La última gala de ‘Supervivientes All Stars’ dejó uno de los momentos más emotivos de la edición: el dilema de los dioses al que se enfrentó Rebén Torres, obligado a escoger entre una dotación extra de comida para su playa o escuchar la voz de su novia. El concursante, con el corazón por delante, eligió el amor. “Estamos súper mal de comida y la necesitamos, pero es que necesito hablar con ella”, confesaba antes de decidirse por la llamada. Y la emoción no tardó en llegar. Al otro lado del teléfono, su pareja le llenaba de fuerzas: “Me encanta verte lo compañero que eres, lo buena persona que eres. Te quiero muchísimo, te echo mucho de menos”. Tras colgar, Torres no pudo contener las lágrimas. “Te amo muchísimo, pienso en ti todos los días, a todas horas”, había alcanzado a decir durante la llamada, pero la emoción terminó por desbordarlo en cuanto regresó a la playa. Las cámaras captaron cómo, roto de emoción, era Tony Spina el primero en abrazarlo y consolarlo. “¿Tú crees que eso nos va a cambiar la vida? pero la llamada a ti si te la ha cambiado, ni te preocupes, ni te preocupes. “Es que eres tan grande, tío, eres gigante, pero también un osito”, le decía su compañero, intentando aliviarle entre bromas y palabras de cariño. El resto de supervivientes no tardó en sumarse. “Lágrimas molan porque son de emoción, no de dolor”, le recordaban, mientras él asentía con la voz entrecortada. Poco a poco, y rodeado de sus compañeros, Torres lograba recuperar la sonrisa.