Música

El renacer de Mariah Carey: sus batacazos musicales y familiares, su vida con trastorno bipolar y su gran regreso como diva

Mariah Carey, en una foto reciente cuando fue premiada como Persona del Año en los Grammy. Cordon Press
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Mariah Carey no es solo la reina de la Navidad -aunque este año pasado su trono haya peligrado, y no haya tenido el impacto de las navidades pasadas-, sino que también posee una voz espectacular, capaz de llegar a unos tonos imposibles. Incluso es la artista con más números 1 en Estados Unidos en la historia, solo superada por los 20 de The Beatles -ella tiene 19-. Además, cuenta con cerca de 200 millones de copias vendidas de sus discos, y tiene un buen puñado de éxitos reconocibles en la cultura popular: desde su ‘Butterfly’ o ‘My All’ hasta ‘We belong together’. Es decir, una auténtica diva. 

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Pero incluso las divas tienen sus baches. Y Mariah los tuvo todos, curiosamente, a la vez. Tanto a nivel artístico como a nivel personal. Tendríamos que remontarnos a comienzos de los 2000 para conocer este momento de su historia, que también ayudó a definir gran parte de la cultura pop del nuevo milenio. En esos años algunos medios internacionales eran especialmente duros al analizar a algunos iconos, en sus portadas, en sus titulares: Britney ocupó unas cuantas páginas, Paris Hitlon tampoco se libró y Michael Jackson tampoco tuvo ni un segundo de respiro. Y, por supuesto, también le tocó a Mariah Carey.

La artista estaba en la cima de su carrera tras dos discos de un enorme éxito comercial y con varias de las mejores críticas de su discografía: ‘Butterfly’ y ‘Rainbow’. Este último teniendo una de las portadas más icónicas de la música. Pero en esa época también empezaron los problemas con su discográfica que, por aquel entonces, era Sony, con Tommy Mottola, su exmarido, como presidente. La relación de Carey con la discográfica -y con la megalomanía de Mottola- estaba muy deteriorada. Así que, cuando terminó el contrato, saltó al sello Virgin, por otro contrato mastodóntico: 100 millones de dólares por 5 discos. El contrato más alto firmado por una artista solista en la historia de la música, junto al que firmara Janet Jackson a comienzos de los 90. Pero nadie podía prever lo que llegaría después.

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'Glitter': el fracaso de la década

Pese a que el tiempo ha puesto las cosas en lugar, en 2001 llegó un megaproyecto firmado por la artista que unía película y banda sonora: ‘Glitter’. En ella, Mariah Carey interpretaba a Billie Frank, una joven cantante que trataba de hacerse un hueco en la industria musical. El resultado fue un fracaso tanto de taquilla como de crítica. Y la banda sonora no corrió mejor suerte, aunque con el tiempo, y con perspectiva, no fue ni de lejos un mal álbum. Quizá jugó también en su contra la fecha de estreno elegida: 11 de septiembre de 2001. 

Fue tal el batacazo que Virgin decidió rescindir el contrato de Mariah Carey pagándole 28 millones de dólares que, unidos a los 21 millones por la firma del contrato, le reportaron a la artista cerca de 40 millones por un solo disco. Durante esa época, también tuvo lugar el infame momento televisado del programa TRL con Carson Daly, en el que la cantante aparecía con un carrito de helados, se quitaba la ropa -para revelar un top y un short de promoción de ‘Glitter’-, y decía frases inconexas. Todo ello mientras Daly fingía sorpresa por su aparición. La prensa la machacó, tildándola de loca, de vieja gloria, y de que su tiempo ya había pasado. Pero pudo salir adelante. 

Tras perder el contrato con Virgin, firmó con Island Def Jam (Universal) y sacó el disco ‘Chambracelet’, repleto de baladas, tratando de recuperar a su público de siempre. ¿Funcionó? No mucho. Vendió más que ‘Glitter’ pero muy lejos de sus ventas antiguas, y fue irrelevante para las radios y para el público general. Así que Carey decidió dejar de preocuparse tanto por lo que creía que sus fans querían de ella, fichó a Jermaine Dupri -por aquel entonces, marido de Janet Jackson- y a Kanye West y lanzó su gran regreso, ‘The emancipation of Mimi’, dejando al mundo con la boca abierta por su giro al hip-hop con su primer single ‘It’s like that’. 

Su nuevo álbum fue un éxito absoluto. Fue su primer número 1 en el Billboard 200 desde ‘Butterfly’, casi una década antes, y debutó con 404.000 copias en su primera semana: su mejor debut hasta ese momento. Fue el disco más vendido de 2005 en Estados Unidos y su segundo single, ‘We belong together’, no solo es uno de sus mayores éxitos, sino también de la música pop. Pasó 14 semanas no consecutivas en la cima del Billboard Hot 100; Billboard la nombró oficialmente la "Canción de la Década (2000-2009)”, y rompió el récord de la mayor audiencia en radio en un solo día y una sola semana en la historia de Estados Unidos. El disco consiguió además 8 nominaciones a los Grammy, ganando 3, y lleva más de 15 millones de copias. Un regreso de una diva. 

Sus problemas de salud mental

Lo que poca gente sabía en esa época era los problemas mentales con los que lidiaba Mariah Carey. En sus memorias afirmó que, antes de aparecer en el programa de Carson Daly, llevaba días durmiendo solo 2 horas. Sus famosas notas de voz denotaban el cansancio extremo en el que vivía. Sus problemas con Sony eran brutales -Michael Jackson fue su gran aliado, que también libraba una batalla sin precedentes en la historia del pop contra Tommy Mottola- y, a todo esto, había que añadirle su diagnóstico de bipolaridad en 2001

Así lo contó la artista en sus memorias ‘The Meaning of Mariah Carey’. “Mi colapso no fue un momento de locura. Fue un momento de despertar. Fue el resultado de una vida entera de trauma no resuelto, agotamiento extremo y una industria que me veía como un cajero automático en lugar de como un ser humano”, explica Carey. “Para mí, el trabajo era un refugio. Pero también era una prisión. No podía dormir, no podía parar. Creía que si dejaba de moverme, todo se derrumbaría. La gente a mi alrededor veía 'productividad', pero por dentro yo estaba quemándome viva”.

Estaba trabajando, trabajando y trabajando... Estaba irritable y con un miedo constante a defraudar a la gente

Cordon Press

En una entrevista para la revista People en 2018 también abordó aquella época, siendo bastante más explícita. "Hasta hace poco vivía en la negación, el aislamiento y el miedo constante de que alguien me delatara. Era una carga demasiado pesada de llevar y simplemente ya no podía más. Busqué y recibí tratamiento, puse a personas positivas a mi alrededor y volví a hacer lo que amo: escribir canciones y hacer música […]. Durante mucho tiempo pensé que tenía un trastorno grave del sueño. Pero no era un insomnio normal y no me quedaba despierta contando ovejitas. Estaba trabajando, trabajando y trabajando... Estaba irritable y con un miedo constante a defraudar a la gente. Resulta que estaba experimentando una forma de manía (hipomanía). Al final, simplemente me chocaba contra un muro”.

La hipomanía es un síntoma del Trastorno Bipolar tipo II. Y como lo describió ella, tenía varias fases, desde casi no dormir a tener épocas de creatividad absoluta. “Me niego a que la medicación para mi trastorno bipolar limite mi creatividad y mi forma de pensar”, dijo Kanye West en su documental ‘In Whose Name?’, hablando precisamente sobre su manera de afrontar su trastorno bipolar. 

Hoy en día, visto con perspectiva, Mariah Carey era una artista que estaba pidiendo ayuda a gritos -algo similar a lo que le ocurrió a Britney Spears en 2007-, y que pese a todo lo que estaba en su contra, consiguió rehacer su carrera y cimentar quizá el mayor 'comeback' de la historia del pop.