Drogas para animales y gallos con espolones de metal incrustados: el macabro hallazgo de la Guardia Civil en un coche en Carlet

El conductor del vehículo interceptado carecía de documentación que acreditara el origen legal de los animales
El hombre portaba fármacos que podrían emplearse para aumentar la agresividad y excitación de los animales
La Guardia Civil ha descubierto un presunto caso de maltrato animal en Carlet (Valencia) tras interceptar a un hombre que trasladaba cuatro gallos de pelea en condiciones que los agentes calificaron de “claramente irregulares y compatibles con combates clandestinos”. La intervención se produjo en la noche del 29 de marzo durante un dispositivo de vigilancia en la vía pública y han trascendido datos del hallazgo de los agentes en el vehículo interceptado.
Los agentes destinados en el Puesto Principal de Carlet detuvieron un vehículo que llamó la atención por el fuerte olor que desprendía. En su interior localizaron dos gallos en el maletero y otros dos en los asientos traseros. Todos los animales mostraban signos evidentes de haber participado en peleas: heridas visibles, grave deterioro físico y manipulaciones en sus espolones, donde se habían incrustado elementos rígidos para aumentar el daño en los enfrentamientos.
El conductor no pudo aportar ningún tipo de documentación que acreditara la procedencia legal de los animales y, según el relato de la Guardia Civil, terminó reconociendo que regresaba de haber participado en un “encuentro entre gallos” celebrado esa misma noche en la zona, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de peleas organizadas de forma clandestina.
Fármacos para incrementar la agresividad y la excitación
Pero es que, además del estado de los animales, los agentes hallaron indicios adicionales de prácticas prohibidas, como la ausencia de identificación obligatoria en algunos de los ejemplares y la posible utilización de sustancias para alterar su comportamiento. En concreto, se intervino un producto de tipo medicamentoso que, según la Guardia Civil, podría emplearse para incrementar la agresividad o la excitación de los animales durante este tipo de peleas.
En este tipo de prácticas ilegales, que han sido objeto de investigaciones similares en distintas partes de España, es habitual el uso de técnicas de acondicionamiento físico y modificación de los espolones para hacer los combates más violentos, así como de las sustancias que el ahora detenido tenía en su posesión.
En este caso, los agentes detectaron la presencia de materiales rígidos incrustados en los espolones de las aves, una práctica prohibida que se utiliza para provocar heridas más graves durante los enfrentamientos. Los gallos también presentaban diferentes lesiones compatibles con manipulaciones físicas y posibles quemaduras de origen químico.
Los cuatro gallos quedaron a disposición de la autoridad judicial, mientras que el propietario ha sido propuesto para sanción por varias infracciones relacionadas con la normativa de protección animal, entre ellas el maltrato, la manipulación de animales con fines de combate y la posible organización o participación en actividades prohibidas.
Propuesto para una sanción ejemplar
En concreto, y como consecuencia de estos hechos, el propietario ha sido propuesto para sanción por infringir la Ley de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales de Compañía. Los cargos incluyen la provocación intencionada de peleas, la realización de mutilaciones ilegales y la falta de identificación obligatoria de las aves. Mientras, según ha trascendido a los medios de comunicación, la sustancia excitante ha sido remitida a la Subdelegación de Gobierno.
En España, este tipo de actividades están prohibidas por la normativa de bienestar animal, especialmente tras la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que refuerza las sanciones contra el maltrato y la organización de espectáculos violentos con animales. De forma general, las peleas de gallos están prohibidas en todo el territorio nacional salvo excepciones históricas muy concretas y reguladas, ninguna de las cuales aplica en la Comunidad Valenciana.
Este tipo de intervenciones no son aisladas: las fuerzas de seguridad realizan periódicamente operaciones contra redes de peleas ilegales, un fenómeno que suele moverse en entornos discretos y que a menudo implica la cría selectiva, el dopaje de animales y el uso de instalaciones ocultas para evitar controles.
El conductor podría enfrentarse a multas de hasta 200.000 euros
En el marco de la normativa vigente en materia de bienestar animal, los hechos investigados podrían encuadrarse en distintos niveles de responsabilidad, en función de su consideración administrativa o penal.
En caso de que estos hechos investigados se tramiten por la vía administrativa, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales contempla como infracciones muy graves tanto la organización o participación en peleas entre animales, como la realización de mutilaciones no autorizadas así como el incumplimiento de la identificación obligatoria. Este tipo de infracciones puede acarrear sanciones económicas que oscilan entre los 50.001 y los 200.000 euros, además del decomiso de los animales implicados y la posible inhabilitación para su tenencia durante varios años.
En el caso de que el juez o jueza considere los hechos constitutivos de delito, el Código Penal prevé para el acusado penas de prisión de entre tres y dieciocho meses por maltrato animal, así como la inhabilitación para la tenencia o comercio de animales, que puede extenderse de uno a cinco años o incluso más en caso de apreciarse agravantes, como la especial crueldad, la reiteración o la organización de peleas clandestinas.
