Logo de Supervivientes
SupervivientesLogo de SupervivientesSupervivientes
Mesa de las tentaciones de 'Supervivientes'

Darío protagoniza un lacrimógeno reencuentro con su madre tras raparse como "nunca antes" en la Mesa de las Tentaciones: "Perdóname por todo"

Darío protagoniza en 'Supervivientes' un lacrimógeno reencuentro con su madre. telecinco.es
Compartir

La Mesa de las Tentaciones ha llegado a 'Supervivientes 2026' tras más de 70 días de convivencia en Honduras, llenándose de momentazos y retos que han puesto a los concursantes completamente al límite a cambio de regalos espectaculares. Darío Linero ha sido una prueba clara de ello, quien por raparse entero y llevar una peluca hasta la próxima gala del jueves... ¡ha podido ver a su madre! En lo que ha sido un reencuentro muy emotivo con Loli, la persona para él más importante y que, al verla, el concursante no ha podido parar y parar de llorar.

En primer lugar, María Lamela le ha ofrecido a Darío un filete de pollo a la trepa a cambio de raparse 'a la mitad'. El plato favorito del concursante cocinado por su madre y que, al verlo, al andaluz se le ha 'hecho la boca agua'. Pues bien, este no lo ha dudado.

PUEDE INTERESARTE

Una vez con el look a modo vikingo, María Lamela ha seguido ofreciéndole más, esta vez poniéndole en su cara el doble de la ración que tenía ya para él de filete de pollo... ¡pero esta vez se tenía que rapar entero!

PUEDE INTERESARTE

Un reto que Darío ha aceptado: "Ya que me rapo, me rapo entero". Pero María Lamela ha continuado y esta vez la oferta para Darío sería irrechazable: a cambio de llevar una peluca hasta el próximo jueves de gala... ¡se reencontraría con su madre en pleno directo! Darío no se lo pensaba dos veces, poniéndose la peluca al instante y yendo a buscarla: "¿Dónde está?", preguntaría, con muchísimas ganas de verla.

El lacrimógeno reencuentro de Darío y su madre

Darío ha llegado en barca a donde se encontraba su madre y nos ha dejado un lacrimógeno reencuentro que ha traspasado por completo la pantalla. Y no es para menos: son muchos días ya en Honduras y la alegría de Darío no podía ser mayor al ver a la persona más especial para él. "Me da igual el pelo y me da igual todo", diría una y otra vez, abrazando a su madre y en un mar de lágrimas.