Casa real

Los desafíos a los que se enfrenta Leonor para integrarse en la universidad: "Necesita bajar la guardia, pero no podrá hacerlo completamente"

La princesa Leonor, en su primer día en la Carlos III
La princesa Leonor, en su primer día en la Carlos III. Europa Press
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La princesa Leonor ha comenzado su formación universitaria esta semana y ha despertado la máxima atención. Era de esperar: ya sucedió con su padre cuando ingresó en la Universidad Autónoma de Madrid hace casi 40 años. Pero en el caso de Leonor, con internet y las redes sociales, las miradas, los comentarios y la exposición se multiplican exponencialmente. ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta la heredera de la corona y cómo debe gestionarlos? Hemos hablado con dos psicólogas que nos han dado su visión al respecto.

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Formación militar, inseguridades propias de la edad y brecha de clase

Nydia del Rey es psicóloga especialista en comunicación, conducta, liderazgo y gestión de emociones. Nos cuenta que desde Casa Real, seguramente, “querrán que ella tenga la mayor normalidad posible, aunque estará rodeada de seguridad y tendrá compromisos institucionales”. Un rasgo importante para esta experta es que Leonor “ha hecho formación militar, y esa disciplina, sumada a que ha tenido que ir integrándose en contextos nuevos hará que esté acostumbrada a este tipo de retos”. Pero recuerda que “tiene las inseguridades propias de la edad, una edad a la que el cerebro todavía no está del todo desarrollado ni maduro”.

Nydia del Rey
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Rosa Prieto, psicóloga general sanitaria, habla del sentimiento de pertenencia al grupo: “No me parece que la diferencia de edad sea insalvable [Leonor entra con 21 años y la mayoría de sus compañeros tienen 18], todos son adultos recientes. Lo que sí hay es una diferencia enorme en las experiencias vitales de cada uno. La mayoría de los estudiantes de la Carlos III son jóvenes de clase media que vienen de cursar su Bachillerato, mientras que Leonor acaba de terminar una trayectoria militar y procede de una clase social muy distinta, y va a ser el gran obstáculo para establecer relaciones genuinas”. Y pone como ejemplo cualquier plan que harán los compañeros de clase fuera del entorno universitario: “No sé si se le permitiría que hiciera este tipo de cosas, porque está la imagen de corrección que quiere transmitir la Casa Real”. Y también al revés, es decir, “que sus compañeros puedan acceder al día a día de la princesa. Nuestra clase social determina el tipo de ocio que nos gusta”, señala Prieto.

Rosa Prieto

Hipervigilancia y autocontrol

“Su principal desafío va a ser la hipervigilancia”, indica Del Rey, que añade que esto les sucede, por ejemplo, a los políticos. “Estará preguntándose: ‘¿Caeré bien?, ¿haré amigos?, ¿le caigo bien a este o solo quiere hacerse una foto conmigo?, ¿me habla a mí o a lo que soy, una princesa?, ¿terminará esto mañana en TikTok?’. Esto cambia totalmente la espontaneidad”, señala la experta. Sin embargo, advierte: “Esa hipervigilancia, ese autocontrol, también cansa. Cuando sabes que cualquier gesto puede observarse aparece una elevada automonitorización: cómo hablo, dónde miro, qué digo, ¿tengo el pelo bien?, ¿en qué publicación saldré?”. Nydia subraya que “toda esa vigilancia consume muchos recursos cognitivos, así que va a necesitar espacios donde pueda abandonar ese personaje y recuperar su privacidad psicológica, por salud mental”. “Va a tener que estar constantemente contenida, porque sabe que cualquier cosa que haga o diga va a tener impacto en la prensa”, indica Rosa Prieto. “Sentir esa vigilancia constante es una carga psicológica importante, por más acostumbrada que esté la Familia Real”, añade.

“Si ella quiere integrarse, necesita bajar la guardia; pero, dada su posición, no va a poder bajarla completamente”, explica Nydia. ¿Qué debería hacer? “Yo creo que su mejor estrategia es que no debería intentar comportarse como si fuese una chica normal. Objetivamente no lo es, así que lo más saludable es aceptar que nada será normal: va a haber escolta, miradas, chismes, personas que se van a acercar a ella todo el rato…”. Pero también cree que llegará un momento en que baje ese suflé: “Esto es como lo de ‘Gran Hermano’: al principio sabes que están todas las cámaras mirándote y al final puedes normalizarlo”.

La princesa Leonor en una imagen de archivo

La novedad terminará por dejar de serlo

Otro reto al que se enfrenta la princesa es “que tendrá que distinguir la curiosidad de la invasión. Ella estará seguramente acostumbrada a esto, y al principio habrá una atención extraordinaria por la novedad, pero luego se tranquilizará todo. El cerebro al principio presta mucha atención a lo novedoso y luego deja de hacerlo”, continúa Nydia. “Al principio será la princesa Leonor y después será una compañera que tiene un examen el martes”.

En línea con Prieto, Del Rey también habla de la dificultad para crear relaciones auténticas. “Va a tener que construir un círculo pequeño”, señala. “No van a poder darse conexiones instantáneas, porque la confianza interpersonal funciona mediante la exposición repetida, la reciprocidad… Todos nos regimos por los mismos patrones”. Leonor deberá también gestionar, en este sentido, el difícil equilibrio entre ser cercana y poner cierta distancia. “Tendrá que dominar la mejorabilidad: deberá poner límites, pero sin aislarse ni convertirse en una fortaleza. Quizá deba aceptar que mucha gente quiera hacerse un selfi con ella y normalizarlo”.

LA PRINCESA LEONOR EN LOS PREMIOS PRINCESA LEONOR 2022

La libertad de la que no podrá disfrutar

Rosa Prieto enumera todavía un último reto: la libertad de elección que tienen otros jóvenes para elegir su futuro no lo tendrá ella. “Es la princesa heredera. Tiene un camino decidido de antemano. Esto va a afectar a su implicación en los estudios, ya que todas sus decisiones van a pasar por ciertos filtros”. Y aunque concede que el hecho de ser la futura reina le resuelve el futuro, en ese mismo plano de clase “su hermana Sofía tiene mucha más libertad para decidir qué hacer con su vida”.

En resumen, y en palabras de Nydia del Rey, las claves para que Leonor afronte con éxito su entrada en la universidad son “un pequeño grupo de confianza, poner límites claros y, sobre todo, la capacidad de relativizar esa mirada ajena, ese chisme, ya que no puede controlar lo que otros piensen, comenten o fotografíen”.