Donald Trump

Fred, el hermano de Donald Trump que renunció al imperio familiar, murió por alcoholismo y provocó que el presidente se hiciera abstemio

Donald Trump, en una imagen de archivo. Cordon Press
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Al cumplir 80 años, Donald Trump acumula una trayectoria tan larga como polémica. Empresario, magnate inmobiliario, estrella televisiva y presidente de Estados Unidos en dos etapas distintas, pocas figuras han sido tan analizadas y cuestionadas como él. Sin embargo, detrás de muchas de las decisiones que han definido su vida, hay una influencia clave y la menos conocida: la de su hermano mayor, Fred Trump Jr.

Pocas personas han influido tanto en la vida del republicano como su hermano mayor. Mientras Donald acabó convirtiéndose en presidente de Estados Unidos, Fred siguió un camino muy distinto: soñaba con pilotar aviones, rechazó el papel que su padre había reservado para él y terminó atrapado por una adicción al alcohol que acabaría costándole la vida a los 42 años.

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Décadas después, Trump sigue mencionando a su hermano cuando explica una de las peculiaridades más llamativas de su biografía: no bebe alcohol y nunca ha fumado un cigarrillo. ¿El motivo? Freddy, conocido así por su entorno, murió por un ataque al corazón provocado por su adicción.

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El heredero que no quería serlo y la relación entre los hermanos

Fred Trump Jr. nació en 1938, ocho años antes que Donald. Como el varón primogénito de la familia -Maryanne fue la primera hija de Fred Trump y Mary Anne MacLeod-, estaba destinado a convertirse en el sucesor natural de su padre, un promotor inmobiliario. Sin embargo, Fred tenía una personalidad muy diferente a la de su padre y a la de su hermano menor.

Mientras Donald se sentía atraído por los negocios, la competición y el mundo inmobiliario, Fred soñaba con volar. Su gran pasión eran los aviones y logró convertirse en piloto comercial de la aerolínea TWA, una profesión que le fascinaba.

Ambos tenían personalidades diferentes. El entorno de la familia describía al mayor como una persona amable, sociable, tranquila y con sentido del humor. Donald, por el contrario, mostraba desde joven una personalidad mucho más competitiva y agresiva en los negocios. De ahí que tanto su padre como él consideraran que pilotar aviones estaba por debajo del prestigio que suponía dirigir el imperio familiar.

Fred Trump, el patriarca de la familia, se burlaba de que su hijo "no quería ser más que un chófer en el cielo" en lugar de administrar los negocios familiares, según dijo al 'Post' David Miller, miembro de la misma hermandad universitaria de la que era el joven Fred y quien luego fue su abogado.

Décadas después, Trump reconocería que él mismo contribuyó a la presión que sintió Fred con su camino en la vida.

En una entrevista concedida a 'The Washington Post' en 2019, el político afirmó: "Lamento haberlo presionado. Los negocios de la familia eran algo que él jamás quiso hacer. No era lo suyo. Creo que el error que cometimos fue presumir que a todos les gustaría eso. Ése fue el error más grande".

La adicción que provocó el fin de su trabajo y de su matrimonio

La presión familiar no explica por sí sola el alcoholismo de Fred, pero aparece de forma recurrente entre las opiniones de su entorno.

"Mi impresión era que él, básicamente, fue forzado a ir a trabajar con la familia. Había mucha tensión no sólo con el padre sino también entre Fred y Donald. Mucha tensión porque no querían que él fuera piloto de aerolínea", aseveró hace siete años Annamaria Forcier, una amiga del piloto, al citado medio estadounidense.

Su carrera como piloto llegó a su fin debido a sus problemas con la bebida. Finalmente perdió su empleo en TWA y regresó al negocio inmobiliario de la familia, ese mismo entorno del que había intentado escapar.

Durante los años setenta su dependencia del alcohol empeoró. Su matrimonio con Linda Clapp, una azafata a quien conoció en 1958 mientras estaba de vacaciones en las Bahamas y con quien tuvo dos hijos, Frederick Crist Trump III y Mary L. Trump, se rompió, y atravesó numerosos problemas personales. Acabó viviendo de nuevo en propiedades de los Trump y haciendo trabajos de mantenimiento.

En septiembre de 1981 murió a los 42 años tras sufrir un infarto relacionado con los daños provocados por años de alcoholismo.

El motivo por el que Donald Trump renunció al alcohol

Si hay una consecuencia directa de aquella tragedia es la absoluta abstinencia de Donald Trump.

Durante años ha repetido la misma idea: vio de cerca cómo el alcohol destruía a una persona a la que admiraba.

En 206, durante una entrevista con 'Fox News', trasladó: "Nunca he tomado una copa gracias a mi hermano. Si no empiezas, nunca tendrás ningún problema".

En un acto celebrado en la Casa Blanca en 2017, dedicado a la crisis de los opioides, recordó: "Yo tenía un hermano, Fred, un tipo genial. Era más guapo y tenía mejor personalidad. Mucho mejor que la mía. Pero él tenía un problema. Tenía un problema con el alcohol. Y me decía: 'No bebas. No bebas'. Lo escuché y lo respeté. Pero constantemente me decía que no bebiera. También me decía que no fumara. Pero lo repetía una y otra vez. Y hasta el día de hoy, nunca he probado una gota de alcohol por él".

Trump ha explicado además que su rechazo al alcohol también se debe al temor de tener una predisposición genética a la adicción. Confesó al 'Post': "Si hubiera empezado a beber, es muy posible que ahora no estuviera hablando contigo".