Sube la temperatura entre Ana y Luija en el juego de los ojos vendados: “Qué calor”
Ana y Luija se dejan llevar en una dinámica de confianza
¡Ana y Luija dan un paso más en su relación! Se dan su primer beso en su momento más íntimo antes de dormir
Las parejas se han tenido que enfrentar a una prueba de confianza: ponerse en manos del otro, dejándose guiar ciegamente para fortalecer su vínculo. Un miembro de la pareja debe vendarse los ojos y dejarse llevar por los movimientos de su compañero, una dinámica que ha hecho subir la temperatura entre Ana y Luija.
Todas las parejas se dejan llevar por los movimientos del otro, aunque algunas lo llevan peor, como en el caso de Ana. Luija le pide que se relaje: “Coordínate, venga, suelta”. Finalmente, Ana se deja llevar y terminan el baile con un beso que la deja acalorada: “Esto también era parte del paso… qué calor tengo”.
Las lágrimas de Ana al sincerarse tras haber dado un paso más en su relación con Luija: “¿Cómo se lo explico yo a mi madre?”
Ana y Luija han dado pasos importantes en su relación, de los que Luija no se arrepiente. Sin embargo, Ana no se siente igual: “Si digo que me arrepiento, me estoy mintiendo a mí. Mis circunstancias son un poquito diferentes y creo que debería tener un comportamiento más ejemplar, tengo un deber y tendría que haberme medido… pero ¿qué hago? No quiero decepcionar a nadie”.
Ana también recuerda lo que le pidió su madre antes de entrar al programa: “Podría haber esperado. Cuando lleguemos a Málaga podemos hacer lo que queramos, pero bueno. Al fin y al cabo, vivo en un pueblo. Una persona muy importante en mi vida solo me pidió una cosa: que lo que tuviera que hacer, lo hiciera en casa. Y claro, ahora ¿Cómo le explico yo a mi madre que yo siento que estoy en casa con mi marido?”. Luija, por su parte, asegura que siente que esto ha hecho avanzar su relación: “Desde mi punto de vista, ha avanzado porque la conozco un poco más”.
El emotivo momento de Ana con las chicas: “Tengo que seguir viviendo y que alguien me mire bonito”
Todas las chicas se reúnen para hablar de sus relaciones. Ana explica cómo se siente tras haber dado pasos importantes: “No puedo negar que me apetecía, aunque eso me haga sentir culpable. Olvidé dónde estaba. Cuando hablo con mi madre un poquito, no puedo mirarla por la pantalla, porque es lo único que me pidió. Tengo que seguir viviendo y que alguien me mire bonito”. Ante la emoción de Ana, todas las chicas la abrazan para apoyarla.
