Beyoncé regresa a la Met Gala 2026 por todo lo alto 10 años después: su 'look' tipo esqueleto y el debut de su hija, Blue Ivy
La artista ha sido de los rostros más esperados del evento, celebrado como es habitual en el Museo Metropolitano de Nueva York
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El regreso de Beyoncé a la Met Gala 2026 se ha convertido, sin discusión, en uno de los momentos más esperados y comentados de la noche. Diez años después de su última aparición, la artista ha vuelto a pisar la alfombra del Museo Metropolitano de Arte con absoluta seguridad escénica.
Su ausencia durante una década había alimentado todo tipo de teorías y rumores, desde decisiones personales hasta estrategias de imagen, por lo que su regreso no solo ha marcado un hito en la gala, sino también en su carrera.
Y ahora, en 2026, su regreso no ha decepcionado. La cantante mantuvo el suspense hasta el último momento, y su entrada, de las últimas, fue recibida como un acontecimiento en sí mismo.
Acompañada por su marido, Jay-Z, y su primogénita, Blue Ivy, siendo este el debut de la joven con tan solo 14 años, la artista ha apostado por un 'look' tipo esqueleto diseñado por Olivier Rousteing, exdirector creativo de Balmain. "Él es alguien que ha sido tan fiel a mí y hemos creado tantos looks juntos, así que me alegra estar representándolo aquí y celebrando todos los cuerpos", ha asegurado en su paso por la alfombra roja.
Se trata de un vestido totalmente transparente que recrea un esqueleto en tonos plateados, junto con una capa 'kilométrica' confeccionada en plumas grises y azules, así como con una corona plateada.
Su hija mayor tampoco ha pasado desapercibida. Blue Ivy ha llegado con un vestido de corte princesa, con cuerpo ceñido, escote en caja con tirantes y falda abullonada con cola. Asimismo, como uno de los toques diferenciadores de su 'outfit', la joven ha desfilado con unas gafas de sol, así como por una bomber y unos zapatos Jimmy Choo de cristales.
Su última aparición en 2016
Para entender la importancia de su retorno, hay que remontarse a su última asistencia en 2016, cuando la intérprete de 'Cary in Love' deslumbró con un ajustado vestido de látex firmado por Riccardo Tisci para Givenchy.
Aquel look, atrevido y completamente alineado con la temática de 'Manus x Machina', no solo la 'bautizó' como icono de estilo, sino que también coincidió con una etapa clave en su trayectoria, marcada por el lanzamiento de 'Lemonade'. Desde entonces, su ausencia en la Met Gala fue tan comentada como sus propias apariciones anteriores.