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Chelo "Multicopias", la reina de las chuletas y los bolis de la suerte de Castellón, se jubila: "He tenido mucha complicidad con los estudiantes"

Chelo ha estado al frente de su negocio durante 30 años.. Telecinco.es
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Cuando faltan solo unos días para su jubilación, Chelo sigue recibiendo a sus clientes con la misma sonrisa de hace 30 años, cuando abrió su negocio de copistería. "Soy muy alegre y siempre he dado y recibido mucha amabilidad y cariño por parte de los clientes. He tenido mucha suerte", afirma Chelo Botías.

En 1995, comenzó a darle vueltas a la idea de emprender y un año después inauguró un local que con el paso de los años se ha convertido para los estudiantes de la Vall d´Uixó en una institución (Castellón). "Por aquí han pasado alumnos que se han convertido en grandes médicos, arquitectos o políticos y estoy muy orgullosa de ellos", recuerda.

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Su fama comenzó cuando hace más de dos décadas unos de esos estudiantes llegó a su negocio completamente abatido. "Vino un chaval muy inseguro y me comentó que no sabía si presentarse o no al selectivo. Yo lo vi tan mal que le dije que no se iba a dejar nada, que le iba a dar un boli que le iba a dar suerte para aprobar", explica.

Ya fuera por el amuleto o no, ese joven aprobó y ahí nació la leyenda de los bolis de la suerte. "Desde entonces, varias generaciones se han agarrado al boli de la suerte, pero la realidad es que iban muy preparados".

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Un boli, de la marca Paper Mate, que siguen pidiendo en la copistería. "Ahora hay muchas oposiciones de primaria y de secundaria y han venido a pedírmelo, aunque ya ni se fabrica".

La reina de las chuletas

Un bolígrafo que, además, era el ideal para esconder las chuletas y poder sacarlas en los exámenes. "Había auténticos artistas. Las traían escritas a mano para que yo las redujera con la máquina de fotocopiar ", recuerda Chelo, que explica que "después de muchas pruebas conseguí el tamaño perfecto para que pudieran meterlas dentro del boli".

Una habilidad, que el hijo de Chelo descubrió años más tarde. "Cuando fue a la universidad, un día mi hijo comentó que yo era su madre y entonces le dijeron: tu madre era la puta ama de las chuletas, y se indignó porque su madre estuviera haciendo algo ilegal", recuerda entre risas.

Lo cierto, es que durante tres décadas, Chelo se ha convertido en amiga y cómplice de muchos estudiantes del pueblo. "En cada curso había alumnos que se fugaban de clase y yo tenía en el local una sala de estar donde tenía a mis hijos que eran pequeños y se escondían ahí. Venía el bedel del colegio a preguntarme si los había visto y yo no decía nada".

Jubilación, pero no retirada

Después de miles de anécdotas y de horas de trabajo, Chelo se jubila el próximo 25 de marzo. "He tenido mucha suerte porque conseguir llegar a la jubilación manteniendo tu propio negocio es muy complicado", afirma.

Un trabajo que echará de menos, pero seguirá activa, defendiendo como siempre el pequeño comercio. "Soy cofundadora de una asociación compuesta por casi 200 pequeños comercios, de los que el 85% son mujeres y además seguiré como representante en Castellón de Unión Gremial. Voy a seguir luchando por los autónomos y los comercios porque en los pueblos lo somos todos".