El sobrecogedor relato de una refugiada de la guerra de Kosovo: "Es miserable que, aun sabiendo toda la historia, sigan pasando estas cosas"

Edona y su familia crecieron en Palma de Mallorca tras huir del conflicto que dejó miles de refugiados
Dos hermanos ponen fin a una década de espera y consiguen abrazarse por primera vez en 'El diario de Jorge': "Ya era hora"
Edona es una de las miles de refugiadas que huyeron de la guerra de Kosovo en 1999. El conflicto bélico enfrentó al ejército yugoslavo con la población albano-kosovar, y terminó con el control del territorio por parte de la ONU. En el año 2008, Kosovo se declaró estado independiente, aunque Serbia no lo reconoce de forma oficial.
Esta mujer es una del millón de personas que calcula el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados que se vieron obligadas a huir de la barbarie en busca de un futuro mejor. Edona comparte en 'El diario de Jorge' un recuerdo momentáneo que tiene del día en que marchó, como la gran mayoría, a Macedonia del Norte -en aquél momento llamada Antigua República Yugoslava de Macedonia-.
El recuerdo de Edona sobre el día que huyó de Kosovo
"Tengo un pequeño trauma. Subí con mi madre en un tren, estaba ella con mi hermana recién nacida en brazos y con el otro brazo me cogía a mí", recuerda como podemos escuchar en el vídeo que acompaña a esta noticia. Edona aún tiene grabado en su mente el movimiento que existía a su alrededor, con personas "corriendo de un lado a otro".
Una imagen describe perfectamente el día en que partió de su hogar. "Mucha parte de mi familia está en esta foto y yo también", explica. En ella aparecen sus tíos, sus tías, sus hermanos y algún que otro primo. Edona puntualiza que sus familiares sentían que debían hacer la escapada de la mano. "No queríamos separarnos, queríamos estar unidos y pasando por todo esto juntos", detalla.

La nueva vida de su familia en España
Un día entero fue el tiempo que estuvieron caminando sin saber qué les iba a deparar la vida. Llegaron a Macedonia entre viajes en tren y largas caminatas. "Íbamos con una incertidumbre de no saber cuando íbamos a parar", dice.
Tiempo después, la familia de Edona viajó primero a Valencia y luego a Palma de Mallorca, donde rehicieron su vida. "Nos costó bastante", asegura. Todos ellos son de habla albanesa, por lo que se vieron obligados a aprender español y mallorquín de cero.
Las costumbres también generaron un gran shock en ella. "Nos ayudó un cura. Nosotros somos de familia musulmana, pero crecimos en un cole apostólico romano. Eso me ayudó a ver otros puntos de vista", expresa. Edona echa la mirada atrás y ve necesario compartir su testimonio ante tragedias como las de Gaza, Venezuela o Ucrania, entre otras que siguen provocando miles y miles de refugiados. "Me parece miserable que, aun sabiendo toda la historia, sigan pasando estas cosas", denuncia.

