Noruega

Marius Borg ingresa en una cárcel de máxima seguridad tras su condena: su rutina diaria, 125 presos, celda individual y con psicólogo

Marius en una imagen de archivo. Cordon Press
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La vida en prisión de Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, ha cambiado por completo. Tras ser condenado este lunes, 15 de junio, a cuatro años de prisión por 34 delitos, entre ellos dos violaciones, y después del cierre definitivo de la histórica cárcel de Oslo en la que se encontraba desde el pasado mes de febrero, el tribunal ha confirmado que ha sido trasladado a un nuevo centro penitenciario. En concreto, al de máxima seguridad de Ila, situado en Eiksmarka, a las afueras de la capital noruega.

No se trata de una cárcel cualquiera. Ila es el establecimiento penitenciario más conocido de Noruega y uno de los de máxima seguridad más importantes. Entre sus muros cumplen condena algunos de los delincuentes más peligrosos del país, incluidos asesinos en serie, violadores reincidentes y presos sometidos a medidas especiales de seguridad. Para más inri, antes de ser cárcel este lugar albergó el Campo de concentración de Grini durante la Segunda Guerra Mundial, donde los nazis encerraron a unas 20.000 personas y murieron más de 2.000.

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Los detalles básicos de la prisión

A primera vista, Ila sorprende. No tiene la imagen de una prisión tradicional con enormes muros de hormigón y torres de vigilancia en cada esquina. Se encuentra en una zona rodeada de naturaleza y relativamente cerca de Oslo. La filosofía penitenciaria apuesta desde hace décadas por la rehabilitación y la reinserción antes que por el castigo puramente punitivo.

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"Si se le condena a prisión, se le condena a cambiar. Una persona detenida es observada y evaluada desde el primer día en Ila. Para cambiar, se requieren conocimientos y un cambio de actitud", señala la cárcel desde su página web.

Sin embargo, tras esa apariencia discreta, se esconde uno de los centros más vigilados del país. Más de la mitad de sus plazas están destinadas a internos considerados especialmente peligrosos. Actualmente alberga alrededor de 125 reclusos divididos en 12 departamentos y cuenta con una plantilla que supera los 230 trabajadores entre funcionarios, personal sanitario, psicólogos y educadores.

Las habitaciones

Las habitaciones individuales están lejos de parecerse a las cárceles que suelen verse en el cine. Aunque son austeras, ofrecen unas condiciones consideradas básicas en Noruega.

Distribuidas entre siete y ocho metros cuadrados, disponen de cama, escritorio, armario, iluminación natural y aseo. El objetivo es que el preso mantenga una rutina lo más parecida posible a la vida en libertad dentro de las limitaciones de la condena.

Los internos pasan gran parte del día fuera de sus habitaciones, participando en actividades laborales, educativas o deportivas. La idea del sistema noruego es que la prisión debe privar de libertad, pero no de la dignidad personal.

De hecho, no existen celdas compartidas, por lo que Marius se encuentra sin la compañía de otro preso en el dormitorio. Al ser una prisión de máxima seguridad, Ila alberga a los criminales más peligrosos de Noruega, y hacer que compartan celda supondría un riesgo de violencia extrema.

En lugar de compartir dormitorio, los reclusos socializan durante el día en las zonas comunes del módulo, donde suelen estar entre 7 y 14 presos -cocinas compartidas y salas de estar- o en los talleres de trabajo y patios, pero siempre regresan a dormir a su celda individual.

La rutina diaria y los horarios especiales de visitas en verano

La rutina diaria en la prisión de Ila está estructurada para mantener a los internos ocupados entre 8 y 12 horas al día en actividades educativas o de rehabilitación. El objetivo es combatir el aislamiento y simular una jornada laboral normal del exterior.

En torno a las 7:00, las puertas de las celdas individuales se abren y los reclusos se preparan y desayunan -muchos preparan su propia comida en la cocina común del módulo-. Una hora después se dirigen a sus puestos asignados. Pueden ir a los talleres industriales -carpintería, metalurgia, artesanía-, a las clases de la escuela interna -educación secundaria o universitaria- o a programas de terapia con psicólogos.

Sobre las 11:30, regresan a sus celdas o módulos para almorzar. Se realiza un recuento de seguridad y se cierran las puertas por un breve periodo de descanso. A las 13:00 horas se reabren las celdas para continuar con el segundo turno de trabajo, escuela o actividades físicas en el gimnasio.

Alrededor de las 15:30 terminan las obligaciones del día y comienza el tiempo libre regulado. Los presos cocinan juntos la cena en los módulos, ven la televisión en la sala de estar, juegan a la Xbox, leen en la biblioteca, juegan al ajedrez o salen al patio central a caminar y hacer deporte.

A las 20:30, todos los internos deben regresar a sus celdas individuales. Las puertas se cierran bajo llave para pasar la noche y el recluso pasa la noche solo en su celda, donde puede leer, escribir, estudiar o ver la televisión hasta el día siguiente.

Desde el 22 de junio hasta el 16 de agosto, el hijo de la princesa Mette-Marit contará con un horario especial de visitas. En concreto, solo podrá recibirlas los lunes y jueves de 16:45 a 18:45, y los sábados y domingos de 10 a 12:30 y de 16 a 18:30 horas.

De este modo, el traslado de Høiby supone su entrada en un entorno completamente distinto al de la prisión de Oslo donde permanecía en prisión preventiva. Ila está diseñado para condenados de larga duración y para internos sometidos a controles de seguridad mucho más estrictos.

Aunque se desconoce si comparte módulo con los presos más peligrosos del país, sí que pasa a formar parte de una institución penitenciaria donde conviven algunos de los delincuentes más notorios de Noruega. Pese a que Marius ha apelado la sentencia y ha solicitado su libertad para cumplir condena desde la residencia real de su madre, es en Ila donde, por el momento, comienza una nueva etapa penitenciaria.