentaba como doctora, sin realmente serlo. Contactaron con las autoridades competentes en estética para verificarlo todo.

Difusión de los retoques estéticos en sus redes sociales

Al solicitarse la información necesaria sobre la potestad de la investigada para llevar a cabo los retoques, los agentes de la Benemérita descubrieron que únicamente pueden hacerlos los especialistas en medicina estética.

La mujer difundía y presentaba en sus redes sociales ejemplos de lo que ya había finalizado con sus clientes: aumento de labios y pómulos, infiltraciones de toxina botulínica y rinomodelación.

Así como inoculación de bótox en frente, entrecejo y patas de gallo, entre otros tratamientos. Los agentes también recogieron testimonios de algunas personas que se habían sometido a ellos.

Después de inspeccionar asimismo los centros donde trabajaba, vieron que estos lugares no tenían la licencia administrativa correspondiente, autorizada y emitida por la Consejería de Sanidad para ofertar y realizar estos tratamientos (Permiso U48).

Intrusismo profesional y falsedad documental

Además, muchos de los espacios no disponían de ningún tipo sistema de refrigeración para mantener los productos sanitarios ni de medios para la correcta gestión de los residuos biológicos generados.

Tampoco cumplían las condiciones legalmente exigidas para la actividad. Los investigadores no pudieron constatar ni la legalidad ni la trazabilidad de todo lo que la falsa doctora usaba.

Se presupone, por tanto, que lo adquirió de forma ilegal. Ante tales hechos, está acusada de un delito de intrusismo profesional, otro contra la salud pública mediante suministración de medicamentos (toxina botulínica) y un tercero de falsedad documental.

Desde la Guardia Civil recuerdan a los usuarios que deseen algún tipo de retoque u operación estética que deben informarse bien sobre los profesionales a quienes van a confiar su salud.

Las malas aplicaciones de personas no autorizadas no ofrecen garantías, existiendo riesgos que incluso pueden llegar a costar la vida. Como ha ocurrido en determinadas ocasiones y casos destapados.