RETO SOLIDARIO

Marc y David, de Alicante, tras completar un recorrido de 2.060 km por el desierto en un coche de 1994: “Volvemos con las manos llenas”

Marc y David durante una de las etapas de la carrera.. CEDIDA
  • Para competir, los dos jóvenes restauraron un Seat Marbella del año 94 que les llevó unos cuatro años

  • La carrera, que sale de Almería y cruza el desierto Marroquí, tiene un recorrido total de 2.060 km

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Cuando Marc y David salieron de Xaló rumbo al desierto marroquí, lo hicieron con más ilusión que certezas y más ganas que miedo. Cuatro años de preparación, un coche rescatado del garaje de un vecino y el sueño compartido desde la infancia eran su única garantía antes de enfrentarse a una de las pruebas más exigentes del panorama amateur: la Panda Raid, que tan sólo pretendían terminar y… spoiler… lo consiguieron: “Estamos muy contentos de haber cumplido el objetivo”, nos adelanta David, que añade: “Teníamos miedo de que el coche fallara pero aguantó”.

Tras completar los más de 2.000 kilómetros de pistas, arena y orientación a la antigua usanza, han hecho recuento de emociones y anécdotas con la misma ilusión que dos niños que abren por primera vez sus regalos de Navidad, con la salvedad de que en esta ocasión eran ellos los que repartían solidaridad entre los más necesitados de Marruecos. Conocedores de que los niños del desierto sufren mucho con el sol, decidieron recopilar ropa, juguetes, material escolar y gafas de sol que fueron repartiendo durante las etapas en las zonas más pobres del recorrido: “Y nos quedamos cortos”, explica David, asegurando que desearon haber tenido un coche más grande en el que llevar mucha más ayuda a esa gente: “Ha sido muy gratificante, me pone la piel de gallina contarlo”, confiesa.

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“El coche se portó como un campeón”

Su objetivo nunca fue ganar, sino llegar al final, que no era poco. El Seat Marbella del año 94 (por cierto, mucho más viejo que ellos) rescatado del garaje de su vecino Domingo Noguera y rehabilitado con mucho esfuerzo a base de dedicarle horas, visionar tutoriales y pedir consejos en foros “se portó como un campeón”, señalan, algo que no era fácil ya que en total llegaron a hacerle prácticamente unos 3.000 km, “y aguantó”, bromea David.

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El mérito de estos dos amigos sin experiencia previa en competición que decidieron desmontar, reconstruir y devolver la vida útil a un coche sin conocimientos de mecánica para cruzar el desierto guiándose únicamente con una brújula y un roadbook es inconmensurable, y haber acabado la carrera, durmiendo muy poco, con mucha tensión por la falta de experiencia y arriesgándose a que su viejo coche no respondiera los hace entrar en el olimpo de unos pocos elegidos, y sus vecinos y vecinas de su pueblo lo saben y se lo trasmiten cuando se cruzan con ellos por el pueblo. Entre ellos Domingo, que “está muy contento y orgulloso”, dicen, de que su coche de toda la vida les haya permitido terminar su aventura y ayudarles a cumplir su sueño.

2.060 km de paisajes "impresionantes"

La salida estuvo marcada por la emoción contenida. “Estamos un poco nerviosos”, confesaban horas antes de embarcar rumbo a Marruecos. No era para menos: el terreno desconocido, la dureza del recorrido y la fragilidad mecánica del planteaban incógnitas en cada etapa pero se compensó con la belleza de los paisajes que se fueron encontrando y que fueron de lo más variopinto. David detalla que la última etapa fue “la más bonita” ya que pasaron por todos los paisajes que reúne Marruecos en un solo día: dunas de arena, campos de cultivo, prados, playas e incluso nieve en las montañas del Atlas: “Vimos paisajes impresionantes”, asegura.

Al final, esa era verdaderamente la meta de Marc y David: demostrar que, con ingenio y perseverancia, hay aventuras que están al alcance de quienes se atreven a perseguirlas y que volver con las manos llenas es posible aunque en el maletero de tu coche tan solo traigas kilos de arena que limpiar.

A la pregunta inevitable de si van a repetir, David no duda en contestar con un rotundo “si”, y adelanta que “volverá a ser por el desierto”. Antes toca poner el coche a punto, volver a pasar la ITV, modificarlo y homologarlo para dejarlo listo para la siguiente carrera, a la que ya irán con cierta veteranía y no menos ganas de repartir ayuda solidaria a su paso, para lo que adelanta que pedirá la colaboración de familiares y amigos.