La increíble (y humana) razón por la que un policía mallorquín llegó tarde a su boda con Marga: "Eché a correr"

La increíble (y humana) razón por la que un policía mallorquín llegó tarde a su boda con Marga: "Eché a correr"
El policía mallorquín que salvó la vida de una mujer cuando había empezado su boda. telecinco.es
Compartir

El amor que siente el policía mallorquín Tony Izquierdo por su profesión es inmenso. Sobrepasa todos los límites de lo humano y del coraje que necesita esta sociedad para mantenerse en pie. Gracias a personas como él hay otras que viven diariamente, algo que se comprueba con el buen acto que hizo el día de su boda.

Era la fecha que llevaba en su calendario señalada desde hacía meses y tenía que estar preparado. Como cualquier novio, los nervios estaban a flor de piel. La familia se emociona. Los amigos miran con ojos de felicidad al ver que está en un momento único e imborrable. Pero, de repente, todo cambia y Tony tiene que se sacar su espíritu más humano.

PUEDE INTERESARTE

La increíble historia de amor

A tan solo 200 metros de entrar en la ceremonia, Tony presencia algo que le llama la atención y que le hace reaccionar. "Vi a una chica asistiendo a una persona en la otra parte del carril. Vi que necesitaban ayuda, paré el coche", relata desde Egipto junto a su ya mujer Marga.

Lo que estaba observando Tony era a una mujer en parada cardiorrespiratoria. Inmediatamente practicaron una reanimación cardiopulmunar (RCP). Iba trajeado, pero decidió quitarse hasta la chaqueta para salvar la vida de esa persona que se encontraba entre dos mundos. "La familia no sabía donde se iba porque estaba en una cuneta", cuenta por videollamada a 'El tiempo justo'.

PUEDE INTERESARTE

En mitad del auxilio, llamaron al teléfono de emergencias y a la policía local. Tony seguía socorriéndole como podía hasta que arribaron sus compañeros. Finalmente, pudieron salvarle y ahora Tony y Marga han comunicado felizmente que "la señora se ha estabilizado y está bien". Todo esto ocurrió minutos antes de subir al altar, donde no pudo comentarle nada a su novia de lo que había vivdo. El amor aquél día fue infinito.