El expríncipe Andrés, más solo que nunca: totalmente aislado, sin el respaldo de Buckingham y bajo presión para declarar sobre Epstein
La publicación de una nueva tanda de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre Jeffrey Epstein ha vuelto a sacudir a la familia real británica
Se revela la misteriosa fortuna del expríncipe Andrés y su salario anual tras ser apartado de la familia real británica
Solo, sin apoyos y más criticado que nunca. Esa es la situación actual en la que se encuentra el expríncipe Andrés, el polémico hermano del rey Carlos III ahora conocido oficialmente como Andrew Mountbatten-Windsor.
El escándalo que lo vincula desde hace años al fallecido magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein ha vuelto a estallar tras la publicación de una nueva tanda de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El resultado: fotografías calificadas como "perturbadoras", correos con Epstein y una exposición mediática y política sin precedentes. Todo ello mientras el 'exroyal' se enfrenta a una mudanza forzada sin el respaldo de su familia ni de la institución monárquica.
Totalmente aislado
Quien hace décadas representaba la figura de hijo predilecto de la monarquía británica, ahora se ha convertido en un personaje prácticamente marginado.
Desde que el año pasado el soberano de Reino Unido le retiró sus títulos reales y lo apartó de la representación pública -resultado directo de su relación con Epstein-, Andrés se ha visto cada vez más solo en el paisaje institucional del Reino Unido. Ni Buckingham ni sus hermanos han aparecido públicamente para defender su figura.
Fue el pasado 31 de enero cuando se hizo oficial su cambio de su residencia en Windsor a una vivienda más modesta en la finca de Sandringham, conocida como Marsh Farm, un traslado que refleja sin duda su caída en desgracia dentro del círculo que hasta hace poco consideraba su hogar.
Su mudanza, sin la compañía de su exesposa, Sarah Ferguson -con quien había continuado viviendo tras su divorcio- ha evidenciado ese punto de no retorno entre ambos. Por primera vez, Andrés afronta este escándalo sin apoyos cercanos.
La figura de Ferguson, antes ligada a la defensa de su exmarido, tampoco se libra de la polémica tras la filtración de correos electrónicos que muestran una relación más estrecha con Epstein de lo que se había reconocido oficialmente. Todo ello ha provocado un sinfín de críticas y la decisión de cerrar la entidad benéfica que ella fundó por la presión mediática.
Las fotografías
Lo que ha avivado todavía más la crisis en torno al hijo de la difunta Isabel II son las nuevas imágenes difundidas por el Departamento de Justicia estadounidense en el marco de la publicación de más de tres millones de documentos vinculados a Epstein.
Varias de estas fotografías muestran a Andrés Mountbatten-Windsor en actitudes comprometedoras sobre una mujer cuya identidad no ha sido revelada y cuya cara ha sido difuminada en los documentos públicos.
Aunque no están fechadas ni contextualizadas, estas imágenes han sido descritas en medios internacionales como "perturbadoras" y han vuelto a poner el foco en la naturaleza de su vínculo con el financiero. Muchos medios británicos ya han llegado a calificarle de "vergüenza nacional".
Sin defensa de Buckingham ni de su entorno más cercano
Si hay un aspecto clave en este punto es la ausencia total de defensa por parte de su familia o de la institución monárquica. Aunque Buckingham ha reiterado públicamente su apoyo a las víctimas de abuso, ha mantenido un silencio estratégico respecto a las solicitudes de apoyo hacia Andrés, distanciándose de cualquier implicación directa.
La propia familia real británica ha preferido evitar comentarios que puedan interpretarse como partidistas, un enfoque que, para algunos expertos en realeza, muestra el deseo de proteger la institución ante un escándalo de gran dimensión pública.
Tampoco sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, han emitido declaraciones de apoyo desde que se reavivaron las acusaciones. Si bien no se espera que hablen sobre detalles privados, la ausencia de un gesto público ha alimentado la idea de que Andrés se encuentra actualmente sin un sólido respaldo familiar ante la opinión pública.
La presión política para declarar ante el Congreso estadounidense
Mientras la disputa se reaviva día tras día en la crónica social, también lo hace en el mundo de la política. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha instado públicamente al hermano del rey Carlos III a testificar ante el Congreso de Estados Unidos sobre su conocimiento y relación con Epstein.
Starmer ha subrayado que "las víctimas deben ser la primera prioridad" y que cualquier persona en posición de aportar información, especialmente figuras tan cercanas al círculo de Epstein como Andrés, debería estar dispuesta a hacerlo.
Desde Washington, grupos de congresistas demócratas han retomado esa presión, enviando cartas formales para solicitar su comparecencia ante comisiones que supervisan los casos relacionados con el magnate. Aunque todo apunta a que es poco probable que acceda voluntariamente, dado el riesgo legal que implicaría una declaración pública.
Es por ello que, a sus 65 años, el expríncipe se encuentra en un punto crítico de su vida: sin títulos, sin apoyos institucionales, con su reputación totalmente minada y más solo que nunca.