Médicos

Carlos y Santiago, dos médicos "quemados" con el sistema sanitario, abren una librería en Valencia: "Somos felices aquí"

Carlos, Santiago, y la suegra de Carlos, son los tres socios de la librería.. Llibreria de Campanar
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Dos jóvenes médicos, Carlos y Santiago, se conocieron trabajando en el hospital. Entre las largas jornadas de trabajo y las guardias surgió una amistad, con los libros como nexo común. "Santiago me prestó un libro que me encantó y recuperé el hábito de la lectura que había perdido", recuerda Carlos Vaqué.

Desde ese momento, en las conversaciones en la cafetería y fuera del trabajo comenzó a fraguarse la idea de abrir una librería. Cuatro años después, el pasado 26 de diciembre, inauguraron la Llibreria de Campanar, situada en este conocido barrio valenciano. "Estamos muriendo de éxito. Funciona tan bien que no damos abasto. Ya solo poner los libros para reponer nos cuesta mucho. Está funcionando súper bien", asegura.

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Una aventura empresarial muy personal, que nació provocada por el hartazgo de estos dos médicos con un sistema sanitario deshumanizado. ""Ahora se ve muy bien la situación con las huelgas. Los médicos estamos maltratados por el sistema y el sistema maltrata a su vez a los pacientes y a mí como médico eso me quema. No poder hacer las cosas bien se me hace muy duro y eso me lo llevo a casa, se queda en mi conciencia", explica Carlos, cirujano especializado en el aparato digestivo, que afirma que "los pacientes en un hospital son un número, no importa nada más, da igual si al paciente se le opera mejor o peor, solo se mira los que se operan a final de mes".

Similar situación vive Santiago Arnés, su socio, médico de urgencias. "Tiene una enorme sobrecarga de pacientes. Lo único que importa es el número de pacientes que se ven, no importa cómo se atienden, si no que el tiempo de espera sea menor y que estén menos en urgencias".

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Para poder cumplir su sueño como librero, Carlos ha reducido a 32 horas su jornada laboral en el Hospital de Ontinyent. Una jornada que hace de tirón para poder dedicarle el resto del tiempo a la librería. "Santiago y yo nos vamos sustituyendo para compatibilizar el trabajo como médicos, y cuando coincidimos tenemos a nuestra tercera socia, mi suegra, que nos cubre cuando coincidimos".

Librería de barrio

La falta de una librería en el barrio desde hace años ha sido recibida con entusiasmo por los vecinos, que agotaron rápidamente los 300 libros con los que abrieron. "Había una necesidad porque no había nada. Además, no somos un centro comercial, somos una casa del libro y todos los que hay aquí los hemos elegido nosotros, no vas a encontrarte los libros de siempre. Es una selección distinta y cuidada, eso aporta valor porque los clientes saben que van a encontrar aquí libros que no conocen", explica.

Ahora cuentan con más de 3.300 ejemplares y una clientela fiel. "Las estadísticas demuestran que está aumentando el número de lectores habituales. Además, la tendencia editorial refleja que cada vez se estila menos la novedad y la gente se centra más en los libros de fondo, más antiguos y una librería es eso, libros que no se publicitan, pero que puedes encontrar aquí".

Al igual que la medicina, para Carlos y Santiago, la librería es una vocación. "No es un negocio para hacerse rico. Todavía estamos haciendo frente a los gastos de apertura, que son muchos, aunque si esto funciona iremos viendo. El sueldo que tengo como médico es mayor que el que gano aquí, pero bueno, llevamos poco más de un mes".

De momento, están disfrutando del camino emprendido. "Soy feliz aquí porque esto es mío y todo esta bien", asegura Carlos, mientras clasifica el último pedido de libros que les ha llegado.