La familia real británica asiste a la misa de Pascua: los invitados y las ausencias más sonadas en plena polémica por los archivos de Epstein
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LondresLa iglesia anglicana celebra este 5 de abril el Domingo de Resurrección y como marca la tradición la familia real ha asistido al oficio que se celebra en la capilla del castillo de Windsor, informa Ainhoa Paredes. La familia real británica ha reaparecido este domingo con motivo del Domingo de Resurrección en el tradicional oficio religioso celebrado en la capilla del castillo de Windsor. Como marca la costumbre, los reyes Carlos III y Camila han encabezado la asistencia en un año especialmente delicado para la monarquía.
La expectación sobre qué miembros de la familia acudirían a la cita era más que notable. En un contexto marcado por tensiones internas y una creciente presión pública sobre la institución, la familia real británica ha ofrecido una imagen de clan más reducido centrado en sus principales figuras.
Las ausencias de la familia real británica al Domingo de Resurrección
Las ausencias han vuelto a ser significativas. No han estado presentes el príncipe Enrique de Sussex ni Meghan Markle, alejados de la vida institucional desde hace años. Tampoco han acudido Sarah Ferguson ni sus hijas, las princesas Eugenia de York y Beatriz de York.
Los reyes Carlos III y Camila encabezaron la comitiva, seguidos de los príncipes de Gales, Guillermo -heredero al trono- y Catalina, junto a sus tres hijos, además de la princesa Ana y su esposo, Timothy Laurence, y el príncipe Eduardo y su familia. Por acuerdo con el monarca, Beatriz, de 37 años, y Eugenia, de 36, no participaron en el tradicional evento familiar aunque, según fuentes de palacio, esto no significa que no vayan a ser invitadas a otros encuentros en el futuro.
El año pasado, sus padres, Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson, sí estuvieron presentes, al no tratarse de un compromiso oficial, pero en esta ocasión tampoco asisten, en un momento en que la monarquía está en el punto de mira por su gestión de la crisis.
En el caso de los príncipes de Gales, en 2025 no acudieron a Windsor, en el sureste de Inglaterra, por encontrarse en su residencia en el condado de Norfolk, en el este inglés, mientras que en 2024 también se ausentaron debido a que Catalina estaba en tratamiento oncológico. La ausencia hoy de Beatriz y Eugenia se produce en medio del escándalo que rodea a su padre, detenido en febrero por sospechas de conducta indebida en el ejercicio de cargo público al transmitir supuestamente información confidencial del Gobierno británico a Epstein cuando era enviado comercial del Reino Unido.
Beatriz y Eugenia, que al parecer mantienen una buena relación con sus primos, los príncipes Guillermo y Enrique -que actualmente vive en California-, asistieron con el núcleo de la familia real al servicio religioso de Navidad el pasado diciembre en la finca de Sandringham, en el este de Inglaterra.
La ausencia más llamativa sigue siendo la del príncipe Andrés de York, apartado de la vida pública y cada vez más aislado incluso en el ámbito privado. El duque permanece en una de las residencias familiares mientras continúa la investigación sobre su relación con Jeffrey Epstein. Un proceso en el que la Fiscalía ya colabora con la Policía y que ha obligado a la Casa Real a reforzar su estrategia de distanciamiento.
El distanciamiento de Carlos III de su hermano
Fuentes cercanas apuntan a que el entorno de Carlos III ha optado por marcar una clara línea de separación con su hermano, declarado persona 'non grata' dentro del círculo institucional. En los últimos días, solo el príncipe Eduardo de Edimburgo habría mantenido contacto con él.
El pasado octubre, Carlos III despojó a su hermano de todos sus títulos y su exesposa, Sarah Ferguson, también perdió sus distinciones, si bien las sobrinas del soberano mantuvieron el estatus de princesas.
Mientras tanto, nuevas publicaciones siguen alimentando la polémica en torno al comportamiento del duque de York, con relatos que describen episodios de trato inadecuado al personal e incluso enfrentamientos dentro del entorno palaciego.
En medio de este escenario, la familia real busca proyectar estabilidad en una de sus citas más simbólicas del calendario, aunque lo hace con una imagen más reducida y bajo el escrutinio constante de la opinión pública.