Moda

El inesperado giro en el testamento de Valentino: una fundación se convierte en la gran heredera de su millonario imperio

Valentino Garavani en una imagen de archivo. EP
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Pocos imaginaban que el último gran gesto de Valentino Garavani sería tan coherente con la forma en la que entendió la moda y el arte durante toda su vida. Meses después de su fallecimiento, el contenido definitivo de su testamento ha salido a la luz y ha despejado una de las mayores incógnitas del mundo del lujo: qué decidió hacer el legendario diseñador italiano con la mayor parte de su inmensa fortuna.

Tal y como ha trascendido ahora, y publica 'Corriere della Sera', casi todo su patrimonio queda bajo el paraguas de una fundación destinada a preservar su legado artístico y cultural.

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La noticia ha sorprendido incluso a personas de su entorno más cercano. Desde que perdió la vida el pasado mes de enero se especuló con un reparto entre familiares, amigos íntimos y socios, pero la apertura del testamento ha confirmado que Valentino quiso garantizar la continuidad de su obra mucho más allá de una simple sucesión patrimonial.

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La fortuna de Valentino

Valentino Garavani falleció el pasado 19 de enero en Roma a los 93 años, dejando tras de sí una de las trayectorias más brillantes de la alta costura internacional.

Aunque llevaba retirado del diseño desde 2007, su patrimonio siguió creciendo gracias a sus inversiones inmobiliarias, participaciones empresariales, colecciones de arte, derechos de imagen y los beneficios obtenidos tras la venta de la firma Valentino años atrás.

Las estimaciones sitúan su fortuna entre los 1.000 y los 1.500 millones de dólares e incluye propiedades inmobiliarias, obras de arte, inversiones financieras, cuentas internacionales, un yate y algunas de sus residencias más conocidas.

La Fundación Garavani-Giammetti, la gran beneficiada

La gran sorpresa del testamento reside en que gran parte del patrimonio pasará a reforzar la Fundación Valentino Garavani-Giancarlo Giammetti.

Esta entidad, creada para proteger el legado cultural del diseñador, tendrá ahora un papel mucho más relevante. No solo conservará archivos, diseños y piezas históricas de alta costura, sino que dispondrá de recursos económicos suficientes para impulsar exposiciones, restauraciones, proyectos educativos y programas de apoyo a jóvenes talentos del diseño y las artes.

La decisión supone un cambio importante respecto a las especulaciones iniciales, que apuntaban a un reparto más tradicional entre familiares y allegados. En realidad, Valentino ha optado por un modelo similar al seguido por otros grandes empresarios y creadores italianos que prefieren blindar su legado mediante fundaciones antes que fragmentarlo entre numerosos herederos.

La otra parte de la herencia

Eso no significa que las personas que marcaron su vida hayan quedado fuera del testamento. Su histórico socio y compañero durante décadas, Giancarlo Giammetti, continúa siendo una figura esencial dentro del entramado patrimonial y seguirá desempeñando un papel protagonista en la gestión de la fundación y del legado intelectual del diseñador.

También aparecen como beneficiarios otras personas muy cercanas a Valentino, entre ellas sus ahijados brasileños Sean y Anthony Souza, hijos de Carlos 'Cacá' Souza, uno de sus colaboradores y amigos más íntimos. Ambos crecieron prácticamente bajo la protección del diseñador y siempre fueron considerados como la familia que nunca llegó a tener.

Su última pareja, Bruce Hoeksema, también figura entre los beneficiarios del patrimonio, especialmente en aquellos bienes ligados a la esfera más personal del modisto.